Estrecho de Ormuz: El pulso Trump-Teherán deriva en asfixia total

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El mundo contiene el aliento. Entre un Donald Trump que gana tiempo en Truth Social, un bloqueo naval que « estrangula » la economía iraní y una Alemania que da un golpe sobre la mesa exigiendo la reapertura de Ormuz, la tensión en Oriente Medio alcanza su punto máximo. Síntesis de un domingo eléctrico.

Trump y el « Plan Iraní »: Las dudas del inquilino de la Casa Blanca

Donald Trump no se anda con rodeos. El sábado, a través de su plataforma Truth Social, el presidente estadounidense confirmó haber recibido un nuevo plan de Teherán para poner fin al conflicto. ¿El veredicto? Un escepticismo de hierro. « No puedo imaginar que sea aceptable », sentenció Trump, considerando que Irán aún no ha pagado un precio suficientemente alto por sus acciones de los últimos 47 años.

El presidente estadounidense, que se declara « insatisfecho » con las propuestas anteriores, describe una dirección iraní « dividida » y sumida en « luchas intestinas considerables ». Resultado: el viaje de los emisarios Steve Witkoff y Jared Kushner a Islamabad, previsto para el pasado fin de semana, fue cancelado. Washington exige que Teherán acelere, ya que el alto el fuego del 8 de abril pende de un hilo.

Operación « Economic Fury »: « No pasa ningún barco »

Mientras la diplomacia se estanca, el Tesoro estadounidense pasa a la ofensiva brutal. Scott Bessent, jefe del Tesoro, lo recalcó este domingo en Fox News: la operación « Economic Fury » está en marcha. El objetivo es claro: la asfixia.

Mediante un bloqueo económico y naval total, la marina estadounidense impide cualquier movimiento hacia o desde Irán. El balance es pesado: 49 barcos ya han sido interceptados por el Centcom. Según responsables del Pentágono, los ingresos petroleros iraníes han caído 4.800 millones de dólares desde mediados de abril. En Washington son categóricos: el régimen ya no puede ni pagar a sus soldados.

Berlín se impacienta: Ormuz, arteria vital bajo llave

La onda de choque golpea a Europa con fuerza, especialmente a la industria alemana. El ministro federal de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, elevó el tono este domingo. Tras una conversación con su homólogo iraní, Abbas Araghchi, Berlín exige la reapertura « inmediata » del estrecho de Ormuz y el abandono verificable del programa nuclear iraní.

« Como aliado cercano de los Estados Unidos, compartimos el mismo objetivo », subrayó Wadephul. Para la economía mundial, el desafío es vital: las perturbaciones marítimas y la escalada de los precios de la energía sumergen a los mercados en una incertidumbre total.

El desafío: La libertad de navegación

Washington no piensa ceder hasta que se restaure la libertad de navegación « previa al 27 de febrero ». El bloqueo continúa, los activos de la Guardia Revolucionaria están bajo rastreo y la presión máxima es la única brújula. Corresponde a Teherán decidir si logran ponerse de acuerdo antes de que el cerrojo se cierre definitivamente.

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