Cronica desde TindufFeatured

España/Marruecos: Reflexion…

Relaciones estratégicas

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

La visita de los reyes de España a Marruecos no ha dejado a nadie o casi indiferente en estos tristes campamentos. Las alucinaciones de Argelia repetidas por su Polisario de que entre Madrid y Rabat hay problemas han sido disipadas por la firma de 11 acuerdos de cooperación que hacen de España uno de los más firmes socios estratégicos de Marruecos.
La gente aquí, habla y comenta los testimonios y las calificaciones de diferentes personalidades españolas de esta visita y su importancia sobre los planos, político, económico, cultural, social.
Justamente en el memorándum de entendimiento entre los dos reinos se evoca la integridad territorial e inútil dar más detalles.
España ha sido de un gran impulso para la firma del acuerdo de Pesca y agrícola con la UE, con el Sahara incluido y esto debía explicarlo todo.
Para los esclarecidos de estos tristes campamentos es tiempo de una profunda reflexión, porque con el presente y el futuro no se puede regatear más de 43 años.
La gente debe saber lo que le espera y lo que debe hacer.
 
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