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¿ESTAMOS FRENTE A UNA PRIMAVERA SUDAMERICANA? III Hoy: Bolivia por: Dr. Adalberto C. Agozino

Anàlisis

 

Octubre de 2019 posiblemente será recordado como el momento en que estalló una “Primavera Revolucionaria” que desestabilizó a las democracias de Sudamérica.

¿PRIMAVERA O CRISIS?

En 1968, la Primavera de Praga generó una bocanada de aire fresco en Europa Oriental. Pero en agosto los tanques de los países del Pacto de Varsovia aplastaron los deseos de libertad de los checoeslovacos y el Telón de Acero volvió a cerrarse.

En 2011, las Primaveras Árabes arrasaron con los regímenes dictatoriales del Norte de África y Medio Oriente. Pero pronto los aires de renovación, mayor libertad y democracia dieron paso al surgimiento de movimientos islamistas, guerra civiles y al establecimiento de dictaduras aún más opresivas de las que derrocaron.

Ahora parece haber florecido otra primavera revolucionaria en Sudamérica cuyos alcances aún no están claros, pero, al menos por el momento, desestabilizan al mundo andino representado por Ecuador, Chile y Bolivia.

BOLIVIA

En la República Plurinacional de Bolivia, por el contrario, el presidente Evo Morales apela al fraude más descarado para evitar competir en una segunda vuelta contra el expresidente Carlos Mesa. Morales sabe que es una segunda vuelta en la que las ocho fórmulas opositoras unirían sus fuerzas contra él derrotándolo.

El domingo 20 de octubre, 7,3 millones de bolivianos concurrieron a las urnas para elegir un presidente y a los miembros del Parlamento. La jornada de votación transcurrió en calma, aunque se produjeron algunos incidentes menores en algunos puntos del país del Altiplano.

Un gran operativo de seguridad, del que participaron efectivos policiales y militares patrullando las calles durante todo el acto comicial se había desplegado por precaución, luego de una campaña electoral que había terminado con episodios de violencia en algunas regiones del país.

Los problemas surgieron luego de la votación durante el recuento provisorio oficial de votos. A las 19,40 horas, cuando había sido escrutados el 83,76% de los votos el resultado asignaba al presidente Morales del Movimiento al Socialismo (MAS) el triunfo con el 45,28% de los votos. En segundo lugar se situaba el partido Comunidad Ciudadana, que logró el 38,16% de los sufragios para su candidato Carlos Mesa, un periodista e historiador de 66 años, que como vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada completo su mandato presidencial, entre 2003 y 2005, cuando el presidente se vio forzado a renunciar debido a la llamada “Guerra del Gas” que desato fuertes protestas protagonizadas por campesinos, sindicatos y organizaciones sociales.

Fue entonces cuando el Tribunal Supremo Electoral decidió en la noche del domingo suspender el recuento de votos.

Con estas cifras, al no alcanzar ningún candidato el 50% de los votos o el 40%, con una diferencia de diez puntos sobre el segundo, Bolivia tendría, por primera vez en 17 años, una segunda vuelta electoral donde competirían por la presidencia los dos candidatos más votados.

La segunda vuelta estaba prevista por el calendario electoral para el próximo domingo 15 de diciembre y participarían de la misma Evo Morales y Carlos Mesa.

Pero, luego de 24 horas de silencio del Tribunal Supremo Electoral, cuando todo parecía indicar que habría una segunda vuelta electoral, se reanudó sorpresivamente el recuento que esta vez mostró un panorama radicalmente distinto. El presidente Morales aparecía como vencedor en primera vuelta con diez puntos de diferencia sobre Carlos Mesa.

Con el 96,78% de los votos escrutados, el nuevo conteo preliminar señaló que Evo Morales obtuvo el 46,49% de los votos y Carlos Mesa el 36,01%, es decir una diferencia de 9,5%, cuando se necesitan diez puntos para evitar la segunda vuelta.

En ese momento, el presidente Morales se presentó por primera vez ante la prensa desde las elecciones del domingo 20.

“Quiero agradecer por este nuevo triunfo. Es la cuarta elección que ganamos democráticamente. Tenemos mayoría absoluta en diputados y senadores. Gracias a todos los sectores sociales. Hemos garantizado el crecimiento económico, la paz social y la justicia social. Nuestro proceso es imparable”, comenzó, desde la Casa del Pueblo, la sede del gobierno en La Paz, sin hacer ninguna mención a la posibilidad de una segunda vuelta. En esta forma Morales gobernaría en forma ininterrumpida de 2005 a 2025.

Este giro sorpresivo llamó la atención de la misión de observadores de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Europea y de la Iglesia Católica de Bolivia, que pidieron transparencia al Tribunal Electoral y al gobierno.

Luego se produjo la renuncia de uno de los seis miembros del tribunal Superior Electoral, Antonio Casas, que según la Misión de Observadores de la OEA “debilita aún más la institucionalidad electoral y aumenta los niveles de desconfianza.”

La irregularidad manifiesta en el conteo de votos motivó que tanto el partido Comunidad Ciudadana de Carlos Mesa, como diversas organizaciones civiles reunidas en el Comité Nacional de Defensa de la Democracia, convocaron para el martes 22 un “cabildo abierto” en las principales ciudades del país, desconociendo el triunfo de Evo Morales y convocaron a la “resistencia civil”.

Mientras que varias organizaciones sociales afines al MAS, reunidas en la Coordinadora Departamental por el Cambio (Codelcam), anunciaron que se declaraban en “emergencia” y que no aceptarían la realización de una segunda vuelta electoral.

La constitución de Bolivia establece una única reelección para el presidente, es decir, un máximo de diez años consecutivos de mandato, Evo Morales está en su tercer mandato consecutivo decir que ejerce la presidencia desde hace catorce años. El 21 de febrero de 2016, Morales organizó un referéndum para aspirar a una cuarta reelección consecutiva y el pueblo boliviano se expidió en contra por más del 50% de los votos emitidos en ese momento.

De todas formas, Evo Morales se presentó como candidato presidencial. Para ello convenció a los miembros del Tribunal Supremo Constitucional que lo habilitara para competir. Los juristas argumentaron que impedirle ser candidato vulneraría los derechos humanos de Evo Morales y que, por tanto, el presidente podía vulnerar la letra escrita de la Constitución aspirando a lo que de hecho era una reelección indefinida.

Ahora vemos que, en su afán de perpetuarse en el gobierno, el presidente socialista Evo Morales directamente recurrió lisa y llanamente a adulterar el resultado de la votación presidencial.

Ante las protestas callejeras y la huelga general que se desató en Santa Cruz de la Sierra, el mandatario boliviano denunció que está “en proceso” un golpe de Estado en su contra. “La derecha se ha preparado con apoyo internacional. Declaro el estado de emergencia para defender la democracia”, replicó.

La desconfianza en el conteo de votos despertó una ola de masivas manifestaciones de grupos oficialistas y opositores a lo largo de Bolivia. Los incidentes afectaron a ciudades como Potosí, Sucre, Tarija, Cochabamba y Chuquisaca

El jefe de la misión de observación electoral de la OEA, Gerardo de Icaza, presentó el miércoles 23 un informe en La Paz de cómo se desarrollaron las elecciones generales, donde destacó que “el órgano electoral ha perdido credibilidad, generando polarización y desconfianza frente al árbitro de este proceso y la falta de transparencia en el proceso posterior a la votación, pero también por la inequidad que se registró durante la campaña previa” […] “Debido al contexto y las problemáticas evidenciadas en este proceso electoral, continuaría siendo una mejor opción convocar a una segunda vuelta”, afirmo el jefes de los observadores.

El lunes 28 se sumó al repudio de la manipulación electoral el gobierno de los Estados Unidos. El secretario de Estado Mike Pompeo, tuiteó: “Estamos profundamente preocupados por las irregularidades en el proceso de conteo de votos de las elecciones de Bolivia del 20 de octubre”.

Hacemos un llamado a Bolivia para restaurar la integridad electoral procediendo a una segunda vuelta en elecciones libres, justas, transparentes y creíbles entre los dos principales ganadores”

“Estados Unidos respalda a nuestros socios en la región y a los observadores de la OEA al pedir una contabilidad precisa de los votos emitidos, o si eso no es factible en opinión de la misión de observadores de la OEA, una segunda ronda que sea creíble y transparente”, concluyó el secretario de Estado.

A este pedido se sumaron la Unión Europea, Argentina, Brasil, Canadá y Colombia. Solo Rusia, Cuba, México y Venezuela felicitaron a Morales por su victoria.

El miércoles 30, la Organización de Estados Americanos y el gobierno de Evo Morales acordaron una auditoria de las elecciones presidenciales que fue rechazada por la oposición.

La auditoría tiene como objetivo determinar si efectivamente hubo alteración de los resultados en el cómputo que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hizo de los comicios del pasado 20 de octubre y que dio como ganador al presidente Evo Morales, entre denuncias de fraude de la oposición.

El gobierno de Morales insistió que se compromete a aceptar lo que resuelva la OEA e incluso ir a una segunda vuelta con el opositor Carlos Mesa si se confirma alguna irregularidad. Pero, Carlos Mesa expresó a la prensa su rechazó a los términos de la auditoría por haber sido pactados sin la intervención de oposición y sin acordar el mecanismo de verificación a emplearse, sin consultar cuáles eran sus condiciones o asegurar la participación de representantes de la sociedad civil.

Mientras tanto se multiplican los bloqueos, huelgas, cabildos (denominación que en Bolivia se da a las “asambleas populares”), saqueos de supermercados, marchas y recriminaciones y el Gobierno y la oposición en Bolivia mantiene la confrontación a diez días de los comicios. La Iglesia Católica boliviana ha hecho un llamamiento a la paz lamentando la polarización social “por capricho de unos cuántos agentes políticos” […] “Lamentablemente, vemos una Bolivia enfrentada. Llamamos a la calma, a la no violencia, no nos dejemos ganar por la rabia”, ha dicho el obispo auxiliar de El Alto, Giovanni Arana.

Por su parte, el presidente Evo Morales se apresta para asumir un nuevo mandato presidencial, llevando a Bolivia a seguir el mismo camino que la Venezuela bolivariana de Nicolás Maduro y exponiéndose a que los Estados Unidos y la Unión Europea le apliquen sanciones económicas.

Las manipulaciones jurídicas e incluso la apelación al fraude que realiza el presidente boliviano Evo Morales son una muestra más del escaso, o ningún, respeto que los presidentes del llamado “socialismo del siglo XXI” sienten por los valores de la democracia.

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