Cronica desde TindufCrónicasFeatured

España/” Ghali-Gate” Peor que un crimen, un error

Persistir en el error

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

A juzgar por la actitud de los responsables españoles en el que se va a llamar, desde ahora en adelante, el Ghali-Gate, me atrevería a pensar que no comprenden ni a Marruecos, ni a los marroquíes ni a sus causas sagradas.

A estas alturas la ministra española de AA.EE Arancha González Laya “tendría algo que añadir” porque van cayendo las máscaras y se revelan los “misterios” que, como se preguntaba ayer El Confidencial ¿y si la entrada con identidad falsa en España no tenía que ver con Marruecos, sino con un intento de burlar a la Audiencia Nacional?

De hecho, se ha intentado de burlar a todo el mundo… todo, menos a Argelia y su milicia del Polisario. Y este manto de sospechas induce a creer seriamente que lo de “razones estrictamente humanitarias” conlleva transacciones inconfesadas.

Mañana es hoy y los entresijos de la transacción Pedro Sànchez-Abdelmajid Tabboune saldrán a relucir dentro, probablemente, de muy poco.

¿A qué precio? Esta es la clave porque se debería ser más que ingenuo imaginar que sacrificar decenios de intensos esfuerzos para alcanzar unas relaciones estratégicas con el vecino del sur a expensas de un prófugo y violar las leyes propias y ajenas (derecho internacional), se puede hacer gratuitamente.

Hoy no es como ayer y de seguir persistiendo en el error, el gobierno español incurriría en una situación realmente incomoda no solo respecto a su vecino marroquí, sino para con la UE y con el mundo entero.

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