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El Proceso de Barcelona: un camino marcado por paradojas (Bourita)

Lagunas del proceso de Barcelona

Rabat – Map

Las paradojas económica, política, humana y de gobernanza que marcan hace 25 años el camino del Proceso de Barcelona han hecho que el objetivo de construir un espacio de estabilidad y prosperidad compartida en el Mediterráneo « aún no se haya realizado plenamente », afirmó ayer el ministro de Asuntos Exteriores, Cooperación Africana y Marroquíes Residentes en el Extranjero, Nasser Bourita.

En su intervención en el quinto Foro Regional de la Unión por el Mediterráneo, Bourita indicó que en 1995, los países de la región del Mediterráneo se entusiasmaron por « el espacio de estabilidad y prosperidad compartida », que el Proceso de Barcelona se ha propuesto construir, pero 25 años después, es evidente que todavía no se ha realizado completamente.

« No es que el Proceso de Barcelona haya fracasado. Pero a lo largo del camino ha dado tantos pasos hacia adelante como hacia atrás », señaló Bourita en este foro organizado con motivo del 25º aniversario del lanzamiento del Proceso de Barcelona, para agregar a este respecto que « no es por tanto sorprendente que su camino esté marcado por paradojas ».

Ante esta situación, Bourita subrayó la importancia de hacer un balance del Proceso de Barcelona y, sobre todo, de trazar un camino practicable.

Refiriéndose a la paradoja económica, el ministro señaló que el Euromed ha logrado convertir el Mediterráneo en un mercado de casi 800 millones de consumidores en el que el volumen de los intercambios se ha multiplicado en 25 años, pero la integración económica euromediterránea todavía no se ha alcanzado, señalando que el 90% de los intercambios son intracomunitarios, frente a sólo 9% entre el Norte y el Sur.

El titular de Exteriores también señaló a este respecto que los acuerdos de libre comercio han beneficiado a los países del Norte y del Sur, pero en lugar de llenar la brecha con el Norte, han contribuido paradójicamente a ampliarla.

En 2008, el déficit comercial del Sur con la UE era de 7.000 millones de euros antes de alcanzar un máximo de más de 70.000 millones de euros en 2018, precisó.

El Mediterráneo sigue trazando una línea de fractura, más que un lazo de unión, recalcó, señalando que la brecha de riqueza entre el Norte y el Sur es 4 veces mayor en 2020 que en 1995, y la diferencia de PIB per cápita es de 1 a 9.

En cuanto a la Paradoja Política, el ministro indicó que el Proceso de Barcelona ha institucionalizado un diálogo político de dos niveles, bilateral en el marco de las Asociaciones, y regional en el marco de la UPM, lamentando que los países de la región no hayan hecho « mucho » con este formidable instrumento.

« ¡Primero lo hemos politizado demasiado! justo antes de « despolitizarlo », aunque ello significara reducir el Euromed a su expresión técnica más simple », señaló antes de añadir en este contexto que la única organización en el mundo que lleva el Mediterráneo en su nombre (la UPM), es precisamente la que no se ocupa de las grandes cuestiones del Mediterráneo.

Estos temas se tratan en todas partes, excepto en su seno, lamentó, señalando que Oriente Medio, Palestina, Libia, Siria, el Mediterráneo Oriental o el Magreb, brillan por su ausencia en el orden del día de Euromed.

En cuanto a la dimensión humana, Bourita llamó a que se reinvente la « asociación social, cultural y humana », subrayando que, de todos los pilares de Barcelona, es el que más posibilidades tiene de ganarse el corazón de los ciudadanos.

El ministro también llamó a que se volviera al objetivo de acercamiento y entendimiento entre los pueblos, que está consagrado en la Declaración de Barcelona.

« Reinventar la asociación social, cultural y humana es construir un programa positivo de migración, es optimizar el dividendo demográfico en el Sur, que es una verdadera oportunidad para todos, es cultivar historias de éxito, como la Universidad Euromed de Fez: 2100 estudiantes, el 46% de los cuales son becarios, con 32 nacionalidades, 8 países de movilidad », insistió.

En cuanto a la gobernanza, Bourita, tras señalar que el Proceso de Barcelona está concebido para el Sur y cada vez más dirigido por el Norte, subrayó la necesidad de romper con esta asimetría, en favor de una mayor apropiación.

La responsabilidad del Sur es también participar más activamente, incluido en la financiación de la UpM, dijo, señalando que Barcelona no puede seguir siendo un proceso únicamente en manos de la Comisión Europea.

El responsable marroquí señaló a este respecto que Marruecos asume su parte de responsabilidad y la contribución que le corresponde, y participa, con sus medios, en el funcionamiento de la Secretaría, tanto desde el punto de vista financiero como de los recursos humanos.

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