Cronica desde TindufFeatured

Khalil R’Guibi Panamá: Otro resbalón de Argelia y su Polisario

 Aclaro, de antemano que importa muy poco cómo me llamo, ni de donde soy ni como he llegado hasta aquí, sino lo que voy a revelar, porque a excepción de una sola hermana, internada hace 11 meses en un hospital de Nuakchot, antes de decidir regresar a su país: Marruecos, toda mi familia (15 miembros entre próximos y lejanos parientes) sigue, como la inmensa mayoría de su población, rehén del Polisario en los campamentos de Tinduf pero esto no lo sabrán a través de España y sus laberintos de “derechos humanos” y de “solidaridad’ internacional… preferente y casi exclusivamente con una ínfima parte de los saharauis.

Atados a la vida mientras que sus hermanos viven su vida en Marruecos
 Ayer, miércoles 7/6 el Polisario ha recibido otro azote. Ayer fue en el asunto de su tentativa de introducir en el error a la justicia panameña para incautarse de un navío que trasportaba fosfatos con destino a Canadá.
El tribunal marítimo de panamá se ha declarado incompetente, estimando que no existe ninguna prueba de que la carga pertenece a la parte querellante.
Es más: la justicia panameña considera igualmente que una justicia nacional no posee la vocación de examinar asuntos políticos internacionales.
El navío Ultra Innovation transportaba una carga de fosfatos procedentes de Fosbucra’a.
No todo el mundo es permeable a la corrupción como los sur-africanos ni todos giran en la órbita del régimen argelino.
De hecho Argelia y su banda polisarista contaban mucho con lo que podía ser una confiscación del fosfato marroquí en Panamá. Desde ayer al conocerse la sentencia se ha decretado una tajante prohibición sobre el tema. Aquí en estos campamentos solo se deben conocer las victorias que, desde hace lustros no ocurren, teniendo la población que cerrar su boca a cal y canto.
Las bofetadas se suceden y casi en todo se parecen. Son tiempos de la derrota. Con los amos argelinos la cúpula polisarista ni siquiera se atreve hablar. ¿Qué decir? El amo no tiene nada que dar, menos aun a unos incapaces que van de derrota en derrota.
Queda Dios y el sentido comun…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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