CrónicasFeaturedVela en la obscuridad

HACER BALANCE Elias D.Galati (Argentina)

Tribuna infomarruecos.ma

 

Otro año termina. Un año difícil, complicado y extraño, en el cual nuestras costumbres y nuestro comportamiento cambió radicalmente, no por ser querido, sino por imperio de la circunstancias.

Más la vida continúa. El ciclo anual se cumplió, y esta llegando a su fin, con la esperanza de un nuevo ciclo, que no sabremos si será mejor.

Tuvimos mucho tiempo para pensar y meditar, y es posible que algunos lo hayan aprovechado plenamente, y que otros hayan quedado a mitad de camino, porque las expectativas,  la incertidumbre, el no saber como vamos a seguir, muchas veces nos contiene, nos paraliza y nos clava en una situación particular.

De todos modos hemos agregado un año más a nuestra historia personal, y hemos transitado un año de la humanidad.

Cual ha sido mi balance. Que he hecho y que he postergado.

Supe ser un hombre plástico y adaptarme a las condiciones del distanciamiento o me deje llevar por las circunstancias y me encerré dentro del mi.

No hay excusas. No hay ningún motivo valedero para que deje de cumplir mi rol y mi destino.

¿Qué clase de exponente de esta raza que se siente superior, sería?

Acaso no es el hombre el rey de la creación.

Pero la emergencia ha desnudado carencias y falencias.

No somos tan honorables; el tomarnos desprevenidos y la gravedad de la crisis, desnudó situaciones que señalan las profundas diferencias sociales.

Es más, que mucha, mucha gente en el mundo, no gozaba de las condiciones mínimas de una vida digna.

Que no tenían asistencia y en el devenir se agotaban lentamente y se morían al fin, señalados como imprevisores, dejados, que daban prioridad a cosas banales y no a las necesarias.

Acaso, era que no tenían acceso a las mínimas necesidades, y no podían alcanzarlo por mas que se esforzaran.

¿Qué había hecho yo por lo que en verdad merecían, por aquello que les correspondía en su dignidad humana?

¿Qué hice durante la crisis? O estaba muy ocupado cuidándome, y ¿qué haré en el futuro?

También desnudo el juego atroz del amiguismo, el clientelismo y los míos y los otros.

Los otros como descartables, enemigos; pero acaso no son mis hermanos.

No es mi obligación caminar a su lado, sostenerlos.

Pero sobre todo puso sobre el tapete la actitud del hombre de bien, pacífico, solidario y la del hombre violento, egoísta, rencoroso.

En los dos aspectos, en el interior y en el exterior.

El hombre de bien entendió la situación, soportó la crisis con entereza, trató dentro de las posibilidades que había de cumplir con su deber, personal, familiar y social, y ayudar en cuanto pudiera a sus semejantes que derivaban en la pandemia.

Su espíritu estaba en paz, a pesar del encierro, y vivía en armonía irradiando luz a sus semejantes.

En cambio el rencoroso, no pudo entender la situación, lo vivió como una desgracia y un problema personal, y se quejó repetidamente de la vida, del destino y de la sociedad.

Uno trató de dar cuanto podía y otro exigió todo.

En el aspecto exterior también se notó la diferencia.

Hubo grupos y comunidades, preocupados, obedientes, cumplidores de las normas, pero alegres a pesar de todo, y tratando de disfrutar la vida como les había tocada.

Porque este año 2020 no se repetirá. Fue, como lo viviste. No tenes oportunidad de tener otro año 2020, y es un año de tu vida y de la vida del hombre.

Que pudo pasar en vano para quién no lo entendió o pudo ser una lección de vida y de humanidad para quien decidió vivirlo bien.

Quisiera despertar y leer este balance, como si lo hubiera soñado, en una sociedad armoniosa, pacífica, solidaria, justa, libre, honesta y capaz de generar un mundo de felicidad.

Felicidades

Dios misericordioso derrame su bondad

para que desde nuestro corazón

honremos siempre la hermandad

con auténtica y sincera expresión

de un deseo universal de paz

que sea permanente , de verdad

y en esta próxima Navidad

el deseo se convierta en realidad

Es por eso que ahora debo dar

mí compromiso de sinceridad

el ejemplo en la manera de actuar

por el bien de la humanidad

Entonces mi pensamiento  sera

adecuado a la fraternidad

buscando la forma de lograr

que todos los hombres sean igual

Es necesario que sepa amar

desde mí espíritu con tal intensidad

que estás fiestas puedan dar

lo que todos merecemos… felicidad

Elias D.Galati

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