Cronica desde TindufCrónicasFeatured

España, Polisario y MSP: Geometría variable

Separatismo y precariedad a expensas de la unidad y prosperidad

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

En España viven por haber sido perseguidos y hostigados por Brahim Ghali y sus esbirros de su milicia del Polisario muchos saharauis, entre ellos, uno, ilustre, el primer secretario del Movimiento Saharaui por la Paz, Hay Ahmed Baricala, que, dicho sea de paso, entró a España con nombre real y nacionalidad verdadera, sin cargos, limpido y sobre todo humanista y militante de la paz.

No obstante, contrariamente al prófugo/genocida jefe de la banda de Argel, Baricala y su MSP obran por la paz, la concordia y el realismo… justamente lo que no encaja en la agenda de España en la prefabricada cuestión del Sahara.

En el Sahara, pese a que el MSP representa la inmensa mayoría de los saharauis, tanto en Tinduf, como en el Sahara marroquí o, incluso entre la diáspora saharaui, Madrid contempla tensión, división, odio, rencor y confrontación, alineándose con su socio y aliado argelino.

A España no le ingresa el casi 80% de los padres fundadores del Polisario que regresaron a su país, Marruecos, sino los que quedan haciendo guerra a Marruecos y creando una tensión en el Nor-Oeste africano, inherente de “ocupar” y distraer”, en los erróneos cálculos de España y sus estrategas, a sus países.

Ninguna impostura dura ni perdura mil años. La hispano-argelina ha sido desenmascarada por el propio jefe de sus milicias.

El problema ahora es: Sin máscara, ¿Qué haría la España de Pedro Sánchez y de Podemos? Seguirà apoyando al separatismo y precariedad a expensas de la unidad y prosperidad?

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