Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Guergarat: ¡Hablemos claro, hablemos justo!

La verdad es una

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Más de 24 horas tras la reapertura de la vía vital de Guergarat para la circulación de los bienes y personas entre Marruecos y Mauritania y el resto de África e incluso Europa, bloqueada desde el 21 de octubre por las milicias del Polisario, el tema es abordado de diferente manera a menudo en una espeluznante ignorancia o visceral y ridícula parcialidad.

Veamos pues: el alto el fuego del que habla y abusa de hablar el Polisario y sus gravemente enfermos dirigentes (en los campamentos porque fuera de ellos el discurso es distinto y distante como el mensaje de Ghali al SG de la LONU en el que le suplica “hacer algo para salvaguardar el alto el fuego) no se ha violado el viernes 13/11, sino el 21 de octubre cuando milicias del Polisario buscaban poner pie en esta zona de amortiguamiento, destruyendo la carretera y las instalaciones  sembrando el terror.

El Polisario afirmaba y reafirmaba a quien quería escucharlo que el bloqueo era definitivo. No fue así. En los campamentos todo el mundo sabía que era otra locura de los dirigentes del Polisario que casi nadie aquí en estos campamentos ignora que las graves enfermedades han reducido considerablemente sus facultades mentales, especialmente Brahim Ghali, Ould Salek y Bouhali, entre otros y que “aquello” duraría lo que duran las rosas.

Esto es lo conocido, aunque algunos fingen ignorarlo, adoptado interpretaciones más que incongruentes, erróneas.

Una simple y objetiva mirada a la nueva “crisis” muestra que el Polisario buscaba una nueva acta de nacimiento. La obtuvo. Muchos hablan de él. Pero en cambio ha firmado el acta de su desaparición porque entre las tesis de los dirigentes del Polisario y las de Argelia hay un abismo.

En efecto, en su comunicado AA.EE de Argelia se desmarca cabal y fehacientemente de las enfermizas fanfarronadas de los azotados por el Alzheimer dirigentes del Polisario.

De tal modo que no sería exagerado afirmar que la crisis de Guergarat no es entre el Polisario y Marruecos, sino entre el primero y el mentor argelino que sabe pertinentemente que las amenazas huecas y ¡mojadas de su criatura o asustan a nadie y que su información de haber matado a alguien debe haber sido matar de risa a no a alguien, sino a todo el mundo.

Por otra parte, Argel ve con suma inquietud como no le queda más que los/las muy poco/pocas que pasaron de vende patrias y extorsionistas poniendo en rebajas (ganga) su conciencia que en palabras del secretario general del MSP, hay Ahmed Baricala “no tienen ni bagaje ni alas para volar alto” y que, esto lo decimos nosotros se han ofrecido mil veces a las autoridades marroquíes que aplican aquello del difunto frey Hassan II “Marruecos compra muchas cosas… muchas, pero nunca las conciencias”.

Después de lo cual, Marruecos, debe abrir otros canales de exploración de una solución al artificial problema, con el MSP, por ejemplo.

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