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Geo economía: Estados Unidos y sus satélites

Este mundo...

Muy a menudo sentimos una fuerte tentación de responsabilizar al presidente de Estados Unidos y a su administración de los descalabros que no cesan de producirse en este extraño mundo en que vivimos.

Puede que sea verdad… en parte. Con los señores Kushner, Pompeo, Bolton y otra larga y contra productivo etcétera, Donald Trump no podía hacer mejor ni menos bélico.

Es verdad que Trump está en guerra, económica (sanciones) o intervencionista (el caso de Siria y de Venezuela, Afganistán, entre muchos otros), pero en todo ello, él y sus consejeros o secretarios de Estado (ministros) no asumen màs que parte de responsabilidad.

La otra parte, la màs grave y la màs condenable es la de sus satélites, entre ellos, la Unión europea, con su Francia de las fanfarronadas, el Reino Unido, en el fin de ciclo, Alemania y otros. Acatan ciega y enigmáticamente todas y cada una de las incongruentes medidas de Trump contra, a veces, sus aliados o socios comerciales o geopolíticos. Tanto que si hoy son Rusia, China, Irán, Cuba… puede que sean mañana Francia, Inglaterra, Alemania, Italia o.… y el resto de la UE acatará las sanciones contra sus partenaires europeos.

Y Canadá… Japón… y hasta domésticos en Oriente Medio y en el sur-este asiático. ¿Querían “mundo libre”? ¡Toma mundo libre!

Ahora, en este abonado terreno de indiferencia cuando no de complicidad del resto de Occidente, Trump se atreve, sin precedentes en la historia de relaciones internacionales, a “aconsejar” a China a firmar un nuevo acuerdo comercial ahora. Si no ¿Qué?

La conclusión es libre. Cuenta la leyenda árabe que Jeha (personaje imaginario pero emblemático) se fue a prestar de su vecino una olla. Al cabo de unos días la devolvió con otra màs pequeña, preguntándole su vecino lo que era. “Su olla ha dado a luz”.

Escuchándolo, la esposa del vecino, creyendo en la ingenuidad de Jeha se precipitó para decir “que efectivamente estaba encinta”.

Días después volvió Jeha prestar otra olla, que el vecino le dio encantado. Pero esta vez Jeha no la devolvió, instando la esposa al vecino a recuperar la olla y la ollita.

  • Jeha, no sé si has acabado con mi olla

  • Si, hace días, pero la pobre ha muerto

  • ¿Cómo?

  • Que su olla ha muerto

  • Por quién me tomas… donde has existen ollas que mueren

  • Donde las ollas dan a luz.

Como dije ante: conclusión libre.

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