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     GLOBALIZACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS        Dr. Mario H. Concha Vergara, Director de la Corporación Olof Palme-Chile

 Para el Reino de Marruecos de Mohamed VI, existe un compromiso nacional para con los derechos humanos (DD.HH.) que no sólo está grabado en la Constitución, sino que también es un determinante de las opciones políticas, económicas y sociales de la nación. “La Constitución de 2011, elaborada de manera participativa e inclusiva, es una verdadera Carta de derechos y libertades fundamentales, anclada en las referencias universales de los derechos humanos”.

Marruecos ha ratificado los nueve principales tratados internacionales de derechos humanos y presenta regularmente sus informes a los órganos de supervisión previstos en los tratados, interactuando de manera constante y constructiva con las recomendaciones de dichos órganos. Esto, lamentablemente no lo hacen todos los países, muchos de los cuales no contribuyen ni al mantenimiento de la paz o al mantenimiento de dichos derechos para sus ciudadanos y súbditos extranjeros.
       Hace unos pocos días, antes de terminar el año, Marruecos se comprometió, junto con otros Estados miembros de las Naciones Unidas, a elaborar y adoptar el Pacto Mundial para una migración segura, ordenada y regular. Esto, en Latinoamérica como en África es de una importancia vital para el respeto y defensa de los DD.HH.; millones de personas junto a sus familias emigran de un país a otro buscando seguridad, libertad, un mejor estándar de vida, etcétera.
       Mohamed VI denunció en su discurso ad-hoc que, sin embargo, estos desarrollos positivos (de los acuerdos y pactos) chocan, lamentablemente, en muchas partes del mundo, con conflictos devastadores y extremismos violentos, además del repliegue, el rechazo al otro y la intolerancia. Esto, por ejemplo, se ve claramente en Argelia con respecto a los saharauis de Marruecos, a Cuba que sólo, recientemente, está prometiendo alguna apertura a sus ciudadanos que han emigrado por miles; a Venezuela con sus propios súbditos, a Nicaragua, etcétera.
      El Monarca marroquí planteó la gran necesidad de afrontar los nuevos retos que requieren respuestas adecuadas. Refiriéndose a la efectividad de los derechos económicos, sociales, culturales y medioambientales; la lucha frontal en contra las discriminaciones, especialmente aquellas que afectan a las mujeres; la habilitación e inclusión de los jóvenes; la protección de los derechos de las categorías vulnerables, particularmente los niños y las personas con discapacidad; sin olvidar, por supuesto, la reducción de las desigualdades sociales y disparidades espaciales.
      Marruecos, dijo Mohamed VI, ha desarrollado una política migratoria humanista, equilibrada y solidaria, que promueve el bienestar de los migrantes y favorece su integración sostenible en el seno de la sociedad marroquí. El país, manifestó el Monarca, seguirá trabajando en la promoción de los DD.HH. Y de su total observancia.
      En este sentido, creemos fundamentalmente en las virtudes de una conjunción inteligente y juiciosa entre lo universal y globalizado y la exigencia de diversidad, tal y como lo habíamos afirmado anteriormente: la universalidad debe ser, en su quintaesencia, el resultado de una dinámica de adhesión llevada a cabo progresivamente, a través de una apropiación individual y colectiva, donde las tradiciones nacionales y culturales encuentran naturalmente su lugar, no contra ni al lado, sino alrededor de un zócalo de valores inamovibles. Lo universal, y globalizado, así enriquecido, adquiere mayor legitimidad cuando representa y protege la diversidad de la humanidad y cuando todos los pueblos y todas las culturas lo conforman y se lo apropian・.
       En otras palabras, el Monarca no niega la diversidad del mundo actual y más bien llama al respeto cultural y económico de las naciones y entre los pueblos. Muchos gobernantes, lamentablemente, se niegan a reconocer al diversidad de los pueblos olvidándose de que no existen pueblos originarios sino que una conjunción de razas, una amalgama de culturas, un crisol de razas, apertura económica, reducción de gastos militares, respeto a las religiones, etcétera. Todo esto quiere decir que existe y se amplió la universalidad del pensamiento en favor a los DD.HH.
      Es de esperar que todo lo planteado en DD.HH. no se quede solo en el papel y que los gobiernos más débiles, es decir los enemigos de la democracia, sigan el ejemplo de Mohamed VI rey de Marruecos país que ha ido avanzando rápidamente no solo en los temas culturales, sino que también en los temas sociales, políticos y económicos.
      La globalización es un término, no una doctrina, que existe por muchos siglos. Cuando comenzó la gran migración de pueblos enteros el mundo comenzó a ser global, es decir, a fundir culturas; por ejemplo, la cultura árabe con la mediterránea de Europa; la europea con la del continente americano; la cultura China con decenas de otras culturas asiáticas, etcétera. En buenas cuentas, que en el día de hoy se le tenga temor y haya rechazo a la globalización o universalidad de los pueblos es un error, no es otra cosa que la ignorancia letrada de algunos dirigentes o académicos que no entienden siquiera sus propios orígenes.
      ¿Cuáles son entonces los deberes correlativos, al derecho humano de un nivel de vida mínimamente adecuado? Un paso importante para responder esta pregunta implica examinar la triada respetar-proteger-cumplir que debería ser fundamental en la reflexión de los organismos internacionales. Hay una triada de elementos vitales mínimos para los DD.HH.; veamos:
      I.Evitar las privaciones.
      II.Proteger de las privaciones
1.Haciendo cumplir el deber  y
2.Diseñando instituciones que eviten la creación de incentivos fuertes para violar el deber.
      III.Ayudar a los necesitados
  1. Que son responsabilidad particular de uno
  2. Que son víctimas de una falla social en la realización de los deberes y 
  3. Que son víctimas de desastres naturales y de desastres militares (guerras, terrorismo, etc.).
      Lo anterior está literalmente cumplido por el gobierno marroquí; obviamente podrían existir algunos errores, pero, ellos son subsanados con el apoyo de la sociedad y la observancia del Monarca.
      El derecho a asegurarse el acceso a un nivel de vida adecuado está garantizado constitucionalmente en Marruecos. Quienes no tienen un acceso garantizado a un nivel de vida adecuado, típicamente tampoco tienen acceso a los objetos de otros derechos humanos; por ejemplo, muchas personas son obligadas, por la pobreza, a contraer relaciones laborales en las que están expuestos a abusos graves por parte de los supervisores de las fábricas o los empleadores domésticos como ocurre en países de América Latina, Asia y muchos de África.
      Otro de los problemas que se manifiestan en los DD.HH. es la cantidad de ONG’s que se han dedicado por años a la defensa de dichos derechos; sin embargo, muchas de estas instituciones se burocratizaron y terminaron siendo un negocio productivo para sus directores, por ejemplo American Watch Rights y Amnesty International, instituciones que muchas veces discriminan en sus posiciones y otras no hacen visitas a terreno para opinar sobre las realidades, aunque en general han acertado en sus acusaciones en contra de algunas dictaduras latinoamericanas cuyos horrores en contra de los DD.HH. son, por lo demás, evidentes.

 

E-mail; conchamh@gmail.com

 

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