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FILOSOFÍA Y VERDAD Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

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Los humanos, en algún punto del tiempo, se transformaron en animales inteligentes, cualidad que muchos, aparentemente, están perdiendo con la pandemia del COVID-19.

Muchos humanos piensan, en especial el más soberbio de los hombres, el Filósofo, y muchos se creen tales, está completamente convencido de que, de todas partes, los ojos del universo tienen puesta su mirada con un telescopio  en sus obras y pensamientos.

Para Friedrich Nietzsche  el humano con su falso orgullo, ligado al establecimiento de una niebla cegadora colocada sobre  los ojos y sentidos de los hombres que se engañan sobre el valor de la existencia al proporcionar la más aduladora sensación de valoración sobre el conocimiento mismo.

De acuerdo a esto, el intelecto humano vive fingiendo como medio de autoconservación en los individuos débiles, pequeños, traidores y mentirosos. El punto culminante es el arte de fingir y de adular, usando la farsa para vivir del brillo ajeno.

El humano durante toda su vida se deja engañar sin que su sentido moral y sus acciones éticas nunca lo hayan impedido lo cual lo coloca en la disyuntiva de saber si sabe sobre sí mismo; esta disyuntiva la manifestó Sócrates en el siglo IV AC al plantear que “solo sé que nada sé pero, como sé que no sé soy más sabio que tú”; Sócrates además manifestó que “en cualquiera dirección que recorra el alma nunca tropezarás con su límites”; en otras palabras, la ética socrática manifestaba que el ser humano no tenía límites en sus pensamientos e ideas.

Por otra parte, el farsante y el mentiroso  utiliza el verbo para  para aparecer lo irreal como real, lo cual es muy utilizado por los políticos y por los demagogos que usan los DD.HH. como una moneda de cambio. Cientos, miles de organizaciones, recurren a los falsos argumentos en pro, según ellos, de la solidaridad con los humanos para en realidad venderse al mejor postor. De esta manera se demuestra que quienes no están contentos con lo que tienen nunca estarán contentos con lo que tendrán.

Sócrates además, ponderaba que “No hagas nada que sea vergonzoso, ni en presencia de nadie ni en secreto. Sea tu primera ley… respetarte a ti mismo”. Esto lamentablemente no es así en el mayor de los casos y es por eso que tenemos tan malos liderazgos con pocas excepciones. Por esto y mucho más la verdadera Filosofía es la búsqueda de la verdad como medida de lo que el hombre debe hacer y como norma para su conducta.

Nietzsche dice, por otra parte de los humanos: “No huyen tanto  de ser engañados como de ser perjudicados mediante el engaño”. Esto no lleva a pensar en cómo saber cuándo el humano es honesto pues la honestidad es un bien, un valor, un regalo muy caro que no se puede esperar de gente bruta.

Lo anterior no lleva a preguntarnos ¿qué es la verdad? ¿Será una suma de relaciones humanas? ¿Serán metáforas desgastadas? ¿Ilusiones populares desgastadas? ¿Monedas con solo el valor del metal usado? Supongamos un juego de dados de los conceptos denominados verdad contando exactamente sus puntos, formando clasificaciones correctas sin violar la sucesión jerárquica de los números, ¿que obtendremos? ¿Valores ciertos? ¿Tendremos respuesta a los valores de si mismo? ¿Habrá una percepción correcta de la sociedad y de nuestro puesto en ella?

El humano que esté familiarizado con los ponderables político-sociales tendrá un sentido  de profunda desconfianza hacia todo idealismo dejando en su lugar a principios morales religiosos para su actuar ético para ser llevado no a un mundo de fantasía sino que de fe en su vecino. Esto nos lleva nuevamente al problema de la verdad. ¿Debemos considerar la verdad como un hecho, un pensamiento o una idea solo contraria a la falsedad? Pero, ¿quién o quiénes manejan la verdad? Por ejemplo un Evangélico tiene su verdad sobre la Biblia y dice que los católicos la falsean; los musulmanes dicen por otra parte “Conocer al Único Dios Verdadero, honrarle y obedecerle, y darle a conocer.” Considerando a las otra creencias como infieles. Desde el punto de vista de esas religiones todas tienen  su verdad.

Se cree que los musulmanes, los cristianos y los judíos, contribuyeron con el folclor arábigo y se distanciaron entre sí de acuerdo a sus dogmas filosóficos más que por sus doctrinas religiosas. Cuando los pueblos árabe y bereber llegaron a la península ibérica, la literatura filosófica arábiga fue traducida a los idiomas hebreo y latín; contribuyendo al desarrollo de la filosofía europea. En otras palabras, la filosofía pasa a ser universal.

Por otra parte, el marxismo ha proporcionado una fundamentación materialista del concepto de verdad, ha señalado nuevos aspectos dialécticos de su estudio (Verdad objetiva, Verdad absoluta y verdad relativa, Verdad concreta, Criterio de la verdad.) Reflejo fiel, acertado, de la realidad en el pensamiento, reflejo comprobado, en última instancia, mediante el criterio de la práctica. Lo característico de la verdad es el pertenecer precisamente a los pensamientos y no a las cosas mismas ni a los recursos de su expresión por medio del lenguaje.

En la historia y en la filosofía filosofía el problema de la verdad siempre ha sido objeto de reflexión; de sentimientos encontrados y de creación. Son muchas las definiciones e interpretaciones que han tratado de aprehender un contenido que aparentemente resulta inaprehensible y huidizo.  Para el escritor Rigoberto Pupo Pupo, en la verdad destacan cinco conceptos por su recurrencia y empleo: 1.-La verdad como correspondencia y relación. 2.-  Como revelación  3.- Como conformidad a una regla. 4.- Como coherencia y 5.- Como utilidad.

La primera verdad ha sido la más difundida, seguida de la segunda, e incluso, es posible encontrar  “más de una  en un mismo filósofo”, pues son irreductibles, pero no se excluyen.  La verdad como correspondencia y relación del pensamiento con las cosas, implícitamente está presente en la filosofía presocrática y de modo determinado y explícito en Platón. Pues  “Verdadero es el discurso que dice las cosas como son, falso el que las dice como no son”. En esta misma dirección comprensiva aparece en la Metafísica de Aristóteles: “Negar lo que es y afirmar lo que no es, es lo falso, en tanto que afirmar lo que es y negar lo que no es, es lo verdadero”.   

Abreviadamente, podemos filosofar en que la sociedad actual, universalmente, está desfasada en cuanto a la verdad debido principalmente a los dogmas, a las falsas ideologías y a la acción de individuos que piensan más en su lucro personal que en la participación real de los individuos en los asuntos sociales. Los valores sociales deben basarse inevitablemente, irreductiblemente en los valores de la verdad real sobre los valores de la verdad ideológica, pues “Verdadero es el discurso que dice las cosas como son, falso el que las dice como no son”.

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4 Comentario

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