Hospital Español de Tánger Segunda Parte

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 Redacción de Tánger / Infomarruecos/Conacentomarroqui

Curiosidades 

     El Hospital Español está lleno anécdotas. Cabe destacar que este introdujo en Marruecos el suero contra la sífilis, enfermedad que causaba estragos entre la población de la época. Así, en 1911 el Centro llevó a cabo en Tánger la primera aplicación del medicamento, inventado por el Dr. Ehrlich. 

     Por este hospital han pasado también personajes ilustres. El Rey Juan Carlos I, por aquel entonces Príncipe, fue intervenido de urgencias de una apendicitis aguda el 23 de septiembre de 1954. El paciente real del hospital, fue intervenido por el Dr. Alfonso de la Peña, que se desplazó desde Madrid. 
      El 14 de julio de 1971 el Ministerio de Trabajo, a través del Director General del Instituto Español de Emigración entregó al Hospital Español la Medalla de Oro de la Emigración. 
     El 26 de Marzo 2001 la Comunidad de Religiosas Franciscanas del Hospital Español de Tánger recibió la Medalla de Honor de la Emigración en su categoría de plata, de manos del Director General de Ordenación de las Migraciones D. Antonio Maceda.
La residencia donde envejecen los hijos del Protectorado español
    En 1996 el Hospital Español de Tánger se convirtió en un centro para acoger a españoles sin recursos que vivían desde los tiempos coloniales. Hoy viven allí 34 personas, desde un campeón de lucha libre hasta una costurera de la monarquía marroquí. Es la última parada de los hijos del Protectorado español (1912-1956) que cargan con una mochila de vida llena de anécdotas.
  Uno de ellos, con sus 96 años el señor Guillén escribe columnas de opinión en un periódico local de Tánger. Aunque en realidad se ha ganado la vida como peluquero y comerciante de canarios.
 
    Estas son algunas de las historias que hoy se pueden encontrar en esta curiosa residencia, colindando con otros edificios gestionados por el Gobierno Español como el Consulado, el Instituto Severo Ochoa, el Colegio Ramón y Cajal o el Instituto Cervantes.
    El antiguo hospital se adaptó para acoger, sin coste alguno, a aquellos ancianos con nacionalidad española que han vivido en el país magrebí y que carecen de condiciones económicas y sociales. Del Estado reciben una pensión asistencial, no contributiva. El reglamento del centro dice que sólo pueden optar a una plaza los españoles que hayan residido en Marruecos los últimos 10 años.
    “Es un sitio ideal para envejecer, por eso recibimos muchas peticiones de hasta ancianos que están en España y que quieren venirse, pero no hay suficientes habitaciones adaptadas. Hemos pedido al Ministerio que aumente las plazas y las subvenciones porque tenemos muchísima demanda”, explica el doctor Cañadas, médico colegiado en Marruecos que nació en Tánger, de padre granadino y madre gaditana. Él llevó a cabo la transformación del hospital en residencia geriátrica y en un centro de salud que cuenta con un laboratorio de análisis clínico, servicio de ecografía, de radiografía y una farmacia.