América LatinaFeaturedFin de Trayecto

FE Y FELICIDAD Elias D. Galati (Argentina)

Trbuna infomarruecos.ma

Para el pueblo lo que es del pueblo

porque el pueblo se lo ganó

para el pueblo lo que es del pueblo

para el pueblo liberación.

 

Está canción de Piero, refleja la condición y la actitud del pueblo, en relación con la libertad y con su dignidad

El pueblo es un concepto muy amplio, pero su definición principal es el conjunto de seres humanos que se caracterizan por una unidad de cultura, origen, lengua, creencias, tradiciones y localización geográfica.

En sentido jurídico y político es la parte que junto con un territorio, señala una Nación.

El pueblo es un conjunto extraño, difícil de definir, impredecible y con matices propios, que lo diferencian de otras comunidades.

Es además de un concepto, un sentimiento, y se expresa con la voluntad y con la emoción.

Puede ser sometido, engañado, llevado de las narices, pero en algún momento aflora el sentir, en forma colectiva, y su actitud hace cambiar las cosas.

Esto nos lleva al título de este ensayo, porque el pueblo necesita la fe, necesita creer, para avisorar un futuro que sea mejor.

Si bien la fe como concepto religioso es el asentimiento intelectual y el principio sobrenatural del conocimiento por las verdades reveladas, es también la confianza, el buen concepto de las personas,  y la creencia de las cosas por la autoridad de quien las dice.

No es posible vivir sin fe, toda la vida es un acto de fe; cualquier cosa que hagamos o emprendamos esta sujeta por la creencia.

Viajamos confiando en que nos llevaran a donde señalamos, preguntamos por una dirección o una circunstancia, y aceptamos que nos dijeron la verdad y confiadamente lo hacemos. Esa es la vida del hombre, confiar en sus semejantes.

El mayor acto de fe, es la aceptación hacia los que nos enseñan, los que nos guían, los que nos dan formas de actuar y los que nos gobiernan políticamente.

Esa fe es indispensable para ser felices, porque lograr la felicidad es el estado de ánimo de satisfacción y alegría.

Es la satisfacción y la dicha, por la forma en que vivimos, y por las cosas que poseemos.

Si nada poseemos, si nuestra vida no es dichosa, no podemos ser felices.

La felicidad es primero una armonía interior, espiritual, que se trasunta en nuestra conducta y en la relación con los demás, impulsada por la virtud, que compatibilice nuestros deseos y nuestras pasiones, con los deseos y las necesidades de los demás.

La primera posesión necesaria, tanto del individuo como de la comunidad, es la libertad y la propia dignidad.

El pueblo es libre, y debe sentirlo para poder expresarlo en su existencia, y esa libertad y su dignidad debe ser protegida y sostenida por aquellos que deben guardar el orden y la relación en la comunidad.

Pero como hacerlo si no se tiene fe, si se duda o no se cree que podrá disponer de su libertad, como es su deseo, y que se le respetarán todas sus libertades, sin prebendas, sin condiciones y sin tener que adherirse a ideas o grupos que no desea.

Para el pueblo lo que es del pueblo, significa el respeto irrestricto a sus derechos, a sus deseos, a sus libertades y a sus elecciones, en un marco de convivencia social.

Todos deseamos ser felices, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que proyectamos está destinado a nuestra felicidad y la de nuestros semejantes.

Ese es el concepto general de la existencia, aunque lamentablemente muchas veces se prostituya y no se cumpla.

Pero es la obligación y la tarea de todos nosotros, que se cumpla, que se logre en un marco de auténtica libertad, que el hombre sea feliz y que pueda confiar en quienes  lo dirigen.

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