Hora GMT: el cuerpo reajusta su reloj biológico tras el cambio horario

Cuando las agujas cambian, el reloj interior también busca su nuevo ritmo.

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Highlights
  • El regreso a GMT exige al organismo un reajuste progresivo de sus ritmos cotidianos.

Si las agujas del reloj retrocedieron una hora hace ya más de diez días, el cuerpo sigue buscando sus nuevas referencias. Ajustado en un instante en los relojes, el paso a la hora GMT exige al reloj biológico un reajuste progresivo, favorecido por gestos sencillos y hábitos regulares que le ayudan a recuperar su equilibrio.

En la vida cotidiana, esta nueva organización horaria debería traducirse en mañanas más acordes con la luz natural. Los desplazamientos a la escuela, los trayectos al trabajo y las primeras citas de la jornada podrían desarrollarse así en un entorno más luminoso, especialmente durante la temporada invernal.

Más allá del simple ajuste de los relojes, este cambio afecta, por tanto, a la manera en que las familias organizan sus jornadas y la sociedad estructura sus actividades. Entre referencias comunes, hábitos familiares y desplazamientos matutinos, el regreso a GMT abre el camino a una nueva relación con el tiempo, cuyo alcance va mucho más allá del movimiento de las agujas.

Para la socióloga Soumaya Naamane Guessous, este cambio contribuirá a establecer una referencia horaria común y claramente compartida, poniendo fin a la distinción entre la «hora nueva y la hora antigua», durante mucho tiempo presente en el lenguaje cotidiano y en la organización de algunas citas.

«El regreso a la hora GMT debería así simplificar la planificación de numerosas actividades cotidianas y permitir a los ciudadanos referirse a un marco horario unificado, más fácilmente integrado en los hábitos familiares y sociales», declaró a la MAP.

La socióloga también destacó sus efectos esperados sobre los desplazamientos matutinos en invierno. Numerosos trabajadores y alumnos podrán realizar sus trayectos con más luz natural, un aspecto especialmente importante para las personas que tienen que salir temprano de sus hogares, explicó.

Estas constataciones quedan confirmadas por Najat, madre de Yahya, de 7 años, y de Ghita, de 11 años, quien acogió el regreso a la hora GMT con gran alivio. Se mostró satisfecha ante la perspectiva de que la vida cotidiana de su familia recupere una mayor armonía con la luz natural, especialmente durante la temporada invernal.

«Ya no tendré que despertar a mis hijos tan temprano ni hacer que salgan cuando todavía está oscuro. Podrán prepararse y acudir a su centro educativo en mejores condiciones, sin llantos ni un cansancio excesivo», argumentó.

Para esta madre urbana, el cambio también debería aportar mayor serenidad a las tardes familiares. La llegada más temprana de la noche ayudaría a sus hijos a recuperar de manera natural su ritual de sueño y a disfrutar de un sueño más largo y reparador.

Más allá de estos efectos sobre la organización familiar y social, el paso a GMT también pone a prueba la capacidad natural del organismo para adaptarse a un nuevo horario. El sueño, el despertar, la vigilancia y la concentración pueden experimentar así ligeras variaciones durante los primeros días de la transición.

Consultado al respecto, el especialista en neurología Najib Boutaleb explica que el paso de GMT+1 a GMT representa un desfase horario que modifica temporalmente las horas habituales de conciliar el sueño y despertarse y provoca, en determinados momentos del día, una sensación de cansancio o somnolencia.

Esta reacción se explica por el funcionamiento del ritmo circadiano, sincronizado principalmente por la alternancia entre luz y oscuridad, pero también por los horarios de las comidas y de las actividades.

«En la mayoría de las personas, estas perturbaciones deberían seguir siendo leves y transitorias», sostuvo el Sr. Boutaleb, subrayando que podrían sentirse más en las personas que ya tienen un sueño irregular, una deuda de sueño o horarios variables para acostarse.

Un análisis que comparte el neurocirujano Adyl Melhaoui, quien pone especialmente de relieve el papel de la luz en la aceleración del proceso de adaptación biológica al nuevo horario.

«El reloj biológico, como su nombre indica, obedece a una regulación fisiológica vinculada al ciclo de la luz solar», precisó, destacando la importancia del ritual que estructura el sueño.

El Sr. Melhaoui también señaló que cada organismo reacciona de manera particular a este cambio de horario, precisando que los niños y los adolescentes figuran, según él, entre las categorías más sensibles, junto con las personas mayores y los trabajadores sometidos a horarios matutinos o desfasados.

«Para facilitar la adaptación, algunos gestos sencillos pueden marcar la diferencia: mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, exponerse a la luz natural por la mañana, mantenerse activo durante el día y limitar las pantallas y los estimulantes por la noche», recomendó.

El regreso a GMT abre así un nuevo capítulo en la relación cotidiana con el tiempo. Corresponde entonces a cada uno prestar a su reloj interior la atención y la constancia necesarias para atravesar esta transición con suavidad. Map

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