España y sus fuerzas politicas: Posicionarse a favor del Polisario es hacerlo en contra del pueblo marroquí Hamid El Imrani El Idrissi

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Hamid El Idrissi El Imrani

La Puerta del Sol de la capital madrileña, la misma que recibe las “campanadas” del nuevo año cada año, fue el escenario de la masiva concentración ciudadana que recibió el nombre de “Movimiento del 15-M”, aunque otros preferían la denominación “Movimiento de los Indignados”.

Tras otros movimientos ciudadanos en Europa y la llamada “Primavera Árabe”, la manifestación del 15 de mayo del 2011 acogía las protestas de jóvenes y ancianos, trabajadores y parados, hombres y mujeres de diferentes niveles educativos… quienes manifestaban de forma pacífica su indignación por el proceder de la política bipartidista PP-PSOE y por los que no se sentían representados, por soportar recortes económicos en sueldos y ayudas sociales, por sufrir desahucios indiscriminados, por sentirse vendidos a banqueros y especuladores, el Movimiento 15-M aglutinó diversos colectivos que bajo la fórmula asamblearia recogía las inquietudes de los acampados y todos lo que espontáneamente fueron agregándose.
De esta semilla, años más tarde, nacía el partido político “Podemos”, quienes en las elecciones al Parlamento Europeo, y liderado por un cada vez más conocido a través de los medios de comunicación como tertuliano, Pablo Iglesias, en 2014 obtuvo unos inesperados 5 escaños.
Su campaña electoral había sido posible por aportaciones particulares de simpatizantes del nuevo partido, honrosamente orgullosos de no depender de bancos a los que seguir el juego, uno de los argumentos en los que basaban su propuesta política, en contra de los ´partidos tradicionales´ que obtenían su financiación a través de cuantiosos préstamos bancarios y que sospechosamente limitaban su libre actuación.
La izquierda española contaba con un nuevo opositor, apoyado por una ciudadanía deseosa de cambios. Pablo Iglesias, profesor universitario, doctor en Ciencias Políticas, era elegido Secretario General de Podemos en noviembre del 2014. Tras dejar su escaño en el Parlamento Europeo, se centró en las elecciones generales de diciembre del 2015, consiguiendo 44 escaños en el Congreso de los Diputados.
Podemos se incluye en la coalición electoral Unidos Podemos (Podemos, Izquierda Unida, Equo, entre otras) quienes con otras coaliciones de Izquierdas como En Comú Podem, En Marea y Compromís, obtienen 71 escaños, consiguiendo en solo 2 años ser la tercera fuerza política en España.
Esto ocurre en el 2016. El pulso con el que Pablo Iglesias y sus compañeros de Podemos habría entrado en la política española, en la actualidad ha visto como poco a poco su inexperiencia y su contradicción en algunos puntos clave, como ha sido el tema catalán, le está causando una paulatina pérdida del apoyo de su electorado, según indican las recientes encuestas.
Su error fue limitar su mensaje únicamente al pueblo catalán, obviando la postura de la población del resto de España. Estaba a favor del referéndum pactado en Cataluña, pero no ha sabido llegar a un mínimo acuerdo con los republicanos catalanes, lo que lo dejó fuera de juego y sin ningún papel importante en el proceso.
Sus errores han favorecido el avance del partido de extrema derecha nacido en Barcelona diez años atrás, Ciudadanos, quien sí habría tomado una firme postura en el tema catalán, claramente defensor nacionalista, superando incluso al Partido Popular en su planteamiento derechista, quien consiguió solo 4 escaños.
Podemos no ha sabido salir de la política asamblearia, y no llega a diferencia entre hacer política en las aulas universitarias a hacer política a nivel institucional. Son múltiples las contradicciones observadas en sus decisiones, lo que le ha generado muchas críticas incluso dentro de sus propias filas.
Manuela Carmena, ex vocal del Consejo General del Poder Judicial y actual alcaldesa de Madrid (Ahora Madrid), pese a la repulsa de manifestantes reunidos en contra del acto protocolario, entregaba las llaves de la ciudad al sionista Reuven Rivlin, presidente de Israel, que visitaba la capital española el pasado 6 de noviembre. Carmena recibía las críticas de concejales de su coalición: “Paradójico que el ayuntamiento que luce ´Refugees Welcome´ entregue las llaves de la ciudad a quien lleva 79 años creándolos. Israel is not welcome”, han escrito desde la formación del concejal y responsable de Economía, Carlos Sánchez Mato (quien en 2017 fue cesado por la propia M. Carmena, por no aceptar su aviso de no presentarse a un pleno donde debían aprobarse recortes presupuestarios impuestos por el Ministro de Economía, Cristóbal Montoro.)
Podemos siempre se ha presentado como un partido de izquierdas en contra de las dictaduras y defendiendo la democracia, expresado su progresismo en las libertades y los derechos humanos… le entrega las llaves de la ciudad al representante de un país que ha violado decenas de resoluciones de las Naciones Unidas y que ha asesinado a miles de gazatíes, nos hace preguntarnos dónde queda su coherencia.
En su política de exteriores con el gobierno de Marruecos tampoco está atinado. Si bien considera una relación con sinceridad, respeto y espíritu constructivo con Marruecos como indispensables, no ha llegado a entender como base que la época del Rey Mohamed VI no es la misma que la del difunto Rey Hassan II. Para fortalecer la democracia en Marruecos e impulsar su desarrollo es necesario abrir un diálogo con las fuerzas políticas de Marruecos.
El freno a esta colaboración entre los partidos hispano-marroquíes es el ciego apoyo que la izquierda española brinda al Polisario.
Podemos tampoco parece querer ver que se trata de un grupo denunciado por la ONU por estafa, apropiándose cruelmente de la ayuda humanitaria enviada a los campamentos de secuestrados en Tinduf, Argelia. Nunca hemos escuchado a Podemos denunciar las violaciones sistemáticas a los derechos humanos cometidos allí. Tampoco han denunciado los secuestros de la población encerrada más de cuarenta años, dependientes de la autorización de la banda militar golpista argelina para abandonar los campamentos. Les “vendieron la moto” de que son refugiados, pero ni siquiera disponen de ese documento: están secuestrados. Mientras que una parte de la población está encerrada en los campamentos, los líderes del Polisario viajan con pasaportes argelinos o españoles. No hemos escuchado a Podemos denunciar el genocidio y las violaciones cometidas por el dirigente del Polisario, Ibrahim Ghali, huido de la justicia.
Podemos, cuyo dirigente Pablo Iglesias en alguna ocasión comentaba que no se puede dialogar con la izquierda marroquí, no tiene razón. La sociedad civil, los intelectuales, sus políticos… están abiertos al diálogo y tienen mucho que aportar para la mejora de esas relaciones, pero todo ello bajo unos fundamentos de conocimiento mutuo.
Posicionarse a favor del Polisario es hacerlo en contra del pueblo marroquí. Es un tema defendido por cada uno de los ciudadanos de Marruecos.
Sin respetar esta soberanía se está condenando a estos dos pueblos a balancearse en la inestabilidad, alejándose contrariamente a lo que ambos pretenden construir: un sólido vínculo entre vecinos abocados a entenderse.
Hamid El Imrani El Idrissi