FeaturedTú, por ejemplo

España/Prensa “Muchos periodistas han vendido su bolígrafo para poder sobrevivir y pagar sus facturas”  Granada:El Imrani El Idrissi Hamid

 

 No sé qué complejo de “patito feo” tiene España. No sé en qué momento se le contó que todo lo que viniese del extranjero era más moderno, más elegante, se basaba en los últimos conocimientos… Quizá lo de “que nadie es profeta en su tierra” ha sido mamado en los años de dictadura donde el valor de la persona era cuestionado, más aún si no se estaba en la línea del régimen.

Con la transición del 78 la información parece abrirse camino y surgen nuevos focos desde donde alumbrar los acontecimientos. La prensa y la televisión, los dos grandes medios empiezan a hacerse eco de lo que acontece y España sale del oscurantismo y del desconocimiento. Me contaron una anécdota de la época que les comparto: Un afamado escritor español viajaba desde Francia con un colega, y en su paso por Andalucía y en dirección a Marruecos, llegó en coche a un pueblo de una de sus provincias. Cuando después de parar a comer en uno de los mesones del pueblo y regresar a buscar su coche, descubrieron que algunos de los lugareños, amablemente, habían servido paja al utilitario para que prosiguiera ya alimentado su camino…
Mucho se ha tenido que cambiar para acomodarse en tan poco relativo espacio de tiempo a tantos avances a todos los niveles. Pero lamentablemente todo este avance no ha sido coherente. El ser humano no ha avanzado en principios y en igualdad de oportunidades. Tiene acceso a toda la información pero si rascas un poco, se comprueba que esta información varía. Según provenga de un medio u otro, de una línea u otra, parece que estamos presenciando “otra película”. Muchas veces escuché la frase “lo han dicho en la tele”, como si fuese condición sine quanon para que la noticia gozase de plena credibilidad. Y esta es la mentira que se cree la mayoría de la población española.
En estos momentos hay crisis. Y esta crisis no es solo la económica. Si un país y su población gozan de libertad de expresión y del abrazo protector de una justicia fuerte e independiente, tiene herramientas para afrontar su situación, desde la autocrítica y la coherencia sabe que está preparado para solventar dificultades que les afecten como pueblo, y desde ese sentido de responsabilidad compartida pueden ponerse manos a la obra.
Pero España es diferente. Se ha entregado el poder a los dirigentes, jugando al ahora diriges tú, ahora dirijo yo (y esto acompañado de su apoyo publicitario y periodístico) y a cambio distraer la atención del ciudadano con unos buenos finales de fútbol o “entretenidos” programas donde quién más alto grite más famoso se hace, donde el súmmum es saber con quién te acuestas o si alguien le puso los cuernos a otro alguien… y mientras tanto abrir la boca y tragar cualquier información que llegue, sin el mínimo análisis, sin la posibilidad de ser comparada, porque toda la información de masas está ofrecida por un puñado de agencias que velan por sus intereses económicos y que venderían a su madre por ello. Juegan incluso a ser sus propias competencias, todo en un baile de máscaras hipócrita que responde al mejor impostor.
La justicia y el periodismo son dos pilares que deberían ser valorados en grado máximo. Libres e independientes. Y en estos momentos ambos se tambalean. Muchos periodistas han vendido su bolígrafo para poder sobrevivir y pagar sus facturas. Otros muchos que no lo hicieron a duras penas han buscado alternativas a ese trabajo que en otro tiempo gozaba de prestigio, porque lo merecía. Muchas veces jugándose la vida en línea de guerra. Otras dedicando ímprobas horas a recopilar datos que acercasen la verdad al resto de los ciudadanos. Trabajos de investigación que destapaban corrupciones y mafias, hoy en día son imposibles de encontrar si no es a través de medios independientes. Y eso es decir mucho. Las posibilidades de ser independiente se han acotado hasta la nulidad.
Ahora se puede hablar, por ejemplo, diariamente, de lo que acontece en Al Hoceima, en Marruecos, y no haber pisado ni en una sola ocasión la zona. Se puede opinar y copiar y pegar datos e inventar o ser desmentido y seguir publicando. El jefe paga. El jefe manda. Y señalar que en muchas ocasiones este “jefe” no es el director del medio, sino puede ser un político, un mafioso, un simple capitalista con intereses privados… No hay diferencia entre un vendedor de armas o el propietario de un periódico. La verdad importa poco o importa nada. Todos corren por el mismo objetivo, el económico.
Informes internacionales colocan a la prensa española en el ranking de tener los medios de comunicación menos fiables (Informe sobre 12 países desarrollados realizado por el Instituto de Estudios de Periodismo de Reuters adscrito a la Universidad de Oxford) . El Imrani El Idrissi Hamid . c/ Olivos, 16 . Alfacar .Granada . c.p 18170.
 

Afficher plus

Articles similaires

Bouton retour en haut de la page