Una audiencia en el Senado estadounidense sobre la lucha antiterrorista en el norte de África señaló el martes los vínculos probados entre el grupo separatista del “polisario” y los movimientos terroristas y extremistas que operan en la región y en el Sahel, en particular aquellos afiliados a Irán y al “cuerpo de la guardia revolucionaria islámica” (CGRI), designado por Washington como organización terrorista extranjera.
«Las actividades terroristas en el Sahel son obra del polisario, lo que constituye una importante laguna en nuestra estrategia antiterrorista», advirtió el influyente senador estadounidense Ted Cruz durante esta audiencia celebrada en el seno de la Subcomisión del Senado para Oriente Próximo y la lucha contra el terrorismo, en presencia de varios senadores de alto rango y responsables del Departamento de Estado.
Cruz alertó asimismo de que Irán intenta «transformar al polisario en una especie de hutíes de África Occidental, una fuerza proxy capaz de librar una guerra para amenazar la estabilidad regional y presionar a los socios de Estados Unidos».
«Cada vez que Irán desea ejercer influencia, el polisario colabora con grupos terroristas iraníes», explicó, añadiendo que este grupo separatista tiene acceso a drones procedentes del “cuerpo de la guardia revolucionaria islámica” y transporta armas y recursos por toda la región, en particular hacia grupos yihadistas, entre otros.
«Creo que el polisario debería ser designado como un grupo terrorista, y he preparado un proyecto de ley a tal efecto, si no cambia de comportamiento», insistió el senador Cruz, recordando que elementos del “polisario” se han beneficiado de entrenamiento militar por parte de Irán y han recibido armamento de Hezbolá.
En respuesta a las preguntas de los miembros de la Subcomisión, el coordinador adjunto de la Oficina de Lucha contra el Terrorismo del Departamento de Estado, Joel Borkert, afirmó que la administración estadounidense continúa trabajando con los países de la región para «contrarrestar la amenaza que representan Irán y sus proxies» en el norte de África y el Sahel.
«La administración Trump ha dejado claro que la lucha contra el terrorismo seguirá siendo una prioridad absoluta para garantizar la seguridad de nuestro territorio nacional. Seguiremos trabajando de manera específica y decidida, junto a socios que comparten nuestro compromiso de combatir las amenazas terroristas», subrayó.
«El norte de África cuenta con numerosos socios competentes y cada vez más autónomos, y seguiremos trabajando con ellos para identificar y neutralizar las amenazas que pesan sobre los intereses de Estados Unidos y nuestra seguridad común», explicó Borkert.
A este respecto, el responsable del Departamento de Estado quiso saludar el excelente nivel de cooperación con Marruecos en este ámbito, afirmando que el Reino es hoy un país exportador de estabilidad y seguridad a través de la cooperación y del intercambio de capacidades y experiencias con los países del Sahel.
Mismo tono por parte de Robert Palladino, alto responsable de la Oficina de Asuntos de Oriente Próximo del Departamento de Estado, quien recordó que Marruecos es un aliado principal de Estados Unidos fuera de la OTAN y un socio estratégico de Washington, especialmente en la lucha antiterrorista y la cooperación en materia de inteligencia.
Palladino recordó igualmente «la clara voluntad» del presidente Donald Trump de alcanzar una solución definitiva al diferendo regional sobre el Sáhara marroquí, subrayando que Estados Unidos sigue comprometido con este objetivo para impulsar la paz y la seguridad regionales e impedir cualquier nueva actividad terrorista en la región. MAP

