En la necesidad de una nueva estrategia de comunicación entre los dos pueblos marroquí y español  Por: Mokhtar Gharbi

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Mokhtar Gharbi

Es una realidad que Marruecos no se esfuerza para promocionar sus valores históricas, culturales, lingüísticas y educativas al nivel de sus relaciones con España, particularmente entre la sociedad española. Parece que hay negligencia de múltiples fuentes, en el seno de los servicios gubernamentales en general y por parte de las representaciones diplomáticas en España, embajada y consulados, además de la falta de actores asociativos fuertes, efectivos y eficaces.

O sea, no hay una estrategia en este ámbito para la adopción de iniciativas, como crear centros culturales y educativos para presentar y difundir el rostro de Marruecos y promocionar nuestro patrimonio histórico, moral, cultural, social, popular y artístico.  

   La misma negligencia se registra en el lado mediático y comunicación, lo que causa muchos enfrentamientos con la prensa española, por consiguiente nos quedamos expuestos a todas clases de prejuicios y falacias, sobre todo en lo relacionado con nuestros asuntos vitales.

    Más allá de las buenas relaciones diplomáticas y las relaciones comerciales, los asuntos sociales y culturales registran un gran déficit, sigue el  desconocimiento mutuo de las respectivas sociedades más allá de los estereotipos y de una pequeña élite hispano-marroquí. Por lo cual se observa claramente que los intercambios entre ambas sociedades han sufrido un cierto retroceso con respecto a las tres décadas anteriores. En este contexto, la firma del  “Convenio de Asociación Estratégica en materia de Desarrollo y de Cooperación Cultural, Educativa y Deportiva entre el Reino de España y el Reino de Marruecos” en octubre de 2012, no favoreció el desarrollo en estos ámbitos.

     “El Comité Averroes, que pese a todas sus deficiencias sirvió entre 1996 y 2008 para galvanizar las relaciones entre los respectivos mundos periodísticos, universitarios y empresariales, fue definitivamente enterrado en julio de 2013, tras un largo proceso de hibernación, con el anuncio de la creación de un “Consejo Económico Hispano-Marroquí” de naturaleza muy distinta y que no parece que haya tenido continuidad”.

     Y es asi como varias instituciones e iniciativas, que eran una valiosa herramientas para reforzar la cooperación en varios ámbitos, particularmente en lo que se refiere a las relaciones sociales y culturales, han sido congelados o simplemente han quedado sin alas.

    Las relaciones diplomáticas y económicas entre los dos vecinos, Marruecos y España, parece son las  únicas que viven una cierta estabilidad.  “De no tomarlos en consideración, se corre el riesgo de derivar hacia un modelo de relaciones bilaterales semejante al modelo de relaciones hispano-argelino (con todas las diferencias entre Argelia y Marruecos, por supuesto: ausencia de una comunidad tan importante de inmigrantes argelinos, relaciones históricas y coloniales, diferencias en el modelo económico y los circuitos comerciales…), con unas excelentes relaciones económicas e intergubernamentales y un gran desconocimiento entre las sociedades” según los especialistas que siguen de cerca y de fondo las relaciones de España con los dos países del maghreb.

A pesar del buen momento entre los dos países, aún falta mucho por hacer en el plano social y humano.