Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Ideas y contra-ideas Buscar un interlocutor vàlido

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

En respuesta a una de mis observaciones sobre el Movimiento saharaui para la Paz en la que instaba a su primer secretario, Hay Ahmed Baricala de desmarcarse más de las posiciones anacrónicamente separatistas del Polisario a falta de lo cual puede parecer como “tormentas en un vaso de agua”, éste nos respondió con convincentes argumentos.

Entre otros, el primer secretario del MSP esgrima: “El contexto sigue siendo favorable para el afianzamiento del MSP y su conversión en un proyecto viable. Tenemos mucho trabajo que hacer en un futuro inmediato, pero creo que hay claves que no están en nuestras manos. La actitud de las autoridades marroquíes hacia nuestra propuesta será determinante.

Oficialmente se despotrica del Polisario, pero se le sigue considerando el “único interlocutor” valido. No se han percibido, hasta ahora, gestos concretos que puedan inferir un enfoque nuevo con cabida a otras opciones. Es la “señal de humo” que muchos saharauis, incluso del otro lado, esperan».

Comparto totalmente el argumento y su inquietud porque, en perfecto conocimiento de causa, puedo afirmar como testigo ocular de las circunstancias, que la ida de Hay Ahmed Baricala del Polisario y el desmoronamiento de su “diplomacia” (particularmente en América Latina) había constituido su comienzo del fin que Marruecos paradójicamente no quiso o no supo aprovechar.

Siempre en contra de la guerra y sus mercaderes… siempre en favor de la paz y sus precursores.

45 años de “tira y afloja” con un interlocutor manipulado por un régimen militar ávido de hegemonismo y de expansión, una propuesta no solo la mejor, sino la única: la autonomía desaprovechada y una utopía argelino-polisarista que no puede/debe conducir a ningún lado.

Saharaui de pura cepa que soy entiendo, por un lado, que el Polisario, pese a todos los pesares, no representa más que a una ínfima parte de los saharauis (así lo considero el tribunal europeo de justicia) y así es la realidad y no aprovechar la iniciativa pacifica frente al proyecto bélico-separatista del Polisario y su mentor argelino equivale a, cuando menos, a ser cómplice del segundo a expensas de la primera.

Un tema de reflexión…

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