Cronica desde TindufCrónicasFeatured

España/Argelia/Sahara ¿Por el amor al prójimo?

Tanto monta, monta tanto

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Casi nadie en estos tristes campamentos argelinos de Tinduf ignora las “razones” del respaldo hispano argelino de las milicias del Polisario.

La gente comenta con ironía y tristeza la “razón de Estado” argelina de encontrar una salida de sus minerales, gas y petróleo a un puerto atlántico y de los injustificados temores de España por Ceuta y Melilla y al otro lado (Dajla) por Canarias. “Para España todos los moros son iguales. Otra cosa son los intereses. Nos usan para frenar los avances de Marruecos”.

Entre estos dos condicionales apoyos, la gente en este gulag argelino de Tinduf se divierte, recordando como habían llegado los miembros de la cúpula de la banda del Polisario a estos campamentos y en qué se han convertido. Cuanto tenían antes y cuanto tienen ahora. Lo que eran, ellos, antes de ser arrastrados hacia estos campamentos por hordas a sueldo de Argel y lo que son ahora.

Todos desafían el “orden establecido” y se atreven a hacer comparaciones entre esta virtual situación en Tinduf y la realidad que prevalece en las ciudades y localidades del Sahara marroquí.

¿Hasta cuándo? Terminan preguntándose siempre… siempre…

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