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¿GANARÁ CHINA LA CARRERA ESPACIAL? Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente de TEW- Chile

Anàlisis

 

Al parecer Estados Unidos de América (EE.UU.) está perdiendo liderazgo frente a la República Popular China, confrontándose un gobierno capitalista democrático con un gobierno de capitalismo de Estado (Comunista). Si bien EE.UU. en estos momentos está gobernada por un presidente de corte fascista, y no es menos cierto que China también hace lo suyo, por ejemplo, persiguiendo a los musulmanes y a las iglesias cristianas no oficiales, es decir no dependientes del Vaticano.

China  ha tenido grandes avances tecnológicos y científicos lo cual le está permitiendo combatir la pandemia del Covid-19 con cierto éxito, lo cual no se ha podido hacer en EE.UU. Lamentablemente China sigue con sus pretensiones de anexarse Hong Kong con la oposición de sus habitantes y de anexarse Taiwán, de la misma manera. Por otro lado, EE.UU. amenaza a Venezuela, país que lamentablemente no respeta, ni por asomo, los DD.HH. de su pueblo que es uno de los más paupérrimos del mundo a pesar de tener las mayores reservas de petróleo del orbe.

La Rep. China amenaza a EE.UU. en el plano de la ciencia espacial iniciando una carrera ambiciosa para llegar primero a Marte, el planeta del futuro, según dicen expertos como el científico chileno doctor José Maza[1] con varios libros sobre el tema a su haber. Los chinos quieren saltar al primer lugar en la exploración marciana, diciendo ellos con su metafórica lengua “búsqueda de la verdad celestial”. Y, no dejan de tener razón pues deben pensar en el futuro por varias razones: 1) como escapar a la infinidad de pandemias que están atacando a la humanidad y, 2) como una salida futura a la sobrepoblación mundial; debemos recordar que ellos e India son las naciones más pobladas del mundo. He tenido la suerte de visitar ambos países, casi en un mismo año por más de un mes y si algo llamó mi atención fue la pobreza reinante en ambos: Hoy, de acuerdo a la información existente y a lo contado por amigos que han visitado esos lares, la situación es diametralmente diferente; China no es pobre e India va saliendo rápidamente de la pobreza.

Para llegar a Marte China pretende hacerlo con el Tianwen 1 (“búsqueda de la verdad celestial”), que no consiste solo en un orbitador, sino también en un módulo de aterrizaje y un vehículo explorador, a diferencia del Perseverance de la NASA vehículo que solo recogería muestras del suelo marciano sino que pretende regresar a la tierra, como pretenden hacerlo los chinos con su trifecta que hasta ahora ninguna nación ha realizado. « Un aterrizaje exitoso colocaría a China entre las compañías de élite », dice Mason Peck, ingeniero aeroespacial de la Universidad de Cornell.

La NASA desea enviar al Perseverance al espacio a fines de julio de este año; (Ver: https://www.nasa.gov/perseverance) para lo cual ya ha enviado las invitaciones a todos los medios de comunicación. Los chinos pretenden hacerlo aproximadamente en la misma fecha, pero ellos, como no son muy demócratas, aún no oficializan nada ante la media. Si los chinos tienen éxito con su lanzamiento en julio esto marcaría un revolucionario paso adelante del programa espacial de China, país que en los últimos años ha logrado desplegar varios módulos de aterrizaje lunar con un solo intento en Marte el cual fue exitoso en uno de los satélites marcianos.[2]

El desafío más importante para estas dos potencias (las otras vienen aún muy atrás) en los vuelos espaciales es aterrizar en Marte; o se debe decir “marterizar” o algo parecido. (Para estar en onda con el planeta rojo diremos “marterizar”). Marte, a diferencia de la Luna terrestre, tiene atmósfera lo que significa que quienes pisen su suelo (“martericen”) necesitarán una gran protección contra el calor generado durante el descenso pues su aire, según los estudios realizados, es demasiado delgado para el descenso sea desacelerado mediante un paracaídas como sucede al aterrizar o amarizar en la Tierra. Esto significa que, entre otras cosas, las naves requieren de “retrorockets”[3] para lo cual toda la secuencia de posarse en Marte debe ser ejecutada en forma autónoma.

Ya se han perdido miles de millones de dólares debido a los fracasos en misiones (no tripuladas) a Marte. De 18 misiones de “marterizar” en el Planeta Rojo, solamente 10 han sido exitosas y las 10 eran misiones NASA aunque se debería considerar una Sonda rusa que se posó con éxito pero de inmediato perdió las comunicaciones.

Por otro lado como es común en China, a los científicos del proyecto Tiamwen-1 les prohibieron hablar con la prensa pues no tenía autorización de la Administración Nacional del Espacio de China (CNSA) pues los medios estatales (que son los únicos que existen en el país) ya han publicado algunas historias sobre la futura misión. Algunos científicos dentro de la comunidad espacial de China piensan que la CNSA no quiere hacerlo como la NASA con tanta  publicidad para moderar las expectativas de una misión arriesgada, que podría fracasar.

En Marte hay dos llanuras planas y suaves usadas por las agencias espaciales, pero, China no ha anunciado cuál de los dos sitios candidatos para “marterizar” prefiere Tiamwen-1, los cuales no están muy lejos de donde bajaron  Viking 1 y Viking 2 de la NASA en 1976. « supongo que (los ingenieros de CNSA) están buscando demostrar particularmente un aterrizaje seguro », dice Jim Bell, un científico espacial de la Universidad Estatal de Arizona, Tempe, y veterano de varias misiones rover en Marte. Lo que no han aclarado los chinos es si el Tiamwen-1 podría ser tripulado, tal vez por eso el silencio oficial al respecto.

Pero, el “marterizaje” no es el único objetivo. « Nuestro objetivo es explorar y reunir la mayor cantidad de datos científicos posible », manifestó el jefe del proyecto de CNSA, arquitecto Zhang Rongqiao, en una conferencia sobre la misión en julio de 2019. El Tiamwen-1 tiene como objetivo estudiar el campo magnético marciano y la atmósfera. Con una cámara de alta resolución, mapeará la superficie y caracterizará su geología.

El Tianwen-1 tardará 7 meses en llegar a Marte, y pasarán varios meses más antes de que el orbitador lance el módulo de “marterizaje”, según información oficial de que describe la misión en Science China Technological Sciences. Después de salir de una rampa en el módulo de “marterizaje”, el rover alimentado por energía solar funcionaría durante al menos 90 días marcianos[4], y usaría el orbitador como un relé[5] de comunicaciones. El orbitador continuará durante aproximadamente un año marciano, o aproximadamente 23 meses.

Según las agencias oficiales de noticias de China, Tianwen-1 no es la única demostración próxima de esas ambiciones. En el futuro próximo, China planea lanzar su misión Chang’e 5, que devolvería las primeras rocas lunares desde la última misión Luna de la Unión Soviética en 1976. Los funcionarios de la CNSA han sugerido que si Tianwen-1 y Chang’e 5 van bien, China podría intentar devolver muestras de Marte a partir de alrededor de 2030. Esa línea de tiempo lo pone inmediatamente detrás de la misión de devolución de muestras de la NASA-Agencia Espacial Europea.

Los chinos no han estado lejos del éxito en misiones espaciales. Ellos han  logrado que una nave se pose, por primera vez en la Historia, en la cara oculta de la Luna, lo cual constituye un hito sobresaliente tanto en la exploración de este satélite como en el avance del conocimiento sobre la creación y desarrollo del sistema en el que orbita nuestro planeta.

Este éxito espacial tiene, además, una lectura geopolítica muy importante. Pekín y sobretodo el PCCh han logrado con esto imponerse, en especial a Estados Unidos, en la nueva carrera espacial. El gigante asiático, que por el momento es la  segunda potencia económica mundial, y la primera ya en términos comerciales y de inversión,  reafirma así un liderazgo también en el terreno de la ciencia que le permite reivindicarse en una escena internacional en la que ya no existen órdenes en los que se pueda dejar de contar con China, y los aleja, momentáneamente de los problemas creados por el Covid-19 o coronavirus del cual EE.UU. se ha querido aprovechar para desprestigiar a Pekín.

Es claro y muy comprobable, que Pekín  sigue siendo una férrea dictadura que no respeta los derechos humanos, y que apoya a otras dictaduras como la cubana, nicaragüense, y venezolana, en Latinoamérica. En Venezuela y Nicaragua no solo apoyan a estos países militarmente, con grandes cantidades de armamento sino que, además, se han hecho cargo del oro y petróleo. La dictadura de Corea del Norte en Asia también es fuertemente apoyada por Pekín, desde un principio; en África el imperio chino se hace cargo no sólo del marfil africano, sino que tienen sus garras puestas en las riquezas de petróleo, cobre, oro y coltán del Congo, estas últimas las mayores del mundo.

El millonario acuerdo firmado en los últimos años entre China y el Congo, denominado « El Plan Marshall para el Congo »[6], supera los US$15.000 millones, asegurando su extracción y exportación por más de 25 años. La dictadura argelina también es apoyada por los chinos aunque últimamente y debido  las masivas protestas populares China se ha alejado un poco de sus amigos argelinos.

China y Marruecos cooperan estrechamente en materia de lucha contra la pandemia del nuevo Covid-19, afirmó el embajador de Marruecos en la República Popular de China, Aziz Mekouar y Marruecos ha enviado a China miles de mascarillas anti-virus y a la vez ha importado miles de medicamentos desde China. Esto demuestra que la República China tiene un gran respeto por Marruecos y el gobierno de su Majestad Mohamed VI.

Está claro que el PCCh ha abrazado al capitalismo y que ha hecho profundas reformas liberalizando casi todos los sectores económicos y en 40 años ha conseguido sacar de la pobreza a más de 700 millones de personas. El país asiático se ha transformado en el gran fabricante mundial, logrando un pero extraordinario en la economía global.

De esta manera, y en medio de la incertidumbre mundial creada por el Coronavirus, por los cambios comerciales, por el manejo económico, la hazaña espacial renueva el orgullo de Pekín. Es así como de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, sólo se ha escrito la primera página. De la renovada carrera espacial, que recuerda a la que libraron en los 60 Washington y Moscú, Xi Jinping ya le ha tomado la delantera a Trump. Veremos si esto le sirve a la humanidad, la cual espera un gran cambio político, social y económico después de la pandemia del Covid-19.

e-mail:conchamh@gmail.com

[1] José Maza, destacado físico y astrónomo chileno. Sus principales obras son: “Marte, la próxima frontera” 2018; “Somos polvos de estrellas” 2019; “Eclipses”, 2019

[2] Marte tiene dos satélites: Fobos y Deimos

[3] Un retrorocket es un motor de cohete que proporciona empuje opuesto al movimiento de un vehículo, lo que hace que se desacelere.

[4] El día solar marciano es el período entre dos pasos consecutivos del Sol por un meridiano de Marte, y dura 24 horas 39 minutos 35,244 segundos. Es aproximadamente un 3% más largo que el día solar terrestre.

[5] El relé o relevador es un dispositivo electromagnético. Funciona como un interruptor controlado por un circuito eléctrico en el que, por medio de una bobina y un electroimán, se acciona un juego de uno o varios contactos que permiten abrir o cerrar otros circuitos eléctricos independientes.

[6] José Mosquera “La garras imperiales de China en África” en América &Economía

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