Cronica desde TindufCrónicasFeatured

España/justicia ¿Ghali-Gate?

Hàgase luz!

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Francamente no creo que haya quien pueda afirmar que comprende la posición de España y su justicia respecto al caso del prófugo Brahim Ghali, buscado por crímenes de lesa humanidad y entrado al país con identidad y nacionalidad falsas.

A excepción del mentor argelino que también debe haber engañado a las autoridades españolas “por razones humanitarias”, no creo que los argumentos dados y por dar a este respecto sean serios o convincentes, entre otros motivos porque todo sabemos la suerte de quien se presenta en una aduana española con identidad o nacionalidad falsas.

De tal modo entendemos que tanto el gobierno como la justicia española pueden tener sus motivaciones o, incluso, su razón de Estado, pero de allí a hablar de independencia de la justicia y de la separación de poderes, me parece que es y seria, cuando menos, desmesuradamente exagerado y el Ghali-Gate lo está corroborando cabal e innegablemente.

Lo de “comprobar la identidad del imputado Ghali” cuando la ministra de exteriores, cooperación y relaciones con la UE e incluso la policía saben quién es, como entró al país y qué intriga le cubre hasta ahora, nos parece un insulto a la inteligencia, primero de las victimas del prófugo y luego de todo el mudo.

Más valdría reconocer y revelar los entresijos de esta “misteriosa” transacción argelino-española.

Es como afirmar que esta artimaña argelino-española no puede afectar a las relaciones entre España y Marruecos.

Hàgase luz!

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