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EL PRESIDENTE DE CHILE SEBASTIÁN PIÑERA PERDIÓ LA GOBERNANZA Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

Tribuna de infomarruecos.ma

Dr. Mario H. Concha Vergara PhD, Docente-Chile

Muchas personas “letradas”, políticos, y otros, no tienen idea del significado de Gobernanza y Gobernabilidad términos tantas veces usados por este autor y que son polisémicos y a la vez polémicos. Por ejemplo se confunde gobernanza con gobernabilidad muy a menudo.

 

Tenemos que aclarar que estos dos conceptos no son sinónimos, hay debate sobre los criterios que permiten distinguirlos. Hay que considerar que Gobernanza y Gobernabilidad traducen la noción anglosajona de governance, aunque solo gobernabilidad traduce governability, que se usa de manera más restringida.

Una de las cuestiones que no entienden muchos políticos, académicos, miembros de los partidos políticos y, en general, personas de la sociedad civil es que la gobernabilidad es la interacción entre gobernantes (mal llamados en algunas partes autoridades, aunque no tienen ni reflejan auctóritas) y gobernados, es decir interacción  entre capacidades de gobierno y demandas político-sociales, lo cual nos lleva a la democracia que es la participación en las decisiones y beneficios del sistema político.

Lo anterior nos permite considerar a la gobernanza como el arte o manera de gobernar que se propone como objetivo el logro de un desarrollo económico (entre otros valores), social e institucional duradero, promoviendo un sano equilibrio entre el Estado, la sociedad civil y el mercado de la economía. Esto viene a ser acción y efecto de gobernar o gobernarse.

Esta introducción nos lleva a situarnos en el plano político-social de los que está sucediendo en Chile en donde se inició una crisis política y sobretodo una gran crisis social en octubre de 2019 cuando millones de chilenos salieron a las calles, en todo el país a protestar algunos pacíficamente y otros no tanto. El presidente Piñera se ha visto obligado a cambiar su gabinete en cuatro ocasiones, debido a las distintas crisis originadas en el país, en donde más del 50% de los votantes se abstuvo de hacerlo. A esta crisis social ahora hay que sumar la crisis sanitaria con la pandemia del covid-19 que hasta el momento ha costado unas 4 mil víctimas y cerca de 400 mil contagios.

El gobierno del presidente Sebastián Piñera cometió una serie de errores lo cual le costó el puesto a su más cercano ministro, el ministro de salud Mañalich quien tuvo que dar un paso al costado  para que pudiera asumir un nuevo ministro, el doctor Enrique Páris, encargado del manejo de la pandemia del coronavirus. El gobierno ha sido acusado de inepto, de retardar las soluciones y de no preocuparse por el hambre, pobreza, y desempleo dejado por la pandemia. Esto no sólo ha sucedido con las opiniones de los opositores que van desde demócratas cristianos hasta comunistas, sino que se han sumado miembros de la propia coalición de gobierno.

Debido a lo anterior, la coalición de gobierno está a punto de quebrarse y el Ejecutivo, podría debilitarse más de lo que quedó para el estallido social de octubre 2019. El Ejecutivo está viviendo un momento de particular tensión pues se le están restando sus cuadros. La votación con aprobación de la Cámara de Diputados en contra de las AFP (Asociaciones de Fondos de Pensiones) defendidas por el gobierno, que permitiría retirar a los ahorrantes un 10% del capital que han acumulado en sus fondos de pensiones, sumando a esto la muy baja popularidad del Presidente  y de su gobierno, y el gran desorden existentes en las filas gubernamentales, son los hechos que hacen pensar que es posible o que el Presidente renuncie o sea enjuiciado por el Congreso.

Todo lo anterior demuestra que el presidente Piñera está solo y aislado, y que como muchos analistas dicen se está cayendo a pedazos. Hasta ahora el mandatario chileno ha sido incapaz de ordenar sus huestes lo cual pone en duda la viabilidad de su gobierno. Muchos dicen el presidente Piñera se destacó como empresario más él olvido de que el país no es una  de sus empresas en donde su palabra es Ley. Su mandato, rechazado por derechistas e izquierdistas podría ser el funeral del presidencialismo en Chile. Al parecer las AFP, empresas que manejan como reservas más de 210 mil millones de dólares serán la lápida política para el presidente Piñera.

El Líbero, un periódico virtual de centro dice “está bastante claro que la derecha chilena, tal como la conocíamos, está muerta” y que el gobierno “navega sin rumbo”. El gobierno aparece como muy desvalido, y tiene al frente tiene una oposición igualmente quebrada que solo logró unirse en el proyecto de Ley para que las AFP entreguen el 10% de los ahorros a los trabajadores. El analista político Ascanio Cavallo lo definió así: “Chile Vamos (la coalición oficialista) quedó como la oposición, fragmentada y sin ofrecer gobernabilidad. Por lo tanto, estamos en un momento sin alternativas”.

 “Es un hecho que el presidente Piñera está bajo una presión considerable. Pero el gobierno no es responsable de la crisis sanitaria ni de la crisis social del año pasado: de los últimos 30 años, 24 gobernó la centroizquierda”, dijo a Deutsche Welle Andreas Klein, representante en Chile de la fundación alemana Konrad Adenauer. Desde que llegó la democracia hace 30 años, el país logró disminuir la pobreza pero, sin que nos diéramos cuenta quedó una gran parte de la población marginada la cual no tenía prácticamente acceso a nada y que nunca fue considerada por las encuestas, por los políticos de derecha o izquierda, ni por las organizaciones sociales.

Para Klein, una eventual salida de Piñera “no significaría automáticamente que la izquierda ganaría las nuevas elecciones”. Pues las soluciones hay que encontrarlas desde el mismo sistema. “Creo que el Presidente Piñera terminará su mandato y que esto también es correcto desde un punto de vista democrático”, dice Klein.

La política chilena está completamente dispersa tanto de izquierda como a derecha. El pueblo no cree en los partidos políticos lo cual no deja de ser peligroso pues de ello se aprovechan los ácratas o quienes juegan a ello. El gran problema actual de la política chilena es su dispersión. Se acabaron los grandes partidos, los grandes  bloques compactos como ocurrió durante el retorno a la democracia, ahora existen sectores atomizados que buscan acuerdos bajo determinadas políticas. La oposición chilena tiene diferencias, en su seno, de tipo generacional; existen grupos que rechazan los acuerdos que se hicieron con la dictadura; hay grupos que rechazan el manejo del Partido Comunista de la Central Única de Trabajadores, organización en la cual lucran sus dirigentes sin luchar en la práctica a favor de los trabajadores.

Pero también hay grupos que valoran la representación política de los partidos políticos, los sindicatos y quienes las consideran como instrumentos de energía de cambio social. Pero, ninguna de estas “fuerzas” de oposición logra una articulación y sería razonable y se espera que el proceso constituyente en puertas, pueda obligarlas a dialogar, aunque veremos que decide la pandemia. Lo cierto es que la oposición logró vencer al gobierno en la votación por el 10% de los ahorros en las AFP, lo cual es una alianza circunstancial contra Piñera

“Es cierto que la oposición está actualmente unida detrás de ese tema, pero la motivación de cada uno de los partidos me parece que es parcialmente diferente. Mientras algunos prefieren abolir las AFP, otros no parecen querer cuestionar por completo ese sistema. Por eso no creo que ahora estemos presenciando el surgimiento de un bloque de oposición unido. Los objetivos políticos a largo plazo son demasiado diferentes”, dice Klein. Además, de lo dicho por Klein, otro de los puntos que no se ha tocado por parte de la oposición o de los oficialistas disidentes es el fenómeno del producto dejado por el efecto multiplicador del dinero planteado hace muchos años por Lord Keynes y publicado en este periódico.

Si Piñera no tiene cuidado dejará a un país ingobernable pues él al parecer no entiende ni de gobernanza ni de gobernabilidad y, al parecer, sus ministros tampoco. Los problemas derivados de la crisis del coronavirus han vuelto a desatar protestas callejeras y a poner en duda la eficiencia del Estado para responder a las necesidades de los chilenos. Esto que sucede en Chile es nuevo y no existe solo porque la Pandemia destapó las carencias del pueblo chileno, existe porque no hay gobernanza y el país ha arrastrado 30 años de inequidades.

Esto, lamentablemente ha llevado a pensar que Piñera renunció a gobernar y si la democracia no demuestra ser mínimamente eficaz en solucionar problemas sociales y políticos,  su propia existencia se pone en riesgo, lo cual favorecería solamente a los grupúsculos ácratas que anárquicamente están jugando a la desestabilización  de la democracia apoyados en la falta de gobernanza y gobernabilidad.

E-mail: conchamh@gmail.com

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