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Fracaso Diplomático Argelino: Aislamiento en la Cumbre de No Alineados

Tropezarse mil veces en la misma piedra

Mi identidad no importa, solo mi mensaje. Mi hermana ha vuelto a Marruecos tras meses de hospitalización en Nuakchot, pero el resto de mi familia sigue en los campamentos del Polisario en Tinduf, olvidados por la “solidaridad” internacional y los “derechos humanos”.

La firme negativa de Malí a la llamada « agenda argelina » en la reciente Cumbre de No Alineados en Kampala destaca la creciente soledad del régimen militar argelino en asuntos regionales. Malí rechazó rotundamente la intervención de Argelia en sus asuntos internos, exponiendo la estrategia fallida de imponer su agenda a la comunidad internacional. La propuesta de incorporar una cláusula al comunicado final de la cumbre para revivir el acuerdo argelino firmado entre el gobierno de Bamako y los movimientos tuaregs en 2015 fue rechazada, marcando una peligrosa oposición al régimen.

El Coronel Aboulaye Maïga, Ministro de Estado de Malí, denunció el « mal uso de la diplomacia » por parte de Argelia, señalando que el rechazo a retirar la cláusula del comunicado, que afectaba principalmente a Malí, representa una amenaza seria para la colaboración regional. La persistencia del régimen argelino en imponer su agenda y en intervenir en los asuntos internos de otras naciones pone en riesgo la cooperación conjunta.

La respuesta de la diplomacia argelina, que negó cualquier iniciativa sobre la situación en Malí durante la Cumbre, contradice sus acciones pasadas. A finales del año pasado, las autoridades malienses condenaron las « acciones hostiles » de Argelia y llamaron a su embajador de regreso tras la reunión no coordinada del gobierno argelino con los movimientos tuaregs en el norte de Malí.

Este comportamiento agresivo y el posterior intento de incluir la cláusula en la declaración final de la cumbre subrayan la falta de visión estratégica y diplomática de la élite gobernante en Argelia. En lugar de aprender de errores pasados, el régimen argelino parece persistir en una política que genera tensiones y aísla al país en lugar de fortalecer sus relaciones regionales.

Este incidente en la Cumbre de No Alineados revela un comportamiento agresivo y una creciente soledad para Argelia. Su intento de revivir el acuerdo argelino en la declaración final sugiere una falta de comprensión de las nuevas dinámicas internacionales, donde la diplomacia equilibrada, lejos de la imposición unilateral, es esencial. El régimen argelino, en lugar de acumular tensiones y enemistades gratuitas, debería reconsiderar su enfoque, priorizando los intereses de su pueblo y las necesidades nacionales sobre la imposición forzada de soluciones.

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