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El té marroquí, una identidad propia y una cultura característica del país La introducción histórica  del té a Marruecos, Mohammed BOUITA

Tribuna infomarruecos.ma

El té conoció su primer viaje a Marruecos a principios del siglo XVIII, un siglo después de su llegada a Europa. El recién llegado, té,  entró en la vida de los marroquíes desde la puerta del palacio del sultán Moulay Ismail vistiendo la capa medicinal, y su uso permaneció restringido al tratamiento médico antes de consumirse como una bebida, tal como los países asiáticos. El té permaneció asediado en las paredes del palacio, y siguió siendo adquirido exclusivamente  para Dar al Makhzan- se pronuncia como Majzan- (Palacio del sultán) durante un siglo, y sus suministros fueron   un regalo cortejado por los embajadores europeos al gobernante. A finales del siglo XVIII, el consumo del té no salió por completo de Dar al Makhzan, sino que se expandió un poco más para incluir a las clases más ricas del país.

En la década de 1830, el té salió del seno de Dar al-Makhzen y comenzó a extenderse entre la gente en todas las ciudades. Posteriormente,  se trasladó a las afueras; y a principios del siglo XX el té entró en la mayoría de los hogares marroquíes. Pero incluso en las aldeas y las periferias urbanas, los suministros del té y sus utensilios (Tetera, hervidor de agua, bandeja, caja metálicas donde ponen té, menta, azucar etc.) estaban disponibles en unos pocos hogares donde otros (casas que no disponían utensilios de té)  los recurrían en eventos especiales y cuando fuera necesario. Esto hizo que el té marroquí se vincule en mente a la reunión familiar y/o vecinal.

Las historias sobre el descubrimiento del té variaban. Por un lado,  “ uno de los antiguos emperadores de China estaba hirviendo agua en una tetera bajo uno de los árboles, la boquilla de la tetera estaba abierta, algunas hojas caían en el recipiente, una vez caídas olían bien y el color del agua cambiaba. Cuando el emperador probó ese líquido le gustaba y recomendó a la gente cercana que el proceso se publicara,  de modo que el té se popularizara en China”. Por otro lado, hay algunos rumores de que un sacerdote budista en la India fue quien descubrió la planta y la utilizó como un despertador para permanecerse despierto el mayor tiempo posible.

En la doctrina del té ritos heredados y otros deseables

Se dice que la gente  está en la religión de sus reyes, y esto también se aplica a las costumbres de los reyes que se ven en las sociedades como una aspiración al progreso social. Por lo tanto, podemos decir que la religión del té –por así decirlo- no fue excepcionada, ya que los marroquíes adoptaron sus ritos marcados por  sus cualidades grandiosas, así como descendieron  en Dar Al Sultan (palacio del sultán). Al igual que  los ritos del consumo del té en China y Japón, la infusión del té en Dar Al Sultan fue  distinguida por sus ritos especiales.  A más de esto, en el palacio del sultán se estableció un cuerpo de personas para dirigir la preparación del té presidido por “Mul Atay en dialecto marroquí”,  esto es dueño del té. “Ahmed bin Al Mubarak” fue el primero en asumir este puesto y recibió  un trato prestigioso dentro de Dar Al Makhzan.

El protocolo del té en las familias rurales y urbanas tanto en el pasado como en el presente

Hacer té delante de los invitados o los presentes, no es un lujo o un alarde de vanidad, sino una regla muy importante;  si está de su lado tiene las reglas de corrección y de gusto. La persona que se encarga de hacer té se llama “Mukim en árabe” que es el maestro y esta tarea la ocupa la  cabeza de familia (el padre). Sin embargo, en los eventos especiales se elige una persona ya sea  de mayor edad entre los presentes o conocida de asumir esta tarea por costumbre. La bandeja se coloca frente al maestro después de que se le da un cuenco y tetera marroquí (utensilio tradicional) para lavarse las manos. El maestro toma una cantidad determinada de té desde de que sus dedos se hayan acostumbrado a elegir la cantidad exacta, después mete el té dentro  de la tetera. El ayudante del maestro vierte un poco de agua hervida para lavar el té  y reducir su amargor. Luego el agua (de la operación de lavado)  se vacía en uno de los vasos. Una vez terminada la operación, el maestro añade azúcar en la tetera, la llena de agua y la coloca sobre fuego lento hasta el punto de llegar a producirse burbujas. Se retira la tetera del fuego y se le añade menta. El maestro prueba si el sabor es dulce, vierte tres o cuatro vasos y los vuelve a la tetera hasta que los ingredientes estén bien mezclados. Tras pasar estas fases,  el té está listo para ser servido a los invitados, pero hay una técnica muy especial  de verter té. El té se vierte de una forma elegante desde cierta distancia para producir espuma (ojo es importante la espuma) en la superficie y está debería ocupar casi un cuarto en cada vaso. Después de esto  comienza el proceso de repartición de los vasos a los invitados.

En el pasado, la preparación del té requería una reunión especial, y esta tarea se le asignaba al hombre, ya sea en eventos especiales o en casa. La esposa era la persona que se encargaba de traer los utensilios del té al esposo o a la cabeza de familia que se sentaba sobre el suelo (cubierto con alfombra) en el salón de invitados. Los utensilios se ponen delante de él y este procede a preparar el té más despacio, dándole vueltas (verter el té en vasos y volveros a la tetera)  más de una vez. Pero ahora, nadie tiene tiempo suficiente para tales ritos, salvo en casos excepcionales como en eventos especiales e días festivos. Hoy en día,  la preparación del té se hace con rapidez y ha dejado  todos los ritos tradicionales, pero este proceso se hace solo en las áreas urbanas. No obstante, en las áreas rurales, servirse el té de esta forma,  es una falta de respeto tanto a sus ritos como a sus huéspedes.  Hay algunas familias marroquíes que aún siguen conservando las tradiciones de hacer té, y nunca se las abandonaron. Además, hay quienes  que guardan utensilios muy antiguos para preparar té, ya que eran entre los preciosos regalos que el novio ofrecía a la novia en la boda.

La estética de los utensilios del té y las alternativas de la menta

El rito del té comienza con la preparación de bandejas de plata, donde los vasos que suman más que el número de invitados, se alinean en armonía con el borde circular de la bandeja y con la tetera en el centro. En una bandeja pequeña se coloca tres cajas metálicas de plata llamadas “Rbayai” que comprenden té, azúcar y menta aunque la última se puede sustituir por otras plantas. En invierno, la “Shiba” (conocida como absenta en Europa) se utiliza como alternativa a la menta y esta da al té un sabor diferente, aunque este sea amargo. En primavera la cosa cambia, los azahares se utilizan con menta, y esta combinación da un sabor muy especial al té, por lo que huele muy bien. Fuera de la estación está la hierbaluisa, es decir se puede consumir en todo el año.

Quizás lo primero que llama la atención en la forma en que el té se prepara al estilo marroquí es la estética de los utensilios (tetera, vasos, bandeja, etc.) utilizados para prepararlo y servirlo. Los utensilios de la bandeja y de la tetera están hechos de metal plateado puro o de uno similar, y la característica común entre ellos es el brillo. La bandeja está decorada con grabados a mano, así como la tetera que toma una forma única y elevada, que no encontramos en ningún otro país. La ciudad de Fez (capital cultural) es la principal fuente de producción de los utensilios de té, donde los artesanos conservan esta industria tradicional que lleva una impronta andaluza, lo que indica opulencia y lujo. Fez es la cuna de los utensilios de té.

El té en las regiones del sur de Marruecos

Las formas de hacer té  y su  consumo difieren de una región a otra y toman muchas formas dependiendo de la cultura y la costumbre de cada una. La forma en que se prepara y consume el té varía según las estaciones, los eventos especiales y las regiones. Por ejemplo,  el té de verano no se prepara como el  té de invierno, el té de la  boda difiere del  té de la reunión familiar y el té de las regiones del sur no se prepara de la misma forma que el té de regiones del norte, este u oeste. Lo que hemos hablado desde el comienzo  era la preparación de té que tienen en común las regiones del oeste, este y norte, pero  difiriendo a las regiones del sur. Por ello, describimos los ritos de hacer té en las regiones del sur del sáhara marroquí.

En las ciudades del sáhara del sur de Marruecos, el té, sin duda alguna, es el símbolo de la hospitalidad, el título de la acogida y la buena recepción. Con el paso de los años, las formas de preparación del té en este entorno se convirtieron en una de las facetas de la recepción saharaui de su invitado. De hecho, en las regiones del sur, el té tiene ritos especiales y en ciertos momentos se prepara. Aunque beber té no es un fin en sí mismo, es imposible para los saharauis marroquís celebrarse una reunión o festejar una congregación de Samar (reunión familia o vecinal al estilo saharaui)  sin hacer  té. En dicha reunión de Samar convocada por el té, los saharauis cuentan noticias, historias, recitan versos de un poema y discuten asuntos de la vida en general.

Los saharauis han conservado el hábito de hacer té con sus ritos antiguos. Entre las más destacadas de estas costumbres se encuentra lo que los saharauis llaman “las tres yiimat –  quinta letra del alfabeto árabedel té”. La primera letra yiim  hace referencia a “Yamaa que es agrupación “, ya que es mejor tomar té con un conjunto de personas, y cuanto mayor sea el número, mejor. La segunda letra de yiim es Alyar, se trata de un tropo que significa  la aprobación de la extensión  del tiempo para hacer té,  y esta es una condición que le da a la agrupación la oportunidad de tomar sus asuntos con deliberación. En cuanto la tercera letra yiim, esta alude a  “Yamr  que son brasas”, puesto que es mejor preparar té sobre carbón. Dado que el té es considerado uno de los pilares de la hospitalidad que se brinda al huésped, el hombre saharaui  tiene que  asegurarse de que su hogar no este vacío de este producto que busca traerlo de países lejanos. Además, a veces se ve obligado a comprar té por sumas muy exorbitantes, y en algunos períodos se intercambia un kilogramo de té, o un solo terrón de azúcar, por un camello o varias cabezas de ganado  de ovino.

 En la tradición saharaui marroquí, el encargado de hacer té  se llama “Qiyam” que significa maestro. Es elegido entre los individuos de la agrupación de acuerdo con ciertas cualidades, incluida la elocuencia en la conversación, el dominio de la poesía, una buena conducta y una buena imagen, además de ser de buen origen. Por tanto,  asignar la tarea de preparar el té a un individuo en  particular del grupo se considera como una asignación por honor no por labor.

El rango que ocupa Marruecos en el mundo como el mayor consumidor de té

Según AL3OMK, medio digital, en su publicación del 2016, Marruecos se sitúa en un rango avanzado entre los países consumidores de té, según la revista británica “Express”, y se ubica en el segundo lugar en el mundo como el mayor consumidor de té. Turquía se encuentra en el primer lugar, Irlanda en el tercer lugar, Mauritania en el cuarto e Inglaterra en el quinto. Y según  TEABLOOM, un blog digital, en su publicación de 2018 Marruecos sigue ocupando el mismo rango en la clasificación respecto a los países consumidores de té. En el primer lugar está Turquía, en el segundo Marruecos, en el tercero Irlanda, en el cuarto Mauritania y en el quinto Inglaterra.

En definitiva, así es como el té hizo un largo viaje desde su cuna en China a través de Europa antes de llegar a Marruecos. Es el lugar donde los marroquís lo convirtieron en una bebida encantadora con que arroban a sus visitantes y con sus ritos fascinan a quien los asiste. El té marroquí se convirtió en un testigo antiguo de narraciones  que crearon la historia de este país.

FUENTES: ALJAZEERA, ALGAMAL, ARCHIVE.AAWSAT, ALITTIHAD

Mohammed BOUITA

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