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Ghali-Gate: ¿Quién filtró realmente la noticia?

Se desploma la trama

 

Said Jedidi es escritor y periodista. es Embajador de la paz por el Circulo universal de embajadores de la paz y titular de la Medalla del Mérito Civil española

A mi artículo titulado :  “España/Ghali-Gate Digno de una novela de Agatha Christi” publicado aquí mismo (infomarruecos.ma/conacentomarroqui.blogspot), el primer secretario del MSP lo comentó  en estos términos: “Aghata Christie nunca habría suscrito un trabajo tan chapucero. Más bien es una historieta de Mortadelo y Filemón”.

Creo que más atinado, imposible. “Las razones humanitarias” a escondidas y a expensas de la credibilidad de la justicia y de la seguridad del país no podían ser más ingenuos.

Argelia ha arrastrado a España hacia donde no debía llegar.

Con una, cuando menos, espeluznante ingenuidad el Presidente del gobierno de España se dejó “convencer” de que nadie lo sabría.

¿Quién filtró la noticia de la llegada de Ghali a España?

La Moncloa debe preguntarlo al presidente argelino o más directamente a su Departamento de Inteligencia y Seguridad (DRS), entre otras cosas porque los hay que se “enteraron” no a través de la revelación de Jeune Afrique, sino de “fuentes dudosas”.

Seguid mi insinuación…

El estado de salud del jefe de su milicia no exigía un desplazamiento al extranjero, pero pareció la eventualidad de que su “patata caliente” puede beneficiar enormemente a sus apetitos geopolíticos contra Marruecos: una ruptura con España.

Y así fue… y así sigue siendo a pesar de que no pocos colaboradores de Pedro Sànchez lo saben y le habian desaconsejado.

Más grave: Lejos de que se haya sabido las verdaderas razones y las auténticas motivaciones de Argelia en este sucio asunto, todo apunta hacia la posibilidad de que dentro de poco conoceremos los graves entresijos de la transacción al respecto y, a todas luces no sería en beneficio de nadie: Un grave atentado contra la buena vecindad, un abstracto sacrificio de las relaciones bilaterales y desprecio a las leyes propias y al derecho internacional.

Alemania y después Portugal sabían que no se puede acoger ni proteger a un genocida.

 

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