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La administración del SIGLO XXI Dr. Mario H. Concha Vergara, PhD. – Docente – Chile

Tribuna infomarruecos.ma

 

El desorden y el caos destruyen naciones. Solo un real sistema administrativo, público y privado, participativo y pensando en la gente, hace evolucionar democráticamente a las sociedades. (MHCV)

La administración del siglo XXI se ha caracterizado por la integración de diversas sociedades (países, naciones) internacionales trabajando en un mercado único basado, fundamentalmente en los monopolios y oligopolios que dominan no solo las finanzas sino que, además, la producción y los sistemas educacionales dentro de un esquema de capitalismo mundial en el cual, irónicamente, han caído sociedades comunistas como la República Popular de China, Vietnam, Cuba, Venezuela, Nicaragua y otras,  que son naciones autocalificadas como socialistas-marxistas.

El papel esencial en el proceder de estos países ha sido, sin duda, la revolución de la comunicación que comenzó a producirse después de la Guerra de Corea y que interfirió directamente en la creación, distribución, y manipulación de las actividades políticas, económicas, sociales, culturales y, obviamente, informativas.

El knowledge management (gestión del conocimiento) se comenzó a aplicar en el Reino Unido (UK) en las principales escuelas de administración pública (Glasgow College of Technology y University of Oxford) como concepto para tratar el manejo de las organizaciones públicas y/o privadas, conocimientos tomados de Max Weber en sus teorías burocráticas y en Henry Fayol en sus teorías científicas. La finalidad de estas modernas teorías de gestión del conocimiento tiene como objetivo transferir estas, cómo y dónde generarlos y como emplearlos, lo cual necesita las competencias necesarias al interior de las organizaciones pero también al exterior para los cual debe considerarse la gobernanza.

En la actualidad, gracias a los avances informáticos se han creado sistemas inteligentes en programas de computación que reúnen características y comportamientos asimilables al de la inteligencia humana, lo cual denominamos como inteligencia artificial. (Ver mis libros: E-learning La Revolución Educativa, Edit. Académica, española; Web 3.0 Web Semántica, Edit. Académica Española). Esto, sin embargo, no significa que todos los sistemas sean inteligentes pues la expresión « sistema inteligente » se usa a veces para sistemas “inteligentes incompletos” por ejemplo para un automóvil o un sistema experto.

Por otra parte, debemos considerar la robótica, cuya aplicación y potencial está diseñado para cumplir algunas funciones programadas, por ejemplo un equipo soldador en la industria de navegación aérea o automovilística. La robótica, sin embargo no es algo nuevo y tiene orígenes milenarios, siendo conocidos antiguamente como sistemas autómatas.[1]

Las nuevas industrias (fábricas) comienzan a constituirse en (“Smart factories”) que en términos administrativos las podemos considerar como una nueva revolución industrial; es decir, en la historia de la humanidad, si ésta sobrevive a las pandemias y posibles grandes guerras, nuestro siglo será recordado como el siglo de la revolución industrial cibernética, pues existirá (aunque ya existe en algunos países, una mayor adaptabilidad a los controles, direcciones, procesos de producción, y economías de costos pues en general se tendrá una asignación más eficaz de recursos. Pero algunos científicos estamos hablando de la IV Revolución Industrial de la Humanidad, pues las bases tecnológicas en las cuales se apoyan estos cambios son 1) El Internet de las cosas[2]; 2) Sistemas ciber-físicos[3]; 3) Cultura maker (Cultura « Hágalo usted mismo »)[4]; 4) Fábrica 4.0[5].

Todos los cambios ya nombrados y los que vienen, lamentablemente se están presentando para abusos sociales debido a los insaciables apetitos de los sistemas financieros mundiales y locales. En Latinoamérica, como en el resto del mundo salvo algunas excepciones existe un elemento gatillador del movimiento social que ha remecido a los países. Estas sensaciones se han hecho más evidentes con la pandemia mundial del corona virus, lo cual ha significado la pérdida de millones de empleos y hambruna en muchas poblaciones que no han tenido apoyo gubernamental. El problema no solamente ha sido el sector privado sino que también el sector público que en muchas naciones ha actuado como cómplice por acción o por omisión.

Cuántas veces el abuso se ha generado por pedir un papel que el propio Estado ya posee, o por extender innecesariamente los plazos ante algún requerimiento, o sencillamente por ver como se despilfarran los recursos públicos. El abuso también se da cuando la excesiva politización de nuestra administración pública produce tanto la desvinculación, ante un cambio de signo político en el gobierno de turno, de muchos y muchas que aportan en sus organizaciones, así como también cuando los gobiernos de turno contratan gente sin las capacidades o competencias necesarias para el cargo que van a cumplir.

Los mandatarios en muchas naciones inteligentemente están tratando de lograr un nuevo pacto social para con sus pueblos. De esta manera,  la administración pública en esta coyuntura, tiene un momento único para reformarse a partir de principios de transparencia, eficiencia, empatía y ética del servicio público, para dejar de ser una fuente más de tantos abusos que han tenido que sufrir muchos pueblos. Los mandatarios: presidentes, primer ministros, reyes, etcétera, tienen la gran oportunidad que les está el Covid-19 para crear una verdadera gobernanza apoyándose en las principales ideas de Max Weber, que no son otras que el Carácter Legal de Normas y Reglamentos, la Impersonalidad. Jerarquía de la autoridad. Profesionalización y racionalidad. Máxima división del trabajo. Determinación de reglas.

A estas alturas del siglo los sociólogos y los políticos deben ir pensando, seriamente, en que las teorías dominantes nos llevan irremediablemente a pensar en  Weber. Debemos considerar que el cambio social es un proceso de innumerables consecuencias positivas y/o negativas que la sociología ha denominado “la modernidad”, los cambios producidos por la revolución industrial y la posmodernidad, las transformaciones más recientes que se han producido con la revolución de la información y la economía posindustrial, y que están afectando al mundo. Recordemos que El cambio social surge en todas partes, aunque el ritmo del cambio pueda variar de un lugar a otro, en algunos lugares se avanza en otros se retrocede; así de simple.

El cambio social no es planificado, a veces es intencional, por ejemplo, el realizado por el llamado materialismo histórico de los países marxistas o autodenominados marxistas. Este tipo de cambios es el que más desacuerdos ha generado pues todos terminan en dictaduras. Algunos cambios son más importantes que otros. Algunos cambios tienen una importancia pasajera mientras que otros son transformaciones permanentes durante varias generaciones. Algunos se hacen en democracia y otros en dictadura.

Las teorías evolucionistas, como el materialismo histórico fue muy criticada por Max Weber pues Marx  interpretaba el cambio histórico en su conjunto en función de la adaptación al mundo material o de los factores económicos. Ideas que, aunque son importantes no “controlan” los procesos globales del desarrollo, porque ninguna teoría puede fundamentar el cambio social en un factor único, decía con toda razón Weber. Además del económico Weber planteaba que hay otros factores como el poder militar, los modos de gobierno y las ideologías, que son con frecuencia de igual o superior importancia. En otras palabras, los actuales sociólogos piensan que la teoría de Weber es la correcta correcta porque ninguna teoría por sí sola puede explicar la naturaleza del cambio social.

Nuevos paradigmas están afectando el  pensamiento  administrativo.  Para Jairo Alberto Cárdenas de la Universidad de Yacambú  “En estos nuevos paradigmas los factores son claramente estratégicos: la Identidad, la Cultura, la Acción, la Comunicación, la Innovación, la Imagen y la Organización que  aprende. No  obstante, los cuatro  pilares de la  administración de  la época precedente no han sido substituidos, ni pueden serlo, pero han desaparecido de la vista, están  inmersos en  el negocio y  funcionan exclusivamente en  el régimen interno”. 

Para otros autores latinoamericanos existen otras reglas para entender la administración de este siglo:

  1. innovación permanente. Desarrollar estrategias y mecanismos conscientes para promover innovaciones, realiza ejercicios de creatividad en toda la organización, aunque sea pública.

  2. Examinar constantemente a la organización para encontrar activos estratégicos escondidos, luego impulsarlos lo que más se pueda: fijarse en todos los colaboradores y en todos los procesos, para encontrar el potencial de valor que que se pueda aprovechar para una mayor eficacia en el sistema.

  3. No temer a las innovaciones ni dejar de presentarlas a las autoridades: Todas las ideas pueden servir.

  4. Hay que salir del convencionalismo empoderando a los colegas y colaboradores. Hay que dar autonomía y capacidad de dirección. Debe terminarse con las jerarquías cerradas.

  5. Es necesario convertirse en dirigente global.

  6. Admitir que la revolución ecoindustrial está sobre nosotros.

  7. Hay que hacer del aprendizaje organizacional una religión de tu empresa.

  8. Hay que desarrollar herramientas estratégicas para medir el desempeño personal y general.

  9. La democracia, la diplomacia y calidad de las tareas realizadas son el paradigma de la nueva administración.

Finalmente, debemos considerar que la Pandemia del Coronavirus le está otorgando, para bien o para mal, mucho poder al Estado. En los Estados modernos la administración pública tiene un rol preponderante en el desarrollo social y económico del país, sin llegar, por supuesto, a la instauración del socialismo marxista que de plano niega la democracia. La cara visible del Estado debe ser su acercamiento al ciudadano creando una real gobernanza y gobernabilidad.

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[1] Karel Čapek, un escritor checo, acuñó en 1920 el término « robot » en su obra dramática Rossum’s Universal Robots / R.U.R., a partir de la palabra checa robota, que significa servidumbre o trabajo forzado. El término robótica es acuñado por Isaac Asimov, definiendo a la ciencia que estudia a los robots.

[2] La internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) es un sistema de dispositivos de computación interrelacionados, máquinas mecánicas y digitales, objetos, animales o personas que tienen identificadores únicos y la capacidad de transferir datos a través de una red, sin requerir de interacciones humano a humano.

[3] Un sistema ciber-físico integra capacidades de computación, almacenamiento y comunicación junto con capacidades de seguimiento y/o control de objetos en el mundo físico. Los sistemas ciber-físicos están, normalmente, conectados entre sí y a su vez conectados con el mundo virtual de las redes digitales globales.

[4] La cultura maker, a veces también conocida como: “cultura hacedora”, “movimiento maker” o la “tercera revolución industrial”, es una cultura o subcultura contemporánea que representa una extensión basada en la tecnología de la cultura.

[5] Industria 4.0 y su cuasi-sinónimo Cuarta Revolución Industrial, son expresiones que denominan una hipotética cuarta mega etapa de la evolución técnico-económica de la humanidad, contando a partir de la Primera Revolución Industrial.

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