Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.
En estos tristes campamentos ya han comenzado desde hace días las tergiversaciones, las mentiras y las falsas interpretaciones de la mesa redonda sobre el Sahara de Ginebra.
Ni es lo que pinta la demagogia argelino-polisaristas ni Marruecos es como lo describen.
La ONU habla de la buena voluntad argelina. Su resolución 2440 (Consejo de seguridad de la ONU) del 31 de octubre pasado reconoce el papel central de Argelia como invitado en la Mesa Redonda de mañana y pasado. Lo que, en otros términos, equivale a que, el organismo mundial reconoce la calidad de mentor a Argelia y de milicias al servicio de su amo argelino al Polisario.
Por ello la mesa redonda es todo lo contrario lo que alucina el Polisario y su mentor argelino.
Ginebra será la última oportunidad y la última recta en la paciencia de Marruecos: o la autonomía o nada.
Tanto Argelia como el Polisario examinan desde hace días los medios de hacer fracasar la nueva iniciativa de Naciones Unidas en Ginebra y hacer perdurar la prefabricada crisis generadora de ingresos y de riquezas.
Tanto Argelia como su Polisario van a Ginebra a mendigar más ayuda humanitaria y menos control sobre esta ayuda humanitaria.
La gallina de nuevos de oro que es la cuestión del Sahara para ambos debe durar y para ello es necesaria la población en los campamentos en condiciones precarias que atraen la caridad internacional y las consiguientes malversaciones.
Marruecos, su delegación, sus electos del Sahara y su buena voluntad estará presente en Ginebra solo para reiterar su voluntad de acatar las decisiones de la ONU y para demostrar la mala voluntad de sus adversarios.
Luego… será otro día…. Otro ano… otro siglo.
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