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España/Marruecos : Stand-by

Razones de unos, intrigas de otros

A pesar de la legendaria elucubración de la diplomacia marroquí y su sosegada reflexión antes de tomar una decisión, no se necesita la ciencia oculta para prever lo que debe ser un stand-by en sus relaciones con su vecino del norte.

El actor cómico estadounidense Groucho Marx dijo que “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”. 

Contrariamente a algunos, Marruecos cree que la política puede y debe ser lo contrario: “el arte de encontrar soluciones a problemas y no, como ocurre en el Ghaligate en España, problemas a soluciones.

Los remedios equivocados, eso sí, han conducido a lo que es la actual situación entre los dos vecinos.

Ha habido un “descomunal error” como lo califica OKDiario, pero no una rectificación, autocritica o simplemente el valor y la valentía moral y política de asumir su desliz. Al contrario, se ha recurrido ingeniosamente a procuraciones a “expertos” del Magreb sin zorra idea de lo que es este Magreb, confundiendo la velocidad y el tocino lo que ha asfixiado toda eventualidad de sentido común y de clarividencia geopolítica.

No. En el tema de su Sahara Marruecos no espera nada de España. Desde el 14 de noviembre de 1975, fecha de la firma e Madrid del Acuerdo Tripartito ratificado por las Cortes españolas y trasmitido al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, España no tiene absolutamente ninguna responsabilidad de ninguna índole en el Sahara marroquí. De hecho, con su impropio Ghaligate se ha auto-excluido incluso de todo eventual esfuerzo de solución de la prefabricada cuestión.

En la política, como en la gastronomía, los errores se pagan. Pablo Iglesias sabe algo de ello.

Como lo evoca acertadamente en este caso el Forum Canaio-saharaui “cuando la política y el derecho coinciden, normalmente suele ser en perjuicio del derecho”. El progresista juez Santiago Pedraz no lo ha desmentido.

Quedan desfachatadas incongruencias como el trasnochado argumento de la Ministra de exteriores “por razones humanitarias” o como “se quedará en España hasta que se restablezca totalmente” de la Portavoz del gobierno. 

Ni uno ni otro. El ex policía territorial de la potencia ocupante franquista del Sahara (confidente) con el N° 8. 360 ha pagado, sustraídos de la ayuda humanitaria internacional, en principio a las poblaciones del campamento argelino de Tinduf 100 000 euros, por su estancia en el hospital San Pedro de Logroño, del que ha salido por recomendación del gobierno español y su aparato judicial aun en estado vegetativo, antes de que se abriera la caja de pandora.

El Ghaligate es otra cosa… el Ghaligate acaba de comenzar con todas sus desastrosas consecuencias y secuelas.

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