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Fosfato marroquí Por Dr. Mohamed Bouissef Rekab

 

Dr. Mohamed Bouissef Rekab
Escritor/Analista

El pueblo del mundo es portador de grandes frases que resumen, de alguna manera, el paso del hombre por la vida; una de ellas es cuando asegura que “La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces”.

Marruecos está luchando para hacer valer sus derechos territoriales, acudiendo a numerosos frentes. El de ser el líder mundial en la producción de fosfatos es uno de ellos. Nuestro país posee la mina de fosfatos a cielo abierto más grande del mundo: Juribga, que produce más de 35.000 millones de toneladas anuales. Pero también están las minas de Yusufía, Ben Guerir… que son productoras de enormes cantidades de fosfatos; y muy lejos en la producción, la de Bucraa, en nuestro Sahara (únicamente se produce el 2% del total de la producción nacional en esta provincia; todos los incentivos obtenidos son para la promoción y el desarrollo de nuestras jurisdicciones saharauis: es un ejemplo de que la iniciativa marroquí de promover amplia autonomía en el Sahara bajo soberanía marroquí es el camino idóneo hacia la estabilidad y la paz de toda la región).

Lo que interesa en este momento es ver qué puede hacer la Nación para aplicar su derecho más importante: mantenerse en la cúspide de los productores de este mineral tan importante para la vida humana, porque tenemos que señalar que nuestro país es el primer productor y exportador mundial de fosfatos: 75% de las reservas mundiales están en suelo marroquí.

La Plataforma Europea del Fósforo Sostenible (ESPP) ha reconocido al grupo marroquí Office Cherifien des Phosphates (OCP) como miembro de pleno derecho, con la idea de promocionar y gestionar nuestro fosfato y el de los demás productores mundiales. Esta Plataforma ve que el fosfato es un mineral necesario tanto para la dieta humana (el fosfato está presente en cada una de las células del ser humano: esencial en el proceso bioquímico básico del cuerpo),  como para la seguridad alimentaria mundial (el fosfato es esencial para producir fertilizantes de los cultivos), por lo tanto hay que luchar para que este bien natural no se agote innecesariamente y que, en su proceso de deterioro después de haber sido consumido y desechado por el ser humano, y ya en el mar, no produzca “zonas muertas marinas” donde el oxígeno se hace raro y la vida marina casi imposible; por lo tanto el objetivo de esta Plataforma es hacer que el consumo de los fosfatos sea responsable y sostenible a nivel mundial, y evitar la contaminación de las aguas marinas.

Después de cierto tiempo de interrupción, los fosfatos de Marruecos  reanudan su marcha hacia Estados Unidos, consolidando así las relaciones entre Norteamérica y Marruecos; este establecimiento comercial le otorga a nuestro país fuerza en la zona en varios planos, sobre todo en el militar, el industrial, el estratégico y el económico. La gran paciencia demostrada y de la que ha hecho su primera fuerza nuestro país, siempre bajo la dirección sabia de SM el Rey Mohamed VI, está dando sus frutos. Los grandes países del mundo están dando la razón a las iniciativas de Marruecos en cuanto a su Sahara;  el conflicto creado por un grupo de separatistas apoyados por los vecinos del Este terminará diluyéndose en su propia sopa.

Marruecos no deja de sacarle ventajas a la suerte que le ha deparado la naturaleza: ha decidido desarrollar una fuerte industria local de fosfatos para crear muchísimos puestos de trabajo para la ciudadanía marroquí. Tanto el complejo químico de Safi como el de Yorf Lasfar, están especializados en la producción de ácido fosfórico y sus derivados de fertilizantes. La mitad de estos productos se concentran y se envían al extranjero como productos semi acabados; la otra parte que queda, se procesa localmente y se obtienen fertilizantes sólidos que, en su mayor parte, se envían al exterior y la otra parte se deja en el país para garantizar las necesidades del mercado local (toda la geografía nacional: desde Tánger hasta la Güira).

Estamos persuadidos que la paciencia con la que el Estado está tratando este tema junto a muchos otros permitirá, tarde o temprano, el objetivo principal de nuestra Nación: reconocimiento internacional general de que el Sahara es marroquí de pleno derecho y sin ambages. El esfuerzo de todos bien merece la pena.

 

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