Cronica desde TindufCrónicasFeatured

En vísperas de la Cumbre árabe de Argel: La distensión que asusta

La obsesión del Polisario

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de argelinos de Tinduf y víctima de laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Desde hace días el nivel de las calumnias de los medios de comunicación argelinos, incluida la estaliniana APS han bajado de manera que ha sorprendido a más de uno, exacerbándose los de su milicia del Polisario.

La estrategia informativa polisarista es, como había sido siempre, infantil y aficionada. Principiantes en materia de información y de comunicación creen que pueden sabotear cualquier acercamiento entre Argel y Rabat y, de paso, lo que es todavía más surrealista crear dificultades a las excelentes relaciones de España con Marruecos.

Para ello, cuentan los próximos a los centros de responsabilidad en el gulag argelino de Tinduf, que próximamente van a tener que salir de nuevo a mendigar porque se han gastado todo o caso en una inútil y ridícula propaganda en España y fuera de ella.

En Argel, curiosamente nadie opina al respecto y nadie da explicación ni previsión de lo que pueda suceder en esta Cumbre y la clave de su éxito que, como todo el mundo sabe es la unidad y no el separatismo y la desunión.

Un silencio que puede provocar infarto de algunos caciques del Polisario que, con lo que ha pasado y pasa en la Cuarta Comisión y en el organismo mundial en general no augura sonrisa ni satisfacción.

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