Cronica desde TindufCrónicasFeatured

Ironía y extrema crispación en los Campamentos de Tinduf: Un “presidente” argelino para el Polisario

Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf, pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… La situación de la población de estos campamentos es real y potencialmente inquietante. Atada a la vida, la gente se pregunta con qué derecho fue sometida a tantas humillaciones y a tantos atentados contra su dignidad saharaui. Cunde la desconfianza y la parquedad. Desaparecen trágicamente la solidaridad, la fraternidad y el amor al prójimo. La gente no busca más que sobrevivir para el día siguiente con la eterna pregunta de que si alguna ayuda humanitaria internacional u otra limosna haya llegado al campamento y, sobre todo, si les va a llegar.

 

Después de la negativa de Alemania de acoger a su prófugo de justicia, el jefe de sus milicias del Polisario, el presidente argelino Abdelmajid Tebboune convergió sus esfuerzos hacia España sabiendo que, por un lado, como dijo no hace mucho su ministra de exteriores Arancha González Laya, “tiene intereses en el Sahara” y por consiguiente un cómplice en su empresa contra la integridad territorial de Marruecos y porque Madrid acaba de recibir un tirón de orejas de la UE, a causa del retraso en la renovación de los miembros del Consejo General del Poder Judicial.

Con un exquisito humor saharaui, algunos miembros de la cúpula del Polisario ironizan: “tras el bochornoso episodio de nuestro presidente BenBatouche ni siquiera es necesario renovar los miembros de este poder judicial”.

Humor que brota de una profunda decepción con sus dos principales vertientes: desconfianza y parquedad.

En los campamentos la anécdota se teje en torno a Brahim Ghali e incluso al proyecto separatista que encarna.

Y es que, pese al no declarado estado de sitio en los campamentos, son, cada vez más los miembros de la cúpula del Polisario que no se muestran dispuestos a aceptar las humillaciones argelinas. “Después de Ould Buhali, argelino de cuerpo y alma y ministro de defensa ahora nos argelinizan al presidente”, soltaba H.MIE un ex militar formado en las academias militares argelinas.

En síntesis: en este gulag argelino de Tinduf nadie se atrevería a apostar por el futuro de la banda ni del proyecto argelino de expansionismo en la región.

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