Cronica desde TindufFeatured

Campamentos de Tindouf La extraña concepción de traición del Polisario

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a poder llegar parte de ellas.

Fueron y siguen siendo miles de inocentes desaparecidos o simplemente (con un poco de suerte) torturados hasta la incapacidad física permanente por el mero hecho de una sospecha de traición”.
Se fueron, desaparecieron, murieron sin saber por qué, habida cuenta de que en su inmensa mayoría no lo eran… nunca lo fueron y por un simple acto de venganza o represalia…
De hecho, ¿qué es traición, para el Polisario? Es hablar bien de Marruecos, es criticar la obra siniestra de la banda, es declararse no conforme con las tesis argelinas, es… así de simple y así de irracional, pedir a Dios un pronto y feliz desenlace.
En estos tristes campamentos se debe pensar en voz baja. Casi el 10% de los ingresos de la ayuda humanitaria se destina a los sueldos y salarios de los chivatos del Frente.
Este no es un lugar para el pluralismo ni las ideas de otros. Estos tristes campamentos son campos de concentración, aunque hay quien lo niegue.
O estar ciegamente con el Polisario o estar en una tumba o en una mazmorra en el desierto de Lhmamda.
Quien apoya esto, apoya la salvaje represión contra los saharauis.
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