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El separatismo saharaui lincha a sus disidentes Por Hassan Achahbar

Ellos y solo ellos

Hassan Achahbar experto marroqui en cuestiones latinoamericanas

Con la soga al cuello, el separatismo saharaui lanza en las redes una campaña de linchamiento contra Hach Ahmed Baricalla, la cabeza visible de la disidencia y, de paso, ajusta las cuentas a los seguidores de éste en los campamentos de Tinduf, Argelia, y entre la “comunidad saharaui que vive en España”.

   El acoso mediático trasciende las fronteras de estos dos pises y llega a Chile desde donde el “presidente” de la ya fundida “Asociación de amistad con el pueble saharaui”, Esteban Silva, envió a Hach Ahmed una “carta abierta” reprochándole la entrevista exclusiva que otorgó en días pasados al peruano Ricardo Sánchez Serra y al diario Expreso, que “promovió y defendió efusivamente el unilateral y arbitrario ‘congelamiento’ (de) la relación bilateral de Perú con la RASD”.

   Desde las tribunas del separatismo, el hoy disidente Hach Ahmed y ayer “ministro para américa Latina y el Caribe”, un hombre culto, frio, calculador y austero, es crucificado junto con sus seguidores por “afrontarse a las autoridades saharauis”.

   En el fondo, lo que más desvela a la copula corrupta del separatismo no es solo un apellido, sino el trabajo en equipo llevado a cabo por la disidencia junto con la simpatía que ésta despierta entre los jóvenes en los campamentos y la irresistible atracción que ejerce ante una diáspora harta de promesas incumplidas por el Polisario.

   “Es un tema que parece haberse convertido en un tabú en los círculos de la comunidad saharaui que vive en España”, murmura un portal acusador para luego preguntar en voz alta si el creciente apoyo a la disidencia no “será un signo de simpatía hacia el traidor que acabó en el fondo de las cloacas del enemigo”.

   El propio Site advierte que no habrá respuesta a la pregunta “mientras esta comunidad (en España) siga fiel a su vieja costumbre del silencio en una época en la que la guerra mediática por el futuro del Sáhara Occidental conoce su mayor apogeo”.

Este es el tópico que motiva a los detractores a afirmar que Hach Ahmed es un “sonador”, un “ingenuo”, un “agitador”, un “antiguo diplomático fracasado” y ante todo, un “traidor” que si de algo “está seguro es del dividendo en metálico que recoltará (sacará) de su traición”.

    Es importante reconocer sin embargo, que ese “traidor” llevado por su ingenuidad “a pensar que podría realizar el viejo sueño del enemigo marroquí”, ha sido quien mayores problemas ha causado a la diplomacia de Rabat tanto desde la representación del Polisario en España como en el cargo de “ministro para Latinoamérica y el Caribe”. 

   ¿O es que los capos del Polisario  desconocen que tras su renuncia, nadie supo en los últimos seis años, profundizar los lazos tejidos por él y por su hermano, el desaparecido Ahmed Bujari, con los grupos anti-marroquíes en Latinoamérica?

   Quizás sea este el motivo que lleva a los inquisidores a considerar que Hach Ahmed, el “traidor”, ha sido “víctima de su arrogancia que le hizo creer que era intocable hasta el punto de querer afrontarse a las autoridades saharauis”.

   Como sea, la ruptura en las filas del Polisario está servida. Por implosión o explosión, pronto caerán las máscaras y, tarde o temprano, concluirá el circo separatista. Lo prometo.

Fuente : Notilamar.com

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