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España: Mal trato de menores ilegales, racismo y deportaciones, la patata caliente del Ejecutivo

Los donantes de lecciones

Cientos de menores permanecen ocultos en Sebta ocupada por temor a la policía y las milicias. El antiguo cementerio hindú del presidio ocupado, la cárcel de Los Rosales o el bosque junto a la playa de Benítez y otros edificios abandonados o espacio público son todos precarios refugios en el subsuelo de cientos de jóvenes incluidos los que entraron a Sebta, quince días antes.

Cazados día y noche, deben su supervivencia como niños sin hogar solo a los actos caritativos de los ciudadanos que les ofrecen comida y, a veces, ropa. Cada noche, en la Sebta ocupado aparecen sombras esquivas que comprueban, antes de ser vistas y acercadas, que son voces amistosas y gestos benévolos. No hace falta que les explique que siendo menores de edad ni siquiera capturados, no serán deportados, no confían. Para ellos la lucha continúa aunque la parte más difícil, el cruce de fronteras se haya logrado.

Si vamos a creer las figuras de « LAVANGUARDIA » Sebta habría atendido a 950 niños y jóvenes en uno de sus cinco espacios dedicados, de los cuales 150 la Policía Nacional emite prácticamente todos los días para su custodia. Se trata de menores que son interceptados por la Policía Nacional y la Policía Local durante los allanamientos cada vez más intensos que se realizan en las calles para recuperar al mayor número de niños sin hogar. A estos hay que añadir las decenas que se esconden en las casas de personas acogidas por familiares, amigos o simplemente ciudadanos musulmanes o cristianos de Sebta conmovidos por su vulnerabilidad.

En cuanto cae la noche, las redadas policiales se multiplican y las sombras que se atrevieron a salir de sus escondites se reagrupan para no ser descubiertas. Vista desde el mar, Sebta está salpicada de chozas de cartón donde los jóvenes duermen en el agua o en las escarpadas y rocosas laderas de la costa. Su único refugio para protegerse son los trapos y el cartón, y los afortunados son las bolsas de plástico gigantes para aislar la humedad que los limpiadores les han dado generosamente. Para estos chavales ya no es la locura del 17 de mayo cuando vagaban descuidadamente por las calles de Sebta creyendo en Eldorado. La realidad es diferente y se vuelven más amargas por las autoridades locales que les reservan un racismo abominable.

En el mejor de los casos, cuando no son desalojados illico-presto, ni llenan las morgues de los hospitales, se les cuenta como buenos menores e inmigrantes ilegales y se apiña en albergues improvisados ​​en espacios o edificios abandonados. Por el momento, se estima que serían más de mil niños en Sebta, 500 de manera oficial se habrían identificado y dividido en dos grupos, el primero alojado en un refugio improvisado en un campo de fútbol cercano mientras que el segundo estaría en un campamento forestal. Según fuentes cercanas a las autoridades y ONGs, se adelanta como mínimo unos 1.500 menores que ingresaron al presidio de manera irregular.

La realidad, preocuparía a 850 de los mil menores que estarían en Sebta identificados o no. 400 de ellos fueron identificados por las autoridades marroquíes que los repatriaron y los entregaron a sus familias. Anteriormente estaban alojados en una estructura habilitada para tal fin, antes de que sus familiares, notificados por las autoridades marroquíes, vinieran a recogerlos. El resto de menores, desaparecidos o no, siguen en Sebta. Según Rabat, las cifras adelantadas están infladas por Madrid que en este contexto de crisis entre las dos capitales agudiza aún más la tensión y no es libre por parte de la ribera norte.

España, que ha violado la ley de menores al expulsar a varios niños, se encuentra en la ilegalidad más absoluta y obligatoria, canta a quien quiera escucharlo, la custodia y el reparto entre las comunidades autónomas de los menores ingresados ​​a partir del 17 de mayo. De hecho, se trata de unos 250 menores que ingresaron mucho antes y que Sebta debe liberar para recuperar espacios de alojamiento dedicados, en beneficio de los recién llegados. Estos últimos tendrán que esperar, si por supuesto no son expulsados, más de un año al menos antes de que lo vean venir. Mientras espera, Marruecos reclama a sus hijos y se niega a que los menores marroquíes tomados como rehenes en Sebta se esparzan por la península para acabar como delincuentes.

De: Hespress

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