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Foro y derechos humanos en Santiago. Juan C. Moraga D. Presidente. Centro de Estudios del Magreb.

DD.HH

 

 

En el foro latinoamericano de los derechos humanos que se realiza en Santiago, al cual hemos sido invitados y donde asisten representantes de organizaciones provenientes de 29 países, hemos escuchado que estos derechos, de acuerdo a la carta de Naciones Unidas, son universales y no deben ser manipulados por gobiernos, instituciones o personas para favorecer ideología o religiones.

En conversación sostenida con el juez Baltazar Garzón, le hicimos ver que esto no era coherente con que muchos asistentes a este foro justificaban atropellos cuando estos eran convenientes para su posición política, como era el caso del mismo anfitrión, el senador Alejandro Navarro que, en forma privada y pública, por ejemplo, defiende al frente Polisario y pide reconocimiento para “una república virtual”, como es la RASD, sin considerar que sus principales dirigentes se encuentran investigados por graves crímenes de lesa humanidad y otros delitos. El juez Garzón, después de escuchar con respeto, consultó si teníamos antecedentes de estas afirmaciones, frente a lo cual hicimos entrega a uno de sus asistentes de copias de la presentación realizada ante el juzgado central de instrucción N° 5 de Madrid el 15 de abril de 2014, con antecedentes concretos por ASESINATO, DETENCIÓN ILEGAL, TORTURAS Y DESAPARICION FORZADA DE PERSONAS cometidas por el frente Polisario en campamentos de prisioneros ubicados geográficamente en territorio argelino. Esta presentación judicial, como hicimos ver al juez, está acompañada de datos e identificación de numerosas víctimas y se encuentra PLENAMENTE VIGENTE.

Sin duda el tratamiento de violaciones a los derechos humanos no puede limitarse a una vulgar utilización política pues, cuando ocurre, afecta directamente a las verdaderas víctimas, por lo cual se ha convertido  en una piedra en el zapato para muchos gobiernos donde, en muchas ocasiones, son los propios violadores de estos derechos quienes intentan utilizarlos en su particular beneficio, cuestión que hicimos ver al juez garzón, a las abuelas de plaza de mayo y a representantes de otras organizaciones del continente presentes en este foro, a los que advertimos sobre el peligro que significaría incluir en sus conclusiones cualquier forma de apoyo o solidaridad a quienes, precisamente, se encuentran investigados por cometer graves atropellos a los derechos humanos, cuestión que, de ocurrir, traería como resultado un grave daño y desprestigio a los que, de buena fe y desde cualquier posición política, luchan por la defensa de estos derechos.

Aunque a muchos desagrade y nuestra presencia incomode, el compromiso con los DDHH que hemos asumido no se limita al hecho concreto de haber sufrido en forma personal prisión política y tortura, sino a una obligación moral con las víctimas de atropellos en cualquier lugar del mundo, lo que nos da fuerza para enfrentar a sus violadores y que no nos tiemble la voz para decirlo, tal como lo hemos hecho en el foro que se realiza en la sede del ex congreso nacional de Santiago. Sin duda, cada vez es más evidente la necesidad de instituciones independientes para abordar estos temas, lo que explica el surgimiento de derechos humanos sin fronteras que, desde el sur de las américas, se apresta para cumplir fielmente el mandato de sus creadores y lo señalado, para estos efectos, en la carta de Naciones Unidas.

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