Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Entidades títeres olor a petro-dinares Desconcierto de Argelia y su Polisario por la reacción saharaui

Entre el dinar y el dirham

 

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

Lo decía hace un par de días y lo dije desde siempre: nada hace temblar al Polisario y su mentor argelino como la sociedad civil saharaui marroquí.

Nunca es tarde para rectificar, aunque se diga lo contrario. En menos de una semana: movilización juventud en Dajla para clamar la marroquinidad del Sahara, más de mil ONG saharauis (casi el mismo número de los “refugiados de los campamentos argelinos de Tinduf) que se dirigen en una carta al presidente del Consejo de seguridad de la ONU) y hoy, Chiujs (jeques) de las diferentes tribus que se alzan contra entidades títeres olor a petróleo y a petro dinares.

Mi grano de arena a este último caso, a pesar de que estoy lejos. Un íntimo de Aminatou Haidar me reveló ayer que la razón de la “resucitación” de la mujer polizarizada se debe buscar en el estado de sus finanzas desde que dejo de tener valor en los ojos de algunos de sus jefes, altos responsables de los servicios de inteligencia militar argelina.

¿Extorsión a quién? Mi interlocutor no desea pronunciarse explícitamente, pero da a entender que esta vez era para Marruecos que no ha cedido al chantaje.

Dececepcion! pero siempre queda la enigmàtica APS.

Cuenta la fuente que, acostumbrada al barrullo y a la marimorena propagandísticas, la mujer se encuentra profundamente decepcionada que solo la quimérica APS se interesa por su oxidado caso.

“Esta (APS) mejor que nos deje tranquilos”, reprocha mi fuente.

 

 

 

 

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