Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Guergarat: Los fuera de la ley

Cowboy sahraui?

 

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Guergarat o en otra zona de amortiguamiento el acto es el mismo: desesperanza y agonía. La ONU toma nota. La MINURSO cuyo mandato ha sido prorrogado para un ano pese a las reticencias del mentor argelino, reúne cargos, violaciones t desafíos a la voluntad de la comunidad mundial y su ONU.

¿Se da cuenta Argelia de su peligroso acto o sigue tratando de encontrar constituciones para contrarrestar al Hirak?

Así las cosas, fuente de la MINURSO acaba de revelar que en el gulag argelino de Tinduf no vivirían más de 30 000 personas. Una información muy útil para la Alta Comisaria de Naciones Unidas para los refugiados y, sobre todo, que es lo que asusta a Argelia y sus caciques del Polisario, a los donantes de la ayuda humanitaria.

30 000 de los que se debe restar, por lo menos, la mitad de subsaharianos, argelinos o mauritanos.

Los verdaderos campamentos de Tinduf. El verdadero Polisario. La verdadera Argelia. Se desmoronan sus castillos de naipes.

30 000, justos los que viven en un solo barrio de Layun. No obstante, el dato revelación restablece una realidad que muchos sospechaban pero que ahora corrobora sus sospechas…

Un censo que salto desde menos se esperaba, pero que debe servir de base y pilar para toda ayuda humanitaria e incluso para toda iniciativa.

¿Es normal seguir citando a una banda de 30 000 milicianos cuando en frente, muy cerca y ante todo el mundo hay un MSP con 100 veces más esta cifra?

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