El pilar social del ESG (criterios ambientales, sociales y de gobernanza) se afirma progresivamente como un eje estructurante de la estrategia de las empresas marroquíes cotizadas, bajo el efecto conjunto de la evolución de las expectativas de los inversores, la presión regulatoria y la transformación de los modelos económicos, según BMCE Capital Global Research (BKGR).

Este progreso se produce mientras que la información extra-financiera sigue siendo heterogénea en la Bolsa de Casablanca, señala BKGR en su última Newsletter de RSE, dedicada a los desafíos sociales.
Según la misma fuente, el análisis de los informes ESG publicados por los principales emisores evidencia una mejora en la calidad de las divulgaciones sociales, especialmente en los sectores bancario, energético e infraestructura, donde el capital humano, la salud y seguridad, y el impacto territorial constituyen desafíos reales.
« Los grandes bancos cotizados comunican de manera cada vez más estructurada sobre sus plantillas, diversidad, formación y compromiso social », subraya BKGR.
Así, Attijariwafa Bank registró en 2024 una plantilla de 8.317 colaboradores, de los cuales el 44,6% son mujeres, con un aumento notable de mujeres en cargos directivos (18,2% frente a 14,3% en 2023).
El Banco Central Popular (BCP) destaca una tasa de feminización cercana al 57% y un presupuesto de formación de 43 mil millones de dirhams (MMDH), mientras que Bank of Africa dedicó 20.456 días/hombre de formación a sus equipos, cubriendo al 90% de los colaboradores con un índice de satisfacción del 94,5%.
En la industria, Taqa Morocco desplegó más de 53.000 horas de formación en 2024 e invirtió 8,5 MMDH en proyectos comunitarios que beneficiaron a 20.700 personas.
BKGR observa, no obstante, que la información social de las empresas cotizadas marroquíes sigue marcada por limitaciones estructurales, con indicadores difíciles de comparar debido a perímetros heterogéneos y definiciones no armonizadas, escasez de objetivos sociales cuantificados a medio plazo en materia de diversidad, formación, seguridad o impacto comunitario, así como un vínculo todavía insuficientemente documentado entre riesgos climáticos y desafíos sociales como condiciones de trabajo, estrés hídrico o vulnerabilidad territorial.
Y concluye que el verdadero desafío para las empresas cotizadas marroquíes ya no es la simple publicación de datos sociales, sino su capacidad de demostrar, mediante objetivos medibles y una gobernanza dedicada, la contribución tangible de sus políticas sociales al desempeño operativo y a la resiliencia de sus modelos económicos. MAP

