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¿HACIA DÓNDE IRÁ SUDÁN? Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. Director de la Corporación Olof Palme-Chile

¿Serán los militares capaces de darle libertad, democracia y esperanza a su pueblo tan maltratado por el destino?

    Después de la caída de Buteflika en Argelia, (aunque se habla de un falso golpe de Estado comandado por la geriatría del ejército robándole al pueblo su libertad) en donde el pueblo si bien es cierto no ha sido reprimido por el ejército argelino está siendo fuertemente reprimido por las fuerzas policiales. Siguió, casi por efecto dominó, la caída del dictador de Sudán Omar Al Bashir quien gobernó por más tiempo Sudán, casi tres décadas, siendo  derrocado por un golpe militar. Bashir, está acusado de estar detrás del genocidio en Darfur en donde murieron miles de civiles. Su gobierno terminó de la misma manera que comenzó: con un cruento golpe de Estado.

El ministro de Defensa de Sudan, Awad Ibn Ouf, confirmó por TV la destitución de al Bashir y declaró que un consejo militar de transición gobernaría durante un período de dos años, seguido de elecciones; también se declaró un Estado de Emergencia durante tres meses y un toque de queda que durará un mes, y dijo que Bashir está detenido “en un lugar seguro”. De esto se desprende que de verdad no hay mucha seguridad de que el país tenga, en un futuro cercano, democracia representativa.

Sin embargo, la presión ciudadana no se detuvo y logró impedir un nuevo régimen de facto. Solo 24 horas logró permanecer el consejo militar que formaría un gobierno de transición en Sudán, luego del golpe contra el dictador  Bashir. Los anuncios del cierre del aeropuerto internacional de la capital Jartum y el inicio de toques de queda, no fueron aceptados por los miles manifestantes.

           Alianza para la Libertad y el Cambio, el colectivo que reúne a partidos de oposición y organizaciones civiles, acusaron al ejército de producir un “golpe conducido por el régimen para seguir en el poder (…) presentan las mismas caras contra las que nuestra gente se rebeló

            Las revueltas en contra de Omar Al Bashir comenzaron en diciembre de 2018, luego de que el ejecutivo anunciara el aumento en el precio del pan. La Asociación de Profesionales Sudaneses, una organización obrera para contrastar el control estatal de los sindicatos oficiales, llamó a salir a las calles de las principales ciudades. En los cuatro meses que llevan las protestan se han registrado según algunos más de 30 personas asesinadas y según otros más de un centenar. Los manifestantes desafían el toque de queda del régimen militar y exigen un gobierno civil.

            Las protestas continúan en Sudán, ahora dirigidas contra los generales. La toma del poder por los militares por un periodo de dos años, tras la detención de Omar al Bashir el jueves, defraudó a la inmensa mayoría de los manifestantes que desde hace seis días ocupan los alrededores del cuartel general del Ejército en la capital, Jartum. Este viernes, tras violar el toque de queda impuesto por el nuevo régimen militar, decenas de miles de personas participaron en una oración colectiva por “los mártires de la revolución” entonando cánticos contra la junta castrense. Exigen la creación de un gobierno civil de transición hacia la democracia. Al menos 16 personas han muerto y 20 han resultado heridas en las protestas de los dos últimos días, según ha asegurado a Reuters un portavoz de la policía de Sudán.

            Bashir fue miembro del ejército sudanés llegando  al poder después de un golpe de Estado, en 1989. Su gobierno estuvo signado por la guerra civil. El conflicto en el sur del país finalizó en 2005 y Sudán del Sur se convirtió en una República independiente en 2011.

A pesar de las órdenes de captura internacional, debido a sus crímenes el mandatario ganó las elecciones celebradas en 2010 y 2015. Aunque  su última victoria fue boicoteada por los partidos opositores.

El ejército ha dicho que no extraditará a Al Bashir lo que viene a demostrar que los temores populares no son en vano pues los ancianos militares en el poder quieren mantener el mismo control del Estado que mantenía el dictador.

Los cargos de la Corte Penal Internacional (CPI) contra Omar al Bashir son variados. Genocidio: matar a miembros de las etnias fur, masalit y zaghawa. Causar a estos grupos lesiones corporales o mentales graves. Infligir condiciones de vida que provocaran la destrucción física de estos grupos. Crímenes contra la humanidad: Asesinato, Exterminio, Transferencia forzada, Violación, Tortura. Crímenes de guerra: Ataques a civiles en Darfur, Saqueos de pueblos y aldeas.

Por el momento es seguramente muy temprano para saber que sucederá realmente en Sudán, ¿el ejército respetará la voluntad popular? – ¿Nombrarán a un nuevo dictador? – ¿Aceptará el pueblo sudanés más dictadura? – Lo más sensato sería que el ejército acatara la voluntad popular y aceptara que en su país exista una real democracia reivindicando las necesidades populares…

e-mail: conchamh@gmail.com

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