Con motivo del reavivamiento religioso y el despertar islámico durante las dos últimas décadas, salieron de las madrigueras algunas voces extrañas pidiendo (la detención de la progresión y desarrollo de esta “amenaza oscura” que “engendra” terrorismo y terroristas).
Con motivo del reavivamiento religioso y el despertar islámico durante las dos últimas décadas, salieron de las madrigueras algunas voces extrañas pidiendo (la detención de la progresión y desarrollo de esta “amenaza oscura” que “engendra” terrorismo y terroristas).
Después de los acontecimientos de septiembre en los Estados Unidos, que elocuente e irrefutablemente demostrado que estas voces no son más que un eco de los feroces enemigos del Islam y de los musulmanes, particularmente extremistas cristianos y del sionismo mundial.
Así, para definir y llamar las cosas por sus verdaderos nombres, donde trabajaron duro para fabricar un conjunto de teorías y descripciones con el fin de facilitar la promoción de su estrategia en la lucha contra todas las fuentes de luz para que la gente sencilla pudiera librarse y vivir en paz y dignidad.
En este panorama de hostilidad, odio, extremismo y racismo, algunos optaron para confundir entre el terrorismo real con objetivos sin sentido a través de personas sicológicamente enfermas y la legitimidad de la resistencia contra la represión y la ocupación, entre las cuales cabezas clasificadas como expertos, analistas y políticos célebres, que probaron y mostraron su vinculación con partes de malas intenciones en las cunas del caos mundial, aunque el orden de la religión, del Islam, del terrorismo y del extremismo es demasiado claro y no necesita a todos aquellos apoyados por dispositivos clandestinos, secretos, armas mortales, medios de comunicación enormes y grandes sumas de dinero.
Allah, Dios, ha prohibido matar al ser humano y la agresión pecaminosa al alma humano por cualquier razón, esto simplemente contra la religión y no tiene nada que ver con el Islam, además es muy ajeno de la mente y el pensamiento correctos, y el que opta por lo indigno de misericordia y perdón. En el mismo sentido, la explotación de los seres humanos, la profanación, el desfalco del dinero de los musulmanes, la ayuda a los extranjeros para ocupar sus tierras y el robo de sus bienes deben ser todos considerados terrorismo, extremismo y oscuridad. Todo el sufrimiento de la humanidad es causado por la injusticia, la pobreza, la opresión y la exclusión, y después de todo esta es la ausencia de un espíritu de diálogo y tolerancia.
El Islam y los verdaderos musulmanes están contra toda clase de terrorismo, contra la violencia, contra el el derrame de sangre y contra el vandalismo. Por lo tanto no hay razones o justificaciones para mezclar entre el bien y el mal, porque el Islam es esperanza, vida y dignidad.
Aquellos que juegan el juego del antagonismo y siembran las semillas de la discordia deben controlar sus posiciones y llamar a las cosas por sus nombres.
Un rápido análisis de los medios de comunicación y de la industria del entretenimiento ilustra la rareza del hecho de mencionar el Islam sin que se le acompañe términos como ‘terrorismo’, ‘extremismo’, ‘radicalismo’, etc. Los medios de comunicación internacionales, sionistas en particular, trabajan sin descanso para crear este miedo en los corazones del público en general. Aquellos que pueden dejar a un lado los prejuicios quizás puedan estar interesados en saber que dice realmente el Islam sobre estos asuntos.
“Quien matara a un ser humano– no siendo [como castigo] por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra—sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad” (Corán).Así de simple es el Islam.
En esta paranoia colectiva, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la difusión de una determinada imagen del islam. Cuando se habla de Islam, se hace casi siempre en artículos relacionados con terrorismo, delincuencia, la polémica del velo, o la lapidación. Las noticias relacionadas con las detenciones de presuntos fundamentalistas se cubren ampliamente, mientras apenas se concede espacio a desmentidos, declaraciones de inocencia o detenciones que acaban en nada. Se tiende a exagera y a menudo, se eligen los episodios o los personajes más extremistas para hablar del islam. Se habla de ‘terrorismo islámico’, pero ¿no es acaso lo mismo que hablar de terrorismo sionista o cristianoextremista?
El Islam es una religión de paz y un estilo de vida, que lo único que pretende es acercar el ser humano a su Creador y realizar una buena convivencia en este planeta entre seres humanos, y que está muy lejos de esas polémicas, barbaries, mezquinarías y todos los sambenitos que se le quieren colgar.
Los trágicos acontecimientos del 11 de Septiembre han sido ampliamente utilizados por los medios de comunicación para conseguir sus objetivos de demonización del Islam y de acusarle de ser la causa de esta atrocidad antes de reconocer el hecho de que fue debido a las políticas exteriores, a los dobles raseros y a las intervenciones de los Estados Unidos en los asuntos de otros países.
En la historia, jamás el Islam, ha sido motivo de tanta polémica y de tanta propaganda negativa como lo es desde los atentados del 11 de Septiembre. Todo esto se debe a la llamada “guerra contra el terrorismo” que constituye un gigantesco programa de obras públicas que ofrece trabajo a expertos, ideólogos y charlatanes constituyendo la justificación para un gasto civil y militar sin fin, en una búsqueda quimérica de la « seguridad ».
Los verdaderos terroristas de nuestro mundo, no se reúnen en la oscuridad de la medianoche o gritan “Alah Akbar” antes de alguna acción violenta. Los verdaderos terroristas de nuestro mundo visten trajes de 5000 euros y trabajan en los más altos cargos de las finanzas, del gobierno y de los negocios en Occidente.
Ocurren muchísimas más tragedias en países abrumadoramente católicos, que en países musulmanes, no obstante, se tiende casi siempre a emitir noticias, documentales o programas cuyo fin es demonizar y deshumanizar a los musulmanes y al Islam. Esto está demostrado desde siempre y a través todos los trágicos acontecimientos en la historia del occidente.
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Con motivo del reavivamiento religioso y el despertar islámico durante las dos últimas décadas, salieron de las madrigueras algunas voces extrañas pidiendo (la detención de la progresión y desarrollo de esta “amenaza oscura” que “engendra” terrorismo y terroristas). Después de los acontecimientos de septiembre en los Estados Unidos, que elocuente e irrefutablemente demostrado que estas voces no son más que un eco de los feroces enemigos del Islam y de los musulmanes, particularmente extremistas cristianos y del sionismo mundial.Así, para definir y llamar las cosas por sus verdaderos nombres, donde trabajaron duro para fabricar un conjunto de teorías y descripciones con el fin de facilitar la promoción de su estrategia en la lucha contra todas las fuentes de luz para que la gente sencilla pudiera librarse y vivir en paz y dignidad. En este panorama de hostilidad, odio, extremismo y racismo, algunos optaron para confundir entre el terrorismo real con objetivos sin sentido a través de personas sicológicamente enfermas y la legitimidad de la resistencia contra la represión y la ocupación, entre las cuales cabezas clasificadas como expertos, analistas y políticos célebres, que probaron y mostraron su vinculación con partes de malas intenciones en las cunas del caos mundial, aunque el orden de la religión, del Islam, del terrorismo y del extremismo es demasiado claro y no necesita a todos aquellos apoyados por dispositivos clandestinos, secretos, armas mortales, medios de comunicación enormes y grandes sumas de dinero. Allah, Dios, ha prohibido matar al ser humano y la agresión pecaminosa al alma humano por cualquier razón, esto simplemente contra la religión y no tiene nada que ver con el Islam, además es muy ajeno de la mente y el pensamiento correctos, y el que opta por lo indigno de misericordia y perdón. En el mismo sentido, la explotación de los seres humanos, la profanación, el desfalco del dinero de los musulmanes, la ayuda a los extranjeros para ocupar sus tierras y el robo de sus bienes deben ser todos considerados terrorismo, extremismo y oscuridad. Todo el sufrimiento de la humanidad es causado por la injusticia, la pobreza, la opresión y la exclusión, y después de todo esta es la ausencia de un espíritu de diálogo y tolerancia. El Islam y los verdaderos musulmanes están contra toda clase de terrorismo, contra la violencia, contra el el derrame de sangre y contra el vandalismo. Por lo tanto no hay razones o justificaciones para mezclar entre el bien y el mal, porque el Islam es esperanza, vida y dignidad. Aquellos que juegan el juego del antagonismo y siembran las semillas de la discordia deben controlar sus posiciones y llamar a las cosas por sus nombres. Un rápido análisis de los medios de comunicación y de la industria del entretenimiento ilustra la rareza del hecho de mencionar el Islam sin que se le acompañe términos como ‘terrorismo’, ‘extremismo’, ‘radicalismo’, etc. Los medios de comunicación internacionales, sionistas en particular, trabajan sin descanso para crear este miedo en los corazones del público en general. Aquellos que pueden dejar a un lado los prejuicios quizás puedan estar interesados en saber que dice realmente el Islam sobre estos asuntos. “Quien matara a un ser humano– no siendo por asesinato o por sembrar la corrupción en la tierra—sería como si hubiera matado a toda la humanidad; y, quien salvara una vida, sería como si hubiera salvado las vidas de toda la humanidad” (Corán).Así de simple es el Islam. En esta paranoia colectiva, los medios de comunicación juegan un papel fundamental en la difusión de una determinada imagen del islam. Cuando se habla de Islam, se hace casi siempre en artículos relacionados con terrorismo, delincuencia, la polémica del velo, o la lapidación. Las noticias relacionadas con las detenciones de presuntos fundamentalistas se cubren ampliamente, mientras apenas se concede espacio a desmentidos, declaraciones de inocencia o detenciones que acaban en nada. Se tiende a exagera y a menudo, se eligen los episodios o los personajes más extremistas para hablar del islam. Se habla de ‘terrorismo islámico’, pero ¿no es acaso lo mismo que hablar de terrorismo sionista o cristianoextremista? El Islam es una religión de paz y un estilo de vida, que lo único que pretende es acercar el ser humano a su Creador y realizar una buena convivencia en este planeta entre seres humanos, y que está muy lejos de esas polémicas, barbaries, mezquinarías y todos los sambenitos que se le quieren colgar. Los trágicos acontecimientos del 11 de Septiembre han sido ampliamente utilizados por los medios de comunicación para conseguir sus objetivos de demonización del Islam y de acusarle de ser la causa de esta atrocidad antes de reconocer el hecho de que fue debido a las políticas exteriores, a los dobles raseros y a las intervenciones de los Estados Unidos en los asuntos de otros países.En la historia, jamás el Islam, ha sido motivo de tanta polémica y de tanta propaganda negativa como lo es desde los atentados del 11 de Septiembre. Todo esto se debe a la llamada “guerra contra el terrorismo” que constituye un gigantesco programa de obras públicas que ofrece trabajo a expertos, ideólogos y charlatanes constituyendo la justificación para un gasto civil y militar sin fin, en una búsqueda quimérica de la « seguridad ». Los verdaderos terroristas de nuestro mundo, no se reúnen en la oscuridad de la medianoche o gritan “Alah Akbar” antes de alguna acción violenta. Los verdaderos terroristas de nuestro mundo visten trajes de 5000 euros y trabajan en los más altos cargos de las finanzas, del gobierno y de los negocios en Occidente.Ocurren muchísimas más tragedias en países abrumadoramente católicos, que en países musulmanes, no obstante, se tiende casi siempre a emitir noticias, documentales o programas cuyo fin es demonizar y deshumanizar a los musulmanes y al Islam. Esto está demostrado desde siempre y a través todos los trágicos acontecimientos en la historia del occidente.

