Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Guergarat/ONU No se enteran!

Las mil y una advertencia

 

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

No se enteran. Creen que la gente es inmadura y menor de edad, que no sabe nada y que cree todas las culebras que se les dice.

No se enteran de que el cuento de los “territorios liberados (u ocupados)” se ha convertido en una de las anécdotas más populares en estos tristes campamentos.

No se enteran de que en este gulag argelino de Tinduf nadie considera a nadie héroe, sino lo que es: agente al servicio de los intereses estratégicos del mentor argelino.

No se enteran de que el 79% de los saharauis vive y disfruta en Marruecos y el resto repartido entre España y otros puntos de la geografía europea.

No se enteran de que han pasado ya 50 años de alucinaciones, de sueños sin día siguiente y de mentiras de todo tipo.

No se enteran de que si referéndum debe haber debe comenzar por los campamentos donde el MSP es mayoría

No se enteran de que los tiempos han cambiado, que los precios del crudo han bajado, que el mentor y creador argelino está en quiebra y que en el mundo nadie puede tolerar el recurso a los tráficos de toda índole, que roban la ayuda humanitaria internacional y que, a falta de los recursos de antaño, recortan hasta los sueldos de sus gantes en el Sahara marroquí.

No se enteran. Les asusta la realidad, el despertar, el alba de un nuevo día.

El Polisario fue y es así…

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