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Jutba (sermon) del viernes: “Dios Purifica nuestros corazones” Cheij Ahmed Bermejo

Ciertamente la generosidad de Allah hacia nosotros no tiene límites, es constante, no cesa. Desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte, Allah nos da, es generoso con nosotros con numerosos dones, tantos que no podemos contarlos ni enumerarlos. Entre todos esos dones hay uno que muchas veces nos pasa desapercibido y no le prestamos atención; ese don es el que Allah menciona en Su Libro cuando dice: “Allah no impone a nadie sino en la medida de su capacidad”.

Esta aleya es una muestra de Su generosidad enorme para con nosotros, Allah no nos ha cargado con un peso que no seamos capaces de soportar, nos ha impuesto obligaciones y prohibido asuntos, pero lo que debemos saber es que la razón de que esto sea así, es por misericordia hacia nosotros, porque el cumplir con ello encierra un enorme bien a todos los niveles posibles; no un peso, no es una carga, todo lo contrario, es cura para los nufus, tranquilidad para los corazones, alimento para nuestro interior; lo que Allah nos ordena es por Su enorme misericordia y amor hacia nosotros. Y por eso dice: “no ha puesto ninguna dificultad en la práctica de Adoración”. Y por ello cuando alguien está en un estado de dificultad, como enfermo o de viaje, tiene un alivio es esas obligaciones; pues Allah quiere para nosotros lo fácil y no quiere lo difícil. En torno a esto gira nuestro asunto; esto es el Din del Islam.

En ocasiones podemos pensar que las obligaciones de nuestro Din son difíciles y duras, pero esta aleya nos demuestra que no, que si Allah lo ha establecido, si Allah nos  ha obligado, es porque somos capaces de soportarlo y porque tiene un bien para nosotros. Requiere de esfuerzo, sobre eso no hay ninguna duda, requiere de implicación, de paciencia y de compromiso, pero podemos soportarlo porque Quien lo ha impuesto, Quien lo ha hecho obligatorio, es Quien nos ha creado, y el que mejor conoce nuestras posibilidades y capacidades, es el que mejor conoce nuestros límites.

Lo que ocurre es que el ser humano es débil por naturaleza, somos débiles y esa debilidad nos lleva a algo muy peligroso, a relajarnos cada vez más en nuestro Din. Lo que hoy hacemos bien, hemos recitado Corán, hemos dado Saqada, hemos invitado a comer a alguien, hemos dado un buen consejo, hemos recibido a nuestro hermano con una sonrisa, hemos sido justos en nuestras relaciones, hemos cumplido con lo que nos habíamos comprometido, (y ojo, que todo esto entra dentro de lo que Allah nos ha obligado, es decir, de lo que somos capaces de soportar) mañana ─ante las dificultades de la vida, ante la situación de nuestro día a día─ lo dejamos. Y esta aleya, que es una muestra de la enorme generosidad de Allah, es también una advertencia: Allah no nos impone nada que no podamos soportar y por lo que no podamos soportar no nos pedirá cuentas. Ahora bien, sobre lo que sí podemos soportar sí nos va a pedir cuentas, por eso la aleya termina diciendo: tendrá a su favor lo que haya obtenido y en su contra lo que se haya buscado.

En el Corán encontramos dos grandes noticias por encima del resto, dos anuncios que si reflexionáramos con sinceridad sobre ellos y sobre su realidad, nuestros ojos se llenarían de lágrimas y no pararíamos decir Alhamdulillah; la primera es que “Allah no impone a nadie sino en la medida de su capacidad”, y la segunda es que: “Allah quiere para vosotros lo fácil y no lo difícil”. Esta es la grandeza de Allah: sobre estos dos pilares, sobre estas bases, se erige el Islam.

Esto es el Islam, facilidad y misericordia. No es rigidez ni dureza. Es sencillez y  sentido común; y eso es lo que Allah quiere para nosotros en todo momento; busca siempre hacer las cosas fáciles para nosotros, sin estar exentas de esfuerzo por supuesto, porque no hay que confundir la facilidad con la pereza y la desidia; así es cómo Allah nos trata y esto es lo que Él quiere de nosotros. Pero. ¿cómo nos tratamos entre nosotros? De Allah recibimos facilidad y misericordia, y nuestro trato con la gente y con nosotros mismos, por desgracia en demasiados casos, es de dificultad y de dureza.

Continúa diciendo Allah en la aleya de la que estamos hablando: “Allah no impone a nadie sino en la medida de su capacidad, tendrá a su favor lo que haya obtenido y en su contra lo que se haya buscado. ¡Señor nuestro! No nos tomes en cuenta si olvidamos o erramos. ¡Señor nuestro! No pongas sobre nosotros un peso similar al que pusiste sobre los que nos precedieron. ¡Señor nuestro! No nos hagas llevar lo que no podamos soportar. Bórranos las faltas, perdónanos y ten compasión de nosotros”.

Observad: le pedimos a Allah que no nos tome un cuenta nuestras faltas si olvidamos o erramos. Y luego, cuando uno de nuestros hermanos comete un error, por muy pequeño que sea, sin tener el conocimiento de por qué lo ha hecho, apuntamos todos nuestros dedos hacia él y proclamamos a los cuatro vientos lo que ha hecho y empezamos a murmurar, insultándole, diciendo de él esto y esto otro… ¿Qué sentido tiene esto? ¿De dónde hemos obtenido esto? ¿Tiene esto algo que ver con lo que hemos recibido de Allah con la facilidad y la misericordia del Islam?. Le pido a Allah que me dé algo, que se comporte conmigo de una manera, y luego, yo no soy capaz de portarme de una manera similar -sin que por supuesto exista comparación posible con Allah- con los demás.

Bórranos las faltas, perdónanos y ten compasión de nosotros. Le pedimos esto a Allah, y… lo hacemos nosotros? ¿Debemos preguntarnos: borramos y ocultamos nosotros las faltas de nuestros hermanos? ¿Les perdonamos y tenemos compasión con ellos o hacemos todo lo contrario? Queremos recibir algo que nosotros no damos, queremos que Allah nos dé algo que nosotros no somos capaces de dar… Esto es egoísmo, es una de las peores enfermedades del corazón contra la que tenemos que hacer un gran esfuerzo por luchar, pues si no lo hacemos, nos conducirá hacia los peores caminos, tanto en esta vida como en la próxima y a Allah le pedimos que nos libre de ello.

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