América LatinaFeatured

En “El Sie7e” (Chile): Delincuencia común y delincuentes políticos: El caso polisario en Chile Por. María Cristina Larraín.

Intrusos en asuntos ajenos

Las movilizaciones sociales ocurridas en Chile, sin duda, han puesto al descubierto abusos e inequidades cometidas por la clase política y gobernante durante más de 30 años. El detonante del 18 de Octubre con el alza del metro dio inicio a un proceso de rebeldía ascendente en contra del sistema donde, a las demandas iniciales que tienen a los estudiantes secundarios como sus principales actores, se suman pensiones, educación, salarios, salud, TAG, derechos humanos y muchos más. En 6 semanas, de manera ininterrumpida y con un claro rechazo a los partidos políticos, de izquierda o derecha, miles de personas han salido a las calles para expresar, en forma pacífica y creativa a través de actos culturales, su rechazo al  sistema.

Los partidos políticos y parlamentarios, al ser rechazados y en ocasiones expulsados de estas manifestaciones, desesperados por su poca influencia en el movimiento social, han buscado estar presentes a través de organismos donde todavía tienen alguna influencia, en cuyo contexto nace la MESA DE UNIDAD SOCIAL, con 142 nombres de instituciones que declaran luchar por la libertad de las personas y sus derechos humanos. De esta forma han logrado aparecer en la prensa, hacer llamados y con esa presencia mediática, transformarse en el necesario interlocutor que necesita el gobierno. Sus dirigentes se han cuidado de no aparecer donde realmente ocurren los acontecimientos, pues temen, como es el caso  de la presidenta de la CUT y algunos parlamentarios como Navarro o Gutiérrez, ser violentamente expulsados de estas movilizaciones que, encabezadas por nuevas generaciones que rechazan por igual a izquierda o derecha, buscan  respuesta inmediata a demandas que, después de 6 semanas de movilizaciones, son consideradas justas por todo el mundo, obligando a la clase política a trabajar horas extraordinarias con el fin de intentar responder a miles que, desde las calles, les gritan su rechazo.

Cecilia Leblanc Castillo, destacada docente de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, dice: “Lo primero, es relevar en un primer análisis, el rol altamente protagónico que han asumido en las protestas los adolescentes y  jóvenes provenientes de distintas realidades sociales y culturales en cada uno de los rincones del territorio donde estas se han expresado, con un reclamo de demandas estructurales reconocidas como transversales por el resto de la sociedad”. 

Lamentablemente esta situación y ante la falta de control policial, también ha creado condiciones para quienes se aprovechan de ella, como ocurre con la delincuencia que, a la sombra del movimiento, participa en robos o saqueos  que, a pesar del rechazo a estos delitos por parte de la inmensa mayoría de quienes concurren a las manifestaciones, logran confundir y manchar un movimiento limpio en sus demandas.

Claramente estos actos delictuales merecen, sin matices, un claro rechazo. La misma reprobación que deben tener quienes utilizan  esta situación para beneficios políticos particulares, cuestión que, hasta cierto punto es comprensible en el PC.

Pero lo que resulta inadmisible es que, después de 6 semanas en que han ocurrido claras violaciones a los derechos humanos, en la mesa de unidad social, por su amplitud y poco rigor para seleccionar a sus integrantes, se les infiltren quienes justifican violaciones en otros lugares del planeta, como ocurre con el representante de una organismo virtual que no ha dudado en aprovechar esta situación para su beneficio, sorprendiendo a muchos ver, junto a representantes de la CUT, los profesores, la salud, los estudiantes, pensionados y otros con legitimidad social a Esteban Silva Cuadra representante en Chile de un movimiento separatista conocido en la web como frente Polisario y que llega a la mesa de unidad social montado en un verdadero caballo de Troya, la Fundación constituyente XXI.

La presencia de Silva junto a Bárbara Figueroa, Luis Mesina o dirigentes universitarios, para muchos, es una verdadera falta de respeto a quienes marchan denunciando atropellos y se movilizan por demandas que comparte la mayoría de los chilenos.

Por la gravedad de estos hechos, el representante de Derechos Humanos sin fronteras en Santiago, con antecedentes fotos y testimonios que demuestran que el frente Polisario tiene a sus dirigentes acusados en tribunales españoles por graves violaciones a los derechos humanos, hizo ver esta situación a dirigentes de la mesa de unidad social -Profesores y NO más AFP- advirtiéndoles que “incluir a quienes justifican atropellos en otros países, resta legitimidad a la mesa de unidad social ante quienes se manifiestan  en las calles  y, con mayor fuerza aún, frente a quienes han sido víctimas de atropellos por la fuerza policial en las últimas semanas”. Juan Moraga, presidente de un centro de estudios preocupado de estos temas en el norte de África señaló que Silva representa a una:  “organización separatista que tiene a sus principales dirigentes acusados ante tribunales españoles por secuestro de personas, apremios ilegítimos, cárceles secretas, atropellos a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y vulgar robo de ayuda humanitaria”.

Aunque algunos, al principio, intentaron proteger a Silva, dirigentes independientes pusieron el acento en “cuidar el movimiento” y no “mancharse” con quienes, sin ningún tipo de legitimidad, se aprovechan, al igual que los delincuentes que participan en robos y saqueos. El epilogo de esta situación es que se acuerda solicitar a Esteban Silva que aclare su vínculo con organismos que violan derechos humanos y abstenerse de aparecer junto a los dirigentes de la mesa de unidad social.

El lugar común de la delincuencia y los representantes del Polisario en el caso chileno ha sido aprovecharse de esta situación para su beneficio, lo que no pueden hacer en tiempos normales. Las movilizaciones sociales también demuestran que este tipo de sujetos, el lumpen social de los saqueos o el delincuente político, ambos ocultando su verdadera identidad, responden a interese que nada tienen que ver con una causa noble como son las demandas sociales, entregando una luz de alerta ante un hecho concreto: la comunidad de valores o intenciones entre el delincuente común y el delincuente político que, bajo diversas formas, nombres o figuras, aparecen en este tipo de situaciones.   

Show More

Related Articles

Laisser un commentaire

Votre adresse de messagerie ne sera pas publiée. Les champs obligatoires sont indiqués avec *

Close
Close