HUMAN RIGHTS WACH: CONTRADICCIONES Y OBSERVACIONES EN INFORME 2018 SOBRE EL SAHARA. María Cristina Larraín Periodista.

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Human Rights Wach es una de las instituciones con mayor influencia a nivel mundial en materia de los derechos humanos. Sus informes anuales son esperados con inquietud, temor o esperanza por múltiples actores políticos o sociales en todos los continentes, en cuyo contexto surgen opiniones de aprobación o rechazo, según sea el cristal con que se mire pero nunca, hasta ahora, nadie los había corregido formalmente, como ha hecho el Centro de estudios del Magrebque, en su carta de observaciones al informe 2018 dice:

“En cuestiones de forma es importante señalar que muchas veces (algunas  con la mejor intención), se cometen errores, en el análisis de HRW, debido a que se escuchan versiones sin un trabajo de campo que permita confrontar hechos y dar consistencia a los estudios, dando una impresión equivocada en el sentido de que la objetividad ha sido reemplazada por la tendencia política o ideológica, como ocurre en el caso de Marruecos”.Lo anterior se encuentra en carta formal entregada al director Ejecutivo de HRW, Ken Roth, con observaciones al informe 2018 donde, con citas de esta misma institución, se demuestra un doble estándar o prejuicio al redactar informes que “escuchan versiones sin un trabajo de campo” o, peor aún, durante años se omiten las conclusiones del mismo organismo en que se condena a los adversarios de Marruecos por graves atropellos a los derechos humanos, como ocurre con Argelia y el frente Polisario, lo que es recordado por los activistas chilenos con la cita que dice: “En 1976, el Frente Polisario proclamó la República Árabe Saharaui Democrática (RASD). Con la cooperación de Argelia, administra los campos de refugiados cercanos a Tinduf y una franja de territorio escasamente poblado del Sahara Occidental al sudeste de la parte controlada por Marruecos. El gobierno del país de acogida, Argelia (que, según el derecho internacional, es responsable de proteger los derechos de todas las personas dentro de su territorio) ha cedido la administración de facto de los campamentos a un movimiento que no tiene que rendir oficialmente cuentas por su conducta ante el sistema internacional de derechos humanos”.
Y agrega: “El Frente Polisario lleva más de una generación gobernando los campamentos. Los residentes están sometidos a la constitución y las leyes de la RASD. Cada día, el Frente Polisario aplica políticas y adopta decisiones que afectan a los derechos humanos de los habitantes de los campamentos. Gestiona tribunales, prisiones y una fuerza policial interna, controla las fronteras de los campamentos y es la única autoridad con la que tienen contacto habitual los residentes. Esta situación puede mantenerse durante años y, por esta razón, aunque Argelia es el responsable en última instancia, el Frente Polisario también debe rendir cuentas por el trato que da a las personas bajo su administración. Argelia ha rechazado efectivamente toda responsabilidad por las violaciones de los derechos humanos cometidas por el Frente Polisario en su territorio nacional. Esto no puede permitirse: La comunidad internacional debe pedir cuentas al gobierno de Argelia y al Frente Polisario, por cualquier violación cometida por este último dentro de Argelia”.El documento concluye:
“Es lamentable que una denuncia con graves atropellos a los DDHH como señala el informe 2009 de HRW se mantenga en el tiempo y que el informe 2018 no lo considere en su análisis, como tampoco la situación judicial de los dirigentes del frente Polisario quienes, en tribunales de España y otros lugares, se encuentran investigados por crímenes de lesa humanidad, robo de ayuda humanitaria a la gente de los campamentos, secuestro de mujeres y niños, además de una estrecha y confirmada relación con el tráfico de armas y drogas, lo que nos lleva a compartir plenamente con Human Rights Wach que en su informe 2009 exige que: “La comunidad internacional debe pedir cuentas al gobierno de Argelia, y al Frente Polisario, por cualquier violación cometida por este último dentro de Argelia”.Y finaliza:
“Como ONG, al igual que nuestra institución asociada: centro de estudios del Magreb, pensamos que la defensa de los derechos humanos no debe tener color político ni religioso, son universales y donde se violen deben ser condenados y denunciados. Coherente con ello, solicitamos a ustedes una actitud más enérgica de HRW frente a los abusos que se cometen en los campamentos de Tinduf, que se entreviste a quienes denuncian estos atropellos y que se dé cumplimiento pleno al objeto de su creación: defender los derechos humanos en cualquier circunstancia o lugar, al margen de consideraciones personales en lo político, social o religioso”.
El documento con observaciones al informe 2018 también formula críticas a las autoridades marroquíes por su forma de responder a las críticascuando dice: “Por otra parte algunas autoridades de Marruecos, sin valorar el trabajo de organizaciones defensoras de los DDHH, responden con un lenguaje propio de Trump o Maduro, pero no de países que han tenido el coraje de abordar una verdadera renovación política, social y humana, además de resolver sus temas pendientes en derechos humanos, lo que se refleja en la tolerancia, criterio y amplitud de organizaciones y personas que, en el Sahara Marroquí, se oponen al separatismo y la provocación de bandas armadas en su territorio”.El documento respuesta al informe 2018, después de un acabado análisis sobre avances en materia de derechos humanos, recordar testimonios directos en el Sahara con personas de origen saharaui, las garantías constitucionales, rol de la mujer y la familia, participación ciudadana, libertad de prensa y la propuesta de autonomía regional para el Sahara, cuestión explícitamente apoyada por la inmensa mayoría de los gobiernos del mundo, diversos parlamentos del continente y una aplastante mayoría en el senado y cámara de los diputados en Chile, entre otras reformas,  dice:“Nos preocupa, entonces, que situaciones como estas puedan poner en tela de juicio la objetividad y prestigio de una institución tan respetable como Human Rights Wach”.
Campamento de « refugiados » o campo de concentracion
El documento, de seis carillas, finaliza aclarando quienes participaron en la redacción y su calidad de ex victimas de atropellos a los derechos humanos, encabezados por su presidente, Juan Carlos Moraga Duque, quien firma con el numero con el cual se encuentra registrado por haber sufrido prisión política y tortura durante el régimen de Pinochet, lo que echa por tierra las afirmaciones de sus detractores que recorren el continente afirmando que quienes justifican a Marruecos son colonialistas y cómplices del fascismo. Lo cierto es que, en el caso chileno, desde el secretario general del partido comunista, familiares del ex presidente Allende hasta ex partidarios del régimen militar coinciden que el conflicto del Sahara es artificial y que solo obedece a intereses geopolíticos de Argelia, país que se encuentra más interesado en un acceso directo al mediterráneo que los sufrimiento de hombres y mujeres saharauis que viven prácticamente secuestrados en campamentos de Tinduf y que el mismo Human Rights Wach condeno en el informe del año 2009, lo que fue señalado en la sala por Guido Girardi en el senado de Chile. Por lo señalado no es menor, entonces, que la presentación con observaciones al informe 2018 de HRW concluyainformando sobre sus autores: “Quienes participamos en la elaboración de este documento somos personas que hemos sufrido directamente atropellos a los derechos humanos y nuestros nombres se encuentran en el informe sobre prisión política y tortura elaborado por la comisión Valech en Chile”.
En este artículo, para su redacción, nos limitamos a la documentación que hemos visto, por lo cual no caeremos en ataques o verdaderas provocaciones que sufrieron los autores del documento al momento de hacerla llegar a HRW, como también las descalificaciones de un señor Silva que en lugar de responder consultas, se lanza en contra de esta periodista que, con 23 años en El Mercurio y 12 años en  TV, no necesito responder a quienes realmente ni siquiera existen. Pienso que quienes así actúan, se descalifican así mismos.  Al preparar el artículo hemos querido consultar a todas las fuentes y solo tuvimos respuesta del centro de estudios del Magreb. Tampoco, al redactar esta nota, aún no teníamos respuesta de HRW ni de su director ejecutivo, señor Ken Roth. Lo que si consta en diversas redes, son ataques y descalificaciones provenientes de representantes del frente Polisario en América Latina que, al parecer, están cada vez más solos y que, a diferencia de quienes firman el documento con observaciones a HRW, no aparecen en ningún listado de victimas de derechos humanos y menos aún el haber sufrido prisión política y tortura. Sin duda, una diferencia que en las oficinas de HRW en Nueva York ha sido tomada en cuenta.