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Especial Marcha verde: Galaxia Tarfaya, A título póstumo: VII (ultimo) Hassan R’guibi, alias Al Hassan Ahmed Abdellah

De "Apuntes"

Para la Radio Tarfaya, Voz de la Liberación y de la Unidad, la misión más que difícil rozaba lo imposible: En radio Layun había todo un fenómeno de la comunicación y de la demagogia. En sus comentarios en hassani el difunto Al Hassan R’guibi, alias, Ali Hassan Ahmed Ali Abdellah no dejaba a nadie indiferente, ni siquiera a las autoridades.

Por la noche los comentarios de los habitantes de Tarfaya y cercanía, incluidos los militares oscilaban entre el humor y la ironía, interpretando lo que Al Hassan R’guibi haya revelado sobre Marruecos y sus responsables.

Sutil y exhaustivamente inteligente jamás dijo una sola silaba contra la monarquía, no así contra los miembros del gobierno y demás actores de los poderes publicos.

Acabó siendo víctima de los que nunca comprendieron este juego.

Por otra parte, mientras que los que estaban en contra de Marruecos luchaban contra su propia identidad, la nueva radio tendía a crear un equilibrio entre la identidad y la adhesión a la nación, por lo menos esto es lo que declaraban los pocos responsables que llegaban a Tarfaya.

Recién regresado de España donde ejercía en 24 Horas de Radio Nacional de España con Abel Hernández y otros monstruos de la información y la comunicación españolas de la época como Eduardo Sotillos o Fernando Aziz, conocía a la potencia ocupante y sus defectos, lo que hizo creer a las autoridades coloniales en Layun que yo era un legionario fugado de algun  cuartel militar en el Sahara.

El “Espionaje” y “contraespionaje” rudimentarios (los habitantes de Tarfaya que se desplazaban entre la ciudad y Layun nos informaban de los rumores en la capital del Sahara ocupado). Tanto fue así que tuve que comenzar mis comentarios en árabe: Bismillahi Arrahman Arrahim[2].

La psicología del rumor daba cuenta de que la sección española, recién creada en esta estación “regional” ha suscitado un vivo interés, desatándose un comienzo de polémica y de comentarios de diversa indole por los contenidos de mis comentarios y crónicas.

Mi “Antes de Olvidar”, según diversas fuentes, era el más seguido por los saharauis y por la instituciones militar española en el Sahara.

Lustros después en mis encuentros durante conferencias o coloquios organizados por universidades o instituciones españolas o latinoamericanas con algunos dirigentes polisaristas, me dijeron que eran asiduos oyentes de aquellos comentarios y crónicas en español de Radio Tarfaya. Algunos de los cuales incluso aunque discretamente su admiración por “aquél trabajo”.

Ideas como por ejemplo que en el barrio Martín de los Eros en Madrid hay más escuelas que en todo el “Sahara español” o en una callejuela de la capital como calle Barco, había más hospitales que en todo el territorio ocupado por España suscitaba, cuando menos, la curiosidad de los que no conocían a España, levantando debates y discusiones.

Llegábamos a prácticamente todas las franjas de la sociedad saharaui e incluso a las guarniciones militares a lo largo del territorio del Sahara. Tanto era así que, poco después, comenzaban a llegar a Tarfaya algunos legionarios, escapados de sus unidades y de los cuales se encargaban las autoridades militares marroquíes en coordinación, al parecer, con sus homólogas españolas.

Sin teletipos (indispensables en la época -1974- ) ni despachos de prensa, ni corresponsales ni enviados, con un aparato de radio como fuente y caudal, parte de los francotiradores de Radio Tarfaya se pasaban el día con la trascripciones de los informativos de Radio Nacional en Rabat. Todo el mundo se apoyaba en el estilo, la elegancia literaria y los interminables textos en prosa, casi poéticos. Toda una acrobacia informativa y lingüística a falta de datos y de informaciones exactas, precisas y concisas. Más de destruir una imagen, se trataba de destruir un imaginario.

Más que una estación de radio destinada a formar e informar, Radio Tarfaya parecía una sección de literaturas árabe, hassania y española de una universidad de letras. Pero al mismo tiempo el primer eslabón en lo que iba a ser la batalla por la recuperación de esta parte del Reino y el primer frente aun en estado embrionario de lo que meses después iba a ser la Marcha Verde.

[1] Nagra es una marca de grabadoras sonoras portátiles profesionales concebidas en 1950.

[2] En  nombre de Dios Clemente y Misericordioso.

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