Cronica desde TindufCrónicasFeatured

El Sahara marroquí y el pastor polisarista “¡Que viene el Lobo !”

Los de la estrella y los estrellados

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Mi buen “profesor” HSMU me decía siempre, en un tono, medio filosófico, medio triste por su larga vida dilapidada entre mentiras que “aquí, en estos campamentos, nadie quiere un estado ni ocho cuartos”.

“Lo de aquí es la historia del joven pastor que quería asustar y, de paso, divertirse con la historia del lobo”.

El relato de HSMU, el “sabio” es corroborado por muchos… por la mayoría silenciosa, esta que ha nacido estrellada y que ve como los que han nacido con estrella como viven, como gastan y como…. mienten.

47 años y… ¿Cuántos más? ¿Qué diferencia hay entre los que viven en aviones de primera clase, hoteles cinco estrellas y manjares hasta la saciedad y los que ven su ayuda humanitaria “mutilada” hasta el escandalo?

47 años y… una realidad que va vislumbrándose, cada vez más. “Harían lo que sea para mantenernos aquí, así porque somos su moneda de cambio y la razón de sus imaginarios ingresos y sus inesperadas riquezas”.

“Qué harían sin nosotros hambrientos y que arrastran a gritar cada vez que hay un invitado”. HSMU es triste, pero confiesa que “es tarde para lamentarlo”.

La gallina de oros huevos de oro… la vaca lechera para unos y sus comisionados argelinos y el infierno y el apocalipsis para sus rehenes.

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