EN OTROS TIEMPOS   Por: Mokhtar Gharbi

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    Algunas veces conviene sacar a luz algunas interesantes opiniones y puntos de vista sobre temas que nadie sabe cómo las ve otras personas que no tienen la ocasión de presentarlas, o simplemente no quieren poner a otras en apuros.

Es el caso de esta parte de un largo e interesante diálogo que tuve con dos personas de alto nivel de cultura y pensamiento. Pero, dadas las circunstancias, respeto y discreción, no daré los nombres, sólo diré que uno de ellos ya no sigue viviendo entre nosotros, que dios bendiga su alma.

Es sólo una forma de revivir algunas opiniones sobre ciertos temas que no son al alcance de todos.


   Estimado amigo, he discutido con un célebre personaje marroquí (……….) considerado como experto en los asuntos hispano-marroquíes, sobre las opiniones de Aroui y tu punto de vista y observaciones, en relación con tu lectura de una de sus obras.

 A continuación, te envío sus observaciones:

Lo que hace Laroui en todos sus escritos es reivindicar una ruptura entre el legado y el presente para integrar plenamente en la modernidad, rompiendo con la religión. Es lo que se insinúa con cultura y tradición. Quizás se quiera referir a algo que se asemeje al Kamalismo en Turquía. La cultura marroquí no es tan disfuncional como la dibujan los rupturistas. Se han llevado acabo muchas reformas. El Marruecos de hoy no se parece al de hace cincuenta años y mucho menos al de los comienzos del siglo pasado. El tema es ámplio”.

Estimado amigo Mokhtar,

   “Gracias por el interesante comentario y entrevista del Sr………., con el que coincido plenamente tanto en lo que respecta a la tesis rupturista de Laroui, como al análisis sobre las relaciones entre los dos países.

    Como señalaba en mi comentario sobre el libro de Laroui, cada vez desconfío más de los planteamientos que intentan cambiar una sociedad “a empujones”, porque históricamente veo que estos planteamientos de ingeniería social terminan mal. El vacío dejado por la tradición se suele llenar de cualquier cosa.

    En cierta medida es lo que viene ocurriendo en España durante los últimos 30 años; una obsesión por la modernidad y un rechazo frontal de la tradición. En España nadie quiere que se le considere conservador, es un término totalmente depreciado. No existe ningún partido que se llame conservador. La derecha se autodenomina centro. Quizá, esta situación sea así, debido a que el pasado inmediato no democrático del franquismo, no estimula a la sociedad española a sentir que tenga algo que conservar. Pero la situación no es nada deseable porque la sociedad carece de referencias sólidas y vive en un sistema de valores frágil, efímero y muy volátil.

    Gran parte de los problemas actuales provienen de esta circunstancia. Incluso yo diría, siguiendo esta línea argumentativa, que además de todos los aspectos que señala el Sr……..como obstáculos para un normal desarrollo de las relaciones entre Marruecos y España, se encuentra también el rechazo ingenuo e inmaduro de todo lo que huela a tradición. Al gobierno español, a los medios de comunicación y a gran parte de la sociedad, se sienten más próximos a esos líderes pseudo revolucionarios y totalitarios, tipo Chávez de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Fidel Castro o el Polisario, que lo asociado con los conceptos de tradición y conservador”.

 Saludos.