Crónica internacionalEn voz altaFeatured

España: De crisis económica a crisis social Hamid El Imrani El Idrissi

La vorágine de información nos forma. Nos dice qué pensar, qué opinar, nos transmite los mitos que tenemos que seguir, pero seguimos creyendo que somos nosotros mismos los que hemos llegado a conclusiones.

Recibimos la información de las noticias de tv y los periódicos. Escuchamos la opinión de periodistas y políticos, el criterio y los juicios que se ofrece en los debates televisivos… y no siempre los discursos que se “permeabilizan” son beneficiosos para la opinión pública.
Los dirigentes, sin duda con diferentes líneas de planteamiento, deciden en cada una de las  realidades de nuestro entorno: trabajo, educación, sanidad, producción, comunicación, relaciones internacionales, economía… a priori anunciando el pretendido “bien común”.
Se crean leyes en aras de la dignidad, democracia y derechos  humanos.  Los discursos de las élites, los líderes políticos, periodistas, los representantes religiosos, los intelectuales y jueces sermonean magnas palabras como solidaridad, libertad de expresión y multiculturalidad. Y en España, ¿por qué entonces parece que existe un manifiesto y ostensible racismo? ¿Por qué sigue existiendo dominación y desigualdad social? ¿Por qué se siguen aplaudiendo actitudes e ideologías prejuiciosas y estereotipadas?
Sutilmente, no hay duda, se apoyan y reproducen manifestaciones racistas. Un ejemplo de ello, los medios informativos que destacan la nacionalidad de un delincuente en vez de hacer hincapié en el mismo suceso delictivo. Este protagonismo abona los pensamientos de los que reciben la información, y por tanto muy sutilmente, como comentamos, prejuicia el suceso más allá del suceso en sí.
Organismos internacionales alertan sobre la falta de medidas contra la xenofobia en España. Políticos que hacen declaraciones polémicas sobre inmigrantes, siguen en sus puestos o incluso son “recompensados” políticamente con cargos en dirección, como el caso del ex alcalde de Badalona, del Partido Popular, Xavier García Albiol. Incluso el Consejo de Europa lo exponía sin nombrarlo como ejemplo de político racista (Informe emitido 27/2/18)
No obviemos la relevancia de estas exposiciones ante la población. Ideas del tipo “Vienen de fuera a quitarnos el trabajo” o “Son la causa de la delincuencia en España” circulan libremente en las charlas vecinales o en las redes sociales, sin que estas afirmaciones gocen de rigurosidad alguna. Pero es tendencia del ser humano achacar a otro la responsabilidad de su propia desgracia. Si el propio razonamiento personal no descarta este tipo de planteamientos, ni hay instituciones que “zanjen” de raíz este tipo de cuestiones… se irá creando una bola de nieve que arrastrará cada vez más odio y discriminación.
De hecho, ´Generalizar´ es una característica del discurso de las élites. Es decir, un acto terrorista cometido por un islamista asocia a toda la colectividad islámica, y por ende, todos son terroristas. Un planteamiento tan simplón como peligroso.
Otra característica de ese discurso de las élites es la ´confusión´ que lleva al mezclar por ejemplo que el islamista es lo mismo que el musulmán, que es lo mismo que el árabe, que es lo mismo que el moro. Este “cajón de sastre” termina siendo un “cajón desastre” que nubla la información y la radicaliza.
Siguiendo con sus características, existe también una tendencia a ´Enfatizar lo negativo y ocultar lo positivo´ de una colectividad. En este sentido, el mismo desconocimiento, el miedo que puede surgir previamente a conocerlo, lo separa de la propia integración que se pretende.
El conocimiento de un colectivo, sus costumbres, historia y tradiciones, sus aportes… acercan vivencias e integran civilizaciones. Esta sería la verdadera multiculturalidad, no la anunciada en escritos y propagandas.
En España se ha vivido un lamentable suceso estos últimos días. La desaparición de un niño de 8 años en Almería, mantuvo a la población en vilo durante casi dos semanas, donde las fuerzas de seguridad, familiares y amigos, no cesaron en su búsqueda,  así como muchos ciudadanos que se afanaron en compartir datos del pequeño para facilitar su aparición usando todos los medios posibles en redes sociales, cartelería…  El final de la historia, el hallazgo del cadáver del niño Gabriel Cruz el pasado 11 de marzo, vilmente asesinado a manos de la pareja de su padre, de nacionalidad dominicana. Mucho dolor guardado en cada uno de los corazones que se había hecho eco de la noticia ha salido a la luz con el dramático final. Una asesina, cruel, hipócrita que lloraba y se lamentaba, al lado de su pareja, el padre de Gabriel, al lado de la propia madre del pequeño,  aún a sabiendas que ya estaba muerto porque ella misma lo había estrangulado…
Y exponemos este caso por dos razones: La primera, porque mucha ciudadanía al conocer el suceso, insultaba a la asesina no únicamente por serlo, sino por el color de su piel dominicana: “Es una puta negra de mierda inmigrante asquerosa que se enganchó a un español para tener la ciudadanía y le mató al hijo” o “La agresión de un blanco a un negro es racismo. De un nacional a un inmigrante, xenofobia. Del marido a la mujer, violencia de género. A un homosexual, homofobia. ¿El asesinato de un niño blanco y español por parte de una mujer de 35 años, negra e inmigrante, tiene nombre?”…  Son algunos de los cientos de tuits que descargan su lógico odio sobre la homicida, pero que lo hacen ilógicamente aduciendo al color de su piel.  La segunda causa por lo que les mostramos este caso es por la respuesta de la propia madre de Gabriel Cruz, quien ha dado una lección de auténtico respeto ante la ´contagiosa emoción de odio´ que circulaban en las redes y otros medios de comunicación,  Expresamente ha pedido que “se abandone la rabia en memoria de su hijo”, “No quiero que todo termine con la rabia que esta mujer ha sembrado. Me gustaría que terminara en ese mar de gente que se ha movido: todos  por Gabriel”
Es importante destacar igualmente, como la ´emocialización´ que surge ante casos puntuales y donde la población en masa comienza a exigir endurecimiento de las condenas, revisión de las ´comodidades´ que ofrecen las cárceles… no deja de ser tenido en cuenta por ciertas líneas políticas que ven votos en estas peticiones. Aprovecharse de la desgracia ajena para ganar votos en unas elecciones, puede ser calificado libremente por el lector.  Igualmente, aprovechar la ira que proviene del mismo dolor y del propio miedo de los que repudian con odio, insultos y deseos de venganza, para pretender cambiar las leyes, es como poco deleznable, y más si quien se aprovecha de ello tiene carácter institucional y firmó fidelidad a la Constitución y su cargo en favor de la democracia.
En este sentido, queremos comentar  la acertada acción de las autoridades de Marruecos al sancionar a la emisora privada Chada FM, a no emitir durante dos semanas por favorecer un polémico alegato de un predicador, al vincular éste el cáncer de útero con la infidelidad, y por tanto difundir información no fiable sobre la salud de la mujer, así como considerarlo una agresión a su dignidad y a las que sufren este tipo de cáncer.
En España, el propio gobierno está detrás de las devoluciones “en caliente”, obviando sin pudor alguno que son consideradas ilegales por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Vallas con cuchillas que perimetran el acceso a Ceuta, donde se hieren y desgarran personas que pretenden cruzar  a dónde creen que tendrán una vida mejor. Quince fueron los subsaharianos que murieron el 21 de febrero del 2014 al intentar rodear a nado el espigón que separa España y Marruecos. Después de 4 años y con la causa archivada este mismo año, el 26 de enero,  aún permanecen sin aclarar esas muertes, donde divergen las versiones oficiales de las de los supervivientes de la tragedia, las ONGs y los videos difundidos al respecto y que hablan del lanzamiento de balas de goma  por parte de la Guardia Civil hacia los inmigrantes cuando aún se hallaban en el mar.
El gobierno español con estas medidas anti inmigración, lanza sutilmente a la ciudadanía el mensaje de que lo mejor para el país es prohibir la entrada de estas personas.
Y los ´afortunados´ que consiguen atravesar los muros y las fronteras tienen que seguir luchando por su supervivencia. Por su condición de indocumentados, no pueden acceder a las prestaciones,  a un trabajo, a educación o a la propia sanidad. Podríamos decir de ellos que son auténticos “muertos civiles”.
El senegalés Mame Mbaye Ndiaye  encontró la muerte este 16 de marzo. Según las versiones oficiales, el mantero sufrió un infarto cardíaco tras ser perseguido por la Policía Local de la capital madrileña. Llevaba ya 15 años en España y aún era considerado ilegal, pues no contaba con permiso de residencia y de trabajo.  Plataformas como @ainsenegalesa, @sosracismomad o @12sin_racismo, mantienen sin embargo que “el suceso del hermano Mame no es aislado, forma parte de una dinámica del gobierno español que se alimenta del racismo y la tortura de los cuerpos negros y migrantes… golpeados por el hecho de intentar sobrevivir. Esto se suma a la confiscación de las mercancías y detenciones por parte de las fuerzas del estado”
Ya en la manifestación convocada en Madrid el 12 de noviembre del 2017 con el lema “Por una sociedad sin racismo” y donde se pedía la derogación de la Ley de Extranjería, el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIEs),  el fin de las identificaciones policiales racistas, la despenalización de la venta en manta y el fin de las deportaciones y de las devoluciones en caliente,  se denunciaba en un comunicado posterior las duras frases  emitidas por algún grupo de policías, y que pudieran ser constitutivas de un delito de odio y no son aceptables en ningún contexto: “Panda de hijos de la gran puta, los moros y los que les defienden” “Yo los tiraba al mar, comida para peces” (en relación con las personas racializadas e inmigrantes allí concentrados.)
El mismo policía que realiza correctamente su trabajo, de protección a la ciudadanía, el que se metió en una cenagosa poza para buscar al desaparecido Gabriel, tiene que ver como otro compañero refiere que “la mejor solución para los inmigrantes es abrir la llave del gas o la lapidación”.
En estos casos es donde el poder judicial debería claramente pronunciarse, zanjar de pleno las actitudes xenófobas de los empleados públicos y cuerpos del estado, censurar la instrumentalización del dolor para expandir el racismo, retirar de sus cargos a los políticos que abanderan la intransigencia como otra forma de libertad permitida en democracia y donde se transfiera coherencia con los compromisos adquiridos, es lo legítimamente exigible.
Desde estos últimos años, España vive una crisis económica que sin duda se ha ido traduciendo en una generalizada crisis social. Se han adoptado severas medidas que han recortado las ayudas sociales para una población ya afectada por el estallido de la burbuja inmobiliaria. Miles de españoles han perdido su trabajo, dificultándolos para seguir haciendo frente a las hipotecas, por lo que muchos también perdieron su vivienda, viéndose sumergidos  en  un empobrecimiento generalizado. Prácticamente se han anulado las ayudas a colectivos desfavorecidos, como el de los inmigrantes,  pero existe una falsa información, lanzada por grupos de la extrema derecha,  de que ellos, sin trabajar, reciben del Estado cuantiosas subvenciones que dependen del número de hijos, que acceden con preferencia a plazas de guardería o colegios u otros derechos que “los propios españoles no disfrutan.” Un bulo que no pretende desenmarañarse oficialmente y que evitaría un crecimiento xenófobo cada vez más exultante por parte de la población.
El racismo institucional es el más peligroso: asienta su semilla en la sociedad con el beneplácito estatal: el que calla, otorga.
Hamid El Imrani El Idrissi
Afficher plus

Articles similaires

2 Comentario

Laisser un commentaire

Votre adresse e-mail ne sera pas publiée.

Bouton retour en haut de la page